miércoles, 5 de octubre de 2016

5 de Octubre... el ejemplo Hermindo Luna


Hermindo Luna, a la izquierda de la foto


Hubo un tiempo en que Argentina había sacado todos los premios de locura, en la imbécil Lotería de la violencia. No fue hace mil años… ni doscientos, sino que fue ayer nomás.
La Historia intentó ocultarnos aquél tiempo, solo para proteger a los cobardes.
Pensá que en una tórrida tarde de un 5 de octubre de 1975, un grupo de terroristas argentinos, financiados en partes iguales, por el Estado Cubano y por lo recaudado en delitos comunes … se armaron hasta los dientes, secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas, tomaron el Aeropuerto de Formosa, fusilaron a un policía que estaba allí de custodia, en caravana partieron hacia el Regimiento de la ciudad, entraron a sangre y fuego, fusilaron a los soldados que se duchaban, y a los que no se rendían, y a los que levantaron las manos porque no entendían….imaginate lo que eran de hijos de puta, que sus hijos se inventaron el mote de “jóvenes idealistas” porque se les caía la cara de vergüenza.
Pero la prepotencia del terrorismo organizado en el delirio y en el odio, se topó con la humidad y el coraje y el temple y el amor a la Patria y a su tierra y a sus cosas del Soldado formoseño.
Pequeño gran detalle.
Son las pequeñas grandes cosas que salvan a la Argentina cada vez que los hijos de puta intentan robarla, asaltarla… o terminar de saquearla.
Toda una organización asesina, se topa en la puerta de un Regimiento, en la siesta abrazadora de la heroica Formosa, con el Coraje del Negro Luna.
Yo no creo en las casualidades.
El coraje y la humildad de Hermindo Luna están bajo bandera en el Regimiento de Formosa, justo la misma siesta en que el porteño prepotente intenta imponer su terror. El Negro Luna está prestado del monte formoseño, donde coraje y amor a la tierra se aprenden poniendo cuerpo y alma: laburando. El Negro Luna está curtido de monte y de espanto, no lo asusta la lucha escarnecida ni lo frenan las palabras floridas y huecas de un terrorismo ilustrado en otras banderas, banderas que no son celestes ni blancas.
El Negro Luna está bajo bandera, armado con dos brazos fuertes, un corazón enorme como sus “pelotas”, una voluntad de piedra y el Amor a la Patria mamado de su familia.
Allí, donde nadie lo imaginaba, El Negro Luna, curtido de monte y escondiendo el miedo, levantó la cabeza  y agachó su rodilla y empuñó el fusil que le dieron para defender a su Patria
“Rendite negro, que con vos no es la cosa”, grita el terrorismo ilustrado.
“Acá no se rinde nadie carajo!!” grita Luna con grito heroico de Patria.
El final de lo acontecido aquella tarde, lo recuerda en el Bronce todo el pueblo de Formosa.
La humildad, y el coraje, y el amor a la Patria del Soldado Formoseño, vencieron aquél 5 de octubre y  para siempre, a la prepotencia terrorista ilustrada, que subestimó a los hijos de nuestra tierra.

Mientras los hijos de puta tuvieron que cambiarse el nombre y mentir la historia, los herederos de la sangre Luna, sinónimo de Soldado formoseño, lucen orgullosos su Victoria.

Horacio R. Palma
Escribidor contumaz...

1 comentario:

Sofía dijo...

Hermoso relato :)