martes, 26 de mayo de 2015

Mundo traición...



Un día soñé que podía cambiar el mundo escribiendo. Y me aventuré a desnudarme ante el despampanante público de una hoja en blanco. Escribí, pero el mundo siguió tal cual, y allí donde intenté la libertad de desnudarme con palabras, me corrieron  a patadas en el culo. Una vez, dos, y tres. Y basta.
El mundo no cambió nada… pero yo sí. Y mucho. Me conocí más en profundo… y conocí a los otros más allá de lo profundo.
“Entonces el mundo sí cambió”, dijo mi mamá y me dio un beso y me regaló una ilusión.
Un mundo se me cerró…pero otro mundo mejor se abrió de par en par.
Ni lamento ni lloro ni me amargo… aprendo y sonrío. Siempre sonrío.
Hace mucho…aunque tal vez no tanto, vi una peli que me estremeció. El protagonista busca desesperadamente vengar al asesino de su amigo. Busca y busca al hijo de puta que apuñaló a su amigo… y lo encuentra… y lo sigue… y lo alcanza una noche oscura bajo un puente sórdido, tan sórdido como el pensamiento de un escritor frustrado en una noche solitaria de sueños. Saca el revólver que es su dogma, lo apunta a la nuca del asesino de su amigo que es su razón de no ser, aprieta los labios… pero lo piensa un mundo y le perdona la vida. No dispara. Guarda el arma… mientras el asesino de su amigo sigue su camino sin enterarse siquiera que alguien decidió esa noche no pagarle su destino con la misma moneda de muerte.
A veces el mundo es mundo… no, a veces no: siempre el mundo es mundo. Y es cruel. Y no se deja cambiar por un escritor esmerado en desnudar su frustración. Y se encoje de hombros si aquél asesino al que le perdonaron la vida una noche oscura bajo un puente sórdido y solitario de sueños, al final de la historia apuñala por la espalda al que no quiso pagarle con más muerte a la muerte. Sí, así terminaba aquella película que recordé hoy.
Lo sé, Judas nunca murió. Y las monedas de plata siempre pagaron con creces en este mundo traición. Que no cambiará. Que seguirá igual.
Pero vos no.
Y yo tampoco.
Entonces… el mundo sí habrá cambiado, como dijo mamá. Sonrío. Es que las madres siempre dicen la verdad. Hasta cuando mienten.
Que tengan la mejor de las vidas en el mejor de los mundos…

Horacio R. Palma

Escribidor contumaz…

viernes, 22 de mayo de 2015

Totus Tuus




Voy a desandar el extenso camino a lo largo de la Avenida Néstor hasta llegar a la plaza Néstor. Voy a cruzar el puente Néstor hacia el Centro Cultural Néstor…. Allí, leeré bajo las luces que genera la Central Néstor las cartas que me llegaron con estampillas de Néstor…voy a cerrar los ojos y pensar la estatua de Néstor que está en el fondo de la plazoleta Néstor… voy a respirar hondo, orgulloso diré que yo… he tenido la suerte de haber sido testigo de esos pocos años. Orgulloso contaré mi suerte: estuve en el momento justo y en el lugar indicado para conocer a ese Néstor omnipresente en el recuerdo de la patria. 
Porque la Patria no es el otro… la patria es Néstor, obvio… aunque alguno me quiera convencer de que la Patria es eso maravilloso que tapan las heces malolientes del recuerdo omnipresente de los tiranos que nos creen pelotudos.

Horacio R. Palma
Escribidor contumaz...

De “géneros” y “géneras”






MARÍA LILIA GENTA

Tras su unánime sanción en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, avanza hacia el Congreso Nacional la llamada Ley Antidiscriminatoria. Si se logra su sanción (y nada hace suponer que no se logre) quedaría “canonizada” en la legislación argentina la llamada “perspectiva de género”.
Mucho se ha escrito y dicho sobre este tema del “género”. Se trata de un producto marxista basado en una concepción dialéctica de la realidad humana: hay un “género” bueno, el femenino, y un “género” malo, el masculino; uno es el oprimido, el otro es el opresor… y así sucesivamente. Y esta visión radicalmente distorsionada y falsa de la condición humana, de mujeres y varones concretos, ha ganado hasta el hartazgo todos los entresijos de nuestra vida y se expresa, fundamentalmente, en los medios,
Llevo dos meses encerrada en mi casa por problemas de salud y, encima, casi sin poder leer por los efectos secundarios de alguna medicación. Esto me ha convertido en teleadicta; pero no como antes que sólo veía las grandes series policiales (Morse, Lewis, Montalbano, Maigret) o las excelentes reconstrucciones de época de la televisión europea (Downton Abbey, por ejemplo): ahora los días y las noches se hacen interminables y uno va dejando la excelencia y ve de todo (aunque con alguna excepción pues todo tiene un límite: ni Tinelli ni Gran Hermano ni ninguna otra basura por el estilo). Así paso varias horas viendo las noticias. Por eso me atrapó, y mucho, ver cómo se exalta y se insiste en enviar el mensaje feminista -y la consiguiente perspectiva de género- cada vez que ocurre alguna horrenda tragedia en la que una mujer es la víctima. 
Como dije más de una vez, soy “políticamente incorrecta” pero más aún “culturalmente incorrecta”. Empiezo, pues, por desechar esta neoparla del “género” y adherirme a las viejas denominaciones: sexo femenino, sexo masculino, cada uno con sus antagonismos, semejanzas y diferencias (¡viva la diferencia!) y ambos creados por Dios en igual dignidad de creaturas humanas. Sería absurdo negar que la violencia física y psicológica del sexo masculino contra el sexo femenino haya crecido de manera exponencial en crueldad, brutalidad y frecuencia en los últimos tiempos. Además, los modos de esa violencia suelen ponerse de “moda”: desde el baterista de la banda de Cromagnon hasta hoy, abundan las mujeres quemadas, por ejemplo. Pero ocurre que sobre estas innegables lacras sociales se montan a diario los ideólogos del “género” para instilar el veneno de su ideología. Así, cuando se habla de violencia psicológica siempre es el varón el manipulador, el que somete y anula al otro. Entiéndase bien: más allá del hecho, siempre brutal y abominable, aparece la visión distorsionada de la ideología: el varón es el malo, la mujer la buena; pero no como referencia al caso concreto sino como si todo respondiera a una situación ineluctablemente universal. 
Como soy vieja, y por esos azares de la vida, viví en distintas geografías y conocí diversos grupos socioculturales totalmente distintos e, incluso, formé parte de alguno de ellos. Según mis experiencias pude extraer algunas conclusiones (a las que, por supuesto, no considero verdad revelada) por lo que me atrevo a sostener que la mujer le gana al varón en el ejercicio de la violencia psicológica y en el arte supremo de hacer salir de las casillas a toda clase de varones, aún a los más mansos. Conocí de cerca a una señora exquisita, que se expresaba en un castellano riquísimo y bello propio de los grandes poetas de nuestra lengua (a los que conocía a fondo), dueña también de una ironía que aplicaba sin piedad mediante frases brillantes y aún bellísimas. Al tiempo comprendí que cuando ella aplicaba estas “artes” a su cónyuge, el asunto formaba parte de un juego amoroso ya que siempre llegaba justo al límite. Pero la misma señora conversando con el resto de los mortales, fueran varones o mujeres, usaba el mismo método, pero sin detenerse por lo que quedaba el tendal de “oponentes” vencidos y hasta humillados. Sólo supe de un fraile capaz de medirse de igual a igual con la dama de mi cuento. A decir verdad, resultaba divertidísimo escucharlos aunque los pobres testigos de estos lances entendían poco o nada del trueque y retrueque fuera sobre política, literatura, cine o teatro. Lo divertido era observar la furia contenida del fraile al comprobar que una fémina se le atrevía.
Aparte del caso que he contado fui espectadora de muchas situaciones en las que las mujeres sometían a los varones o los sacaban de quicio con sólo la palabra y sin gritos, lo que es mucho más efectivo. Sin contar la larga historia de mujeres adictas al recurso del veneno a la hora de vengarse de algún agravio de sus cónyuges o amantes.
Voy a esto: la maldad y la bondad se reparten por igual. En nombre de mi sexo (nunca de mi “género”) propongo a los muy versados periodistas -ellas y ellos- y a los doctos legisladores -ellas y ellos- que investiguen también este costado femenino de la violencia humana.

A modo de post scriptum diré que estoy totalmente de acuerdo con quienes sostienen que la situación cultural, social y familiar de la mujer ha sido en otras épocas de marginación injusta y es muy bueno que haya cambiado (aunque digamos, también, que esa realidad no impidió que mujeres como Isabel la Católica, la terrible Isabel de Inglaterra, Santa Teresa de Ávila, Santa Catalina de Siena o Catalina de Rusia pasaran a la historia como grandes protagonistas). El feminismo, sobre todo el de izquierdas, blasona de haber sido el artífice de este cambio y suele identificar machismo con fascismo. Pero veamos algunos datos. Una ley de la República Española negaba a la mujer casada, entre otras cosas, la posibilidad de compartir el domicilio con el esposo: la esposa era recibida en el domicilio del marido y podía ser, eventualmente, arrojada a la calle. Pues bien, en época de Franco, gracias al empeño de la gran dirigente falangista Mercedes Formica, el Caudillo dispuso por ley que el domicilio conyugal fuese compartido reparando de este modo una larga injusticia. En Argentina ocurrió algo parecido: fue el gran jurista Guillermo Borda, inspirador de la reforma del Código Civil de 1968, quien logró la igualdad jurídica de varones y mujeres en temas patrimoniales y familiares. En ese momento gobernaba la Argentina el General Onganía. ¡Vaya con el fascismo! 


miércoles, 20 de mayo de 2015

Apareció una desaparecida...

Hallan viva en un monte a una mujer que figuraba como desaparecida por la dictadura

Ocurrió en Santiago del Estero. La mujer había sido detenida en los años ´70 junto a su hermano. Albina vive en la pobreza. Jamás militó en agrupación política alguna, es analfabeta y ni siquiera tiene DNI.

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Un equipo periodístico de Nuevo Diario de Santiago del Estero encontró con vida a una mujer de 61 años que figuraba como desaparecida por la dictadura.
Albina González Sánchez de 61 años de edad vive en el medio del monte, en el departamento Río Hondo, conocido como Taquelloj, Santiago del Estero.
Tras haber pasado 39 años se llegó a saber que estaba con vida y tiene su casa cerca de la ciudad de Las Termas de Río Hondo, a 15 kilómetros. 
Albina fue víctima del terrorismo de Estado y sufrió en silencio casi 39 años, añadeNuevo Diario y La Nación
Víctima del terrorismo de Estado
“Estaba trabajando con mi hermano Santos en un campo y vinieron los militares a detenernos. Nos llevaron con las manos atadas y los ojos vendados a un lugar. Por la noche nos sacaban las vendas y nos preguntaban por una persona que nosotros no conocíamos. Yo estuve embarazada de cinco meses en ese momento. Me tiraron al suelo y me pisaban la espalda. Era un dolor insoportable”, dijo. 
Luego acotó: “En un momento alcancé a ver un par de chimeneas. El lugar donde estuvimos alojados parecía tener una planta baja y otra alta”. Albina fue detenida un martes de octubre de 1976. 
"Cuatro días después, y tras ser torturada, le dieron la libertad y se marchó pensando en su hermano. Pasaron los días y nunca más tuvo noticias de Santos Sánchez, su hermano", añade Nuevo Diario. 
"Jamás estuvo en política doña Albina; ni leer sabe la pobre, mire usted si va a estar en política", afirmó una vecina del paraje Taquelloj, quien también sostuvo lo mismo del desaparecido Santos Genaro.
El hallazgo dejó también asombrados y sin palabras a los representantes de organismos de Derechos Humanos de Termas de Río Hondo, quienes cuentan en su lista de desaparecidos a Albina y su hermano.
"Y a mí me gustaría tener mi documento. No tengo nada porque no puedo hacer ni un trámite", contó la mujer.

martes, 19 de mayo de 2015

Sobre vida y sobre muerte.. sobre Patria y anti patrias...sobre espacios sin memoria


Cristina, Hebe y Ana María Testa

Llueve... y en el reducto de los muertos por la lucha en pos de una patria socialista, asoman las capuchas de las camperas del imperio. 
Las orgas de derechos humanos en Argentina, esmeran un acto con medio gabinete y la presidenta como relatora de lujo.
Hablan de memoria, de verdad y de justicia... olvidando con mentiras tanta injusticia.
Una señora entrada en años, de humanidad contundente, es invitada al atril para que dé testimonio de su paso por el horror. Pero la señora no está dispuesta a arruinar la fiesta del gasto, de la mentira, de los olvidos y de la injusticia... y solo decide contar el horror... de los otros.
Ana María Testa es el nombre de la señora a la que recuerdo en un documental con un compañero suyo de armas en el grupo terroristas Montoneros "cómo era esa canción que cantábamos?... con los huesos de Aramburu con los huesos de Aramburu, vamo a ser una escalera vamo a ser una escalera para que suba hasta el cielo... nuestra Evita Montonera eaea ea eaaaa".


Ahora pasaron sus años mozos, es una señora mayor empeñada en no teñirse las canas y usar transparencias osadas y usar anteojos modernos y codearse con los cumpas y abrazar a la presidenta y suspirar recuerdos de militancia rancia y llorar lágrimas de los que no colaboraron... pero olvida parte de la historia. Olvida, como todos hoy olvidan bajo la lluvia, los horrores de Ana María, los horrores de Kunkel, que aplaude a rabiar la media verdad que es mentira, los horrores de Graciela Daleo y los horrores de Verbitsky, otro que aplaude y sonríe, pero sonríe nervioso.
Ana María Testa, que hoy habla suave y pausado y llora lágrimas prestadas, una infernal tarde de siesta formoseña, un 5 de octubre de horror y de muerte, le metió varios tiros al agente de policía de formosa, Nery Argentino Alegre... lo mató así... como a un perro.
Imagino a ella joven, con veleidades de clase acomodada descociendo a balazos a un agente de policía de una provincia pobre, en nombre de una revolución ajena. Imagino, y tanta boludez no me entra en la cabeza.
La foto que el Celtyv publica del casamiento de Nery Argentino Alegre... nos muestra claramente que los Alegre no eran oligarcas... sino miembros de una humilde familia de provincia, con manos y corazones curtidos.
Felices se los veía, pero las veleidades de terror de Ana María Testa decidieron una tarde de un 5 de octubre cortarle la vida para siempre... pero eso Ana nunca te lo va a contar... ni la presidenta.. ni los aplaudidores de las orgas que no están para defender los derechos humanos sino para apañar idealismos imbéciles de terroristas de ayer, de hoy y de siempre....y contarte la historia como mejor les gusta. Con mentiras.


Foto: En el día de su casamiento, Nery Argentino Alegre, el agente de policía formoseño asesinado por  Testa.

Horacio Verbitsky ¿pactó con la cúpula de la Fuerza Aérea en los 70?