martes, 12 de abril de 2016

Escupir al cielo...



Mamá siempre me repetía: "nunca escupas al cielo".
Me lo decía en un tiempo en que mis ínfulas de adolescente volaban a nivel de las nubes más altas.
Siempre intenté contar hasta diez antes de esgrimir la burla... pues la vida tiene sus vueltas, y el destino puede un día señalarte... y entonces tal vez termines siendo el burlado.
Tal vez por esto mismo aprendí a reírme de mí, antes que reírme de los demás.
Triste... un puñal en el medio del alma sentí al escuchar a Mariano Iudica, conductor de televisión, gritar: "Pero Adele, olvidate, andá a laburar lechón...olvidate", en alusión a la genial cantante inglesa.
Ni siquiera la sobreactuación en el chupamedismo hacia los cantantes del dúo Pimpinela, a los que pretendía adular el conductor, tuvo piedad ante semejante miseria de discurso.
Claro que la adolescencia es una cosa, pero las responsabilidades de adulto son otras bien distintas. Y uno se da cuenta que no hay que escupir al cielo por miedo a que nos caiga encima… sino porque cada ser es sagrado en sí mismo.
Nadie puede señalar supuestas miserias en caras ajenas, sin hacerse miserable en ese estúpido intento.
Cuando todos aprendamos a vernos iguales mirando nuestras diferencias… este mundo será un mundo mejor.
Los Iúdica deberían cerrar los ojos… escuchar la voz de Adele… luego abrirlos… y festejar la igualdad de las diferencias…

Horacio R. Palma

Escribidor contumaz...







viernes, 1 de abril de 2016

Malvinas.. que los cobardes No Griten Más Fuerte!!



…luchemos codo a codo respetándonos integralmente unos a otros para ser lo que merecemos ser y aun no lo somos. Todo está en nuestras manos. VIVA LA PATRIA!!!”
(Coronel VGM(R) Horacio Losito)

Malvinas, Malvinas… ¡Malvinas!... Malvinas es la gesta argentina contemporánea por excelencia. Es la guerra contra una potencia extranjera que vivió nuestra generación. Todas las anteriores las conocíamos solo por los libros de historia.
2 de abril de 1982. Me levanté rezongando la rutina escolar. Hacía frío y amanecía despacio. En la mesa de la cocina estaban mamá y papá esperando para el desayuno. Y cuando papá estaba para el desayuno, pasaba algo. Y fue mi viejo el que me dio la noticia: "Acaban de recuperar las Malvinas". Desde mis 16 años, pensé que eso era una buena noticia, pero papá intentaba hacerme entrar en razones: "Estamos en guerra", dijo con una preocupación que le quebraba la garganta. Pero es lejos, contesté queriendo hacerme el gracioso. La guerra era lejos, y yo tenía mis urgencias: las de mi adolescencia. Fue mucho después que tomé conciencia. Seiscientos muertos después.

34 años han pasado, y Malvinas sigue siendo un tema pendiente entre nosotros que, argentinos al fin, preferimos hablar de las miserias de la guerra antes que recordar con HONORES a nuestros HÉROES. Pueblo cordero… casi pueblo cobarde.
Un pueblo cobarde que prefiere cada año justificarse en las miserias de la guerra, y no hablar nunca la gloria de sus Héroes!... Si el 2 abril se resume en la patética película Iluminados por el Fuego, convengamos que, entonces, nos ganaron los cobardes.
En un país donde se ensalza hasta la valentía de un perro que salva un gato, curiosamente se esconden las miles de historias heroicas de nuestros HOMBRES de Malvinas.
La noche del viernes 28 abril, el capitán José Vercesi, jefe de la 1ra sección, recibió la orden de ejecutar una exploración de 40 kilómetros para informar sobre las actividades de los británicos que habían desembarcado el 21 de mayo, y de los cuales se sabía poco y nada. Todo se hizo a oscuras. Con evidencias de un particular cansancio, producto de las tensiones vividas en los últimos días y con falta de sueño, los hombres de la Sección, reforzados con suboficiales apuntadores de misiles Blow-Pipe, un enfermero y el sargento 1ro Helguero de la 601, se alistaron para la salida." Partimos a poco de amanecer en dos helicópteros" peinando las formas del terreno para evitar radares y armas, y tratando de familiarizarnos con el recorrido, en prevención de tener que volver a pie. Nunca imaginamos que a escasos metros estaba el campamento del enemigo, situado en Teal Intel Settlement, cuyo jefe era el brigadier Julian Thompson. Cuando se alejaron los helicópteros, una extraña sensación nos envolvió. Un silencio tajante contrastaba con el ruido ensordecedor de los motores. Estábamos en terreno de nadie, a mitad de camino entre la cabeza de playa de los británicos y nuestras posiciones lejos de cualquier ayuda, confiando solamente en la propia capacidad y creyendo ciegamente en el camarada", cuenta el Coronel Horacio Losito, veterano de guerra. Y prosigue su relato…"Luego de una marcha forzada, en las proximidades de la cima del monte lugar desde el cual se podía observar con mayor precisión. A las pocas horas divisamos un corredor aéreo de helicópteros enemigos que transporta externamente cañones y bultos en grandes cantidades. Volaban en dirección general la línea San Carlos - Puerto Argentino. Intentamos informar lo que veíamos, aplicando todos los conocimientos de comunicaciones a nuestro alcance sin éxito. La interferencia era enorme y no queríamos mantener prendido el equipo durante mucho tiempo para evitar ser detectados". "El 30 de mayo de 1982 amaneció frío pero soleado. A media mañana, el capitán resolvió desplazarnos hacia Fitz Roy-a unos 20 kilómetros del lugar, a través del cordón del Rivadavia. El objetivo era conectarnos con una sección de Ingenieros y desde allí poder trasmitir nuestros informes. Comenzamos la marcha sobrecargados, porque aparte del equipo propio, transportábamos armamento y munición de un depósito que había instalado la Compañía 601. El desplazamiento sobre la turba se hizo muy dificultoso y agobiante, ante la posibilidad de pasar otra noche gélida y mojados, decidimos hacer un alto en un sitio que el mapa describía como una elevación, pero estaba del otro lado del arroyo Malo, Su nombre: Top Malo House (la casa de alto). Luego de cruzar el arroyo de agua helada y torrentosa-donde algunos de nosotros caímos al resbalar en el verdín de las piedras del lecho- abordamos la casa con técnicas apropiadas para el caso, en previsión de que estuviera ocupada por el enemigo. Nuestra sección se dividió en dos grupos: uno ocupó el piso superior y el otro, la planta baja. Sabíamos que el estar dentro de la casa no ofrecía seguridad, pero existía una real necesidad de recuperarnos y secar el equipo para poder enfrentar con éxito las futuras exigencias. La decisión que se adoptó al dilema planteado la pagaríamos con sangre horas más tarde...”
Fuerzas de elite británicas con órdenes de aniquilar al enemigo atacaron con todo tipo de armamento la casa. El Teniente Primero (post mortem) Espinosa, que se encontraba de guardia en la parte superior de la casa cuando se desató el ataque, abrió fuego y logró atraer las balas enemigas hacia él, para que el resto pudiera salir. Eso le costó la vida. Losito, antes de poder salir es alcanzado en la cabeza por una esquirla de cohete antitanque que los hirió en la cabeza. Pese al intenso combate, logró replegarse hacia una posición elevada. En ese trayecto una bala le alcanzó la pierna izquierda, hiriéndolo nuevamente de consideración. Sin perjuicio de ello, continuó el combate, aún luego de que el jefe de la patrulla argentina decidió rendirse. El fuego del entonces Teniente Primero Losito cesó solo cuando se desvaneció a causa de la pérdida de sangre. Losito fue atendido por los británicos y se convirtió en prisionero de guerra durante un mes. En esa ocasión el Doctor Rick Jolly, jefe del staff médico inglés, sanó las heridas de Losito.


La esposa y la hija saludando al Coronel Losito a la salida de tribunales

Horacio Losito recibió las siguientes condecoraciones: "Del Congreso, a la Campaña de Malvinas", "Herido en Combate" y al "Mérito Militar" (máximo reconocimiento que recibe un militar por una situación de combate) por la siguiente causa:"Integrando una patrulla de Comandos de la cual era 2º Jefe, durante una operación de alto riesgo en terreno controlado por el enemigo, reaccionar con decisión ante el ataque sorpresivo de fuerzas notoriamente superiores y combatir con singular valentía ocasionando bajas al enemigo. Pese a resultar herido en dos oportunidades durante el combate, continuar la acción hasta el límite de sus fuerzas, constituyendo un verdadero ejemplo para sus subordinados".
Losito se convirtió así en uno de los soldados argentinos, vivos, más condecorados de la guerra. Hace unos años tuve el honor de poder visitarlo. Fue en un hospital. Ahí estaba con su esposa, apenado porque no podrían operarlo debido a un cuadro de alta presión.
Un hombre muy alto y morocho que camina con una faja en la cintura por sus dolencias. El Héroe de Malvinas está también detenido por supuestos delitos de lesa humanidad. Alguien dice haberlo reconocido en Margarita Belén. El “testigo” lo describió como “un hombre petiso, rubio y de ojos celestes”… parece un designio nacional, en Argentina, siempre los cobardes gritan más fuerte. Malvinas, Gloria y honor a los caídos en combate… recuerdo para todos aquellos que defendieron la Patria con coraje!!

Horacio R. Palma
Escribidor contumaz...


viernes, 25 de marzo de 2016

1976 - 24 de marzo - 2016 A 40 años de hito en la Historia argentina



¿Festejar la tragedia?... claro que no: “se conmemora”, rezan los del Estado soy yo.
¿Para qué sirve conmemorar una fecha si no somos capaces de pensarla y discutirla en su contexto?... depende cómo se haga y para qué, puede servir para una gran variedad de intereses.


A los argentinos nos cuesta la Historia. Nos pesa la Historia. Tantos años han pasado y todavía la llevamos de lastre. Andamos divididos y empantanados en las tragedias de un pasado tan definitivo como lejano, en lugar de pensarnos Nación y militar en el andar aunados forjando un futuro entre todos. Sin que nadie falte a esa cita única del: todos juntos.
A veces somos nosotros mismos quienes nos dejamos llevar por la esterilidad de las divisiones eternas. Pero la mayoría de las veces son otros quienes cargan nuestra mochila. Divide y reinarás.
¿De qué sirve abrir las heridas de un pasado promiscuo, solo para inventar la historia que le conviene al poder de turno? ¿A quién le conviene atar un país a la piedra de la discordia y arrojarlo al fango de la mentira? ¿Por qué lucrar con la venganza, demorando un futuro pacificado? ¿Para qué?
Allí donde la currícula de esta efeméride especial, afirma mentiras como verdades rotundas, yo me sumerjo cada 24 de marzo en una mar de preguntas sin encontrar respuestas.
Hace muchos años que estudio los violentos años setenta de Argentina. Es un tema que me apasiona, en parte supongo, porque muchas de sus heridas arañan parte de mis recuerdos. Y porque muchas de sus venganzas amputan la felicidad de mi presente con una extraña tristeza ante tantas injusticias.
Nuestros 70. He tenido la suerte de hablar y de entrevistarme con muchos de sus protagonistas.
Los pesados, por llamarlos de alguna manera, y los perejiles. Los de los fierros, y los del pico. Los violentos de caño, y los violentos de pluma.
Hombres y mujeres que un día, por alguna razón, creyeron que debían tomar las armas para llegar al poder. Hombres y mujeres de armas a los que un día, el Presidente Perón les ordenó aniquilar al terrorismo.
La política, y los políticos… como siempre en este país, desataron el desastre y se lavaron las manos.
Matar o morir. Matar y morir. Matar por matar. Matar para no morir.
Algunos los llamaron demonios. Otros aún hoy pelean el número de los demonios desatados por un tiempo en que se pasearon por nuestra historia los apasionados por la violencia. Dos, tres, uno… ninguno.
Yo creo que el demonio en Argentina fue la guerra fratricida desatada por una ideología soberbia, que contestaba con una bomba ante cada pero, y con dos tiros por la espalda cerraba las discusiones políticas.


Y entonces la tragedia de argentinos contra argentinos.
Tal vez ese demonio que habita dentro de nosotros haya ganado después de todo la batalla de nuestros 70, no solo con su muerte desbocada entonces, sino también con sus ansias de discordia aún.
Tengo hijos en la escuela, hijos que son alumnos e hijos que son docentes… por eso me consta que la conmemoración de éste día en nada se condice con una memoria por la verdad. Asisto a las parodias de juicios mal llamados de “lesa humanidad” y visito regularmente los penales a dónde son arrojados los viejos militares y civiles perseguidos por los resabios revanchistas de quienes en los 70 militaban en pos de los grupos terroristas, por eso me consta también qué tan lejos está este gobierno de perseguir justicia.
Ni derechos ni humanos. Los desechos humanos brotan en carne viva.
Contar la historia violenta de nuestros años 70 solo desde el 24 de marzo de 1976, es ser cómplice de los grupos terroristas que creyeron ver en la violencia, un camino válido para tomar el poder. Justificarla a partir de ésta fecha, también.
La maestra de mi hijo manda un papelito recortado que pegó en una hoja de su carpeta de cuarto grado: Dentro del logo de la Madres de Plaza de Mayo se lee: “24 de marzo. Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Más abajo: “Hoy, juicio y castigo a los responsables de ayer. Fueron años de silencio y la memoria hay que fortaleces. Que el pasado nos impulse al futuro con esperanza. El respeto y el consenso fortalecen la esperanza…” Un lindo versito que firma Silvia Beatriz Zurdo
Ni una sola referencia a los responsables verdaderos. Ni una sola línea de la historia completa, para comprender mejor aquella violencia.
Los políticos han tenido la inteligente precaución de esconder sus responsabilidades. Ni peronistas ni radicales ni socialistas han reconocido nunca su responsabilidad en nuestra tragedia setentista. Nunca han llamado a los intendentes de entonces para hacerles preguntas.
El 24 marzo no se puede comprender sin Perón. No se puede comprender sin los cientos de intendentes peronistas ni los cientos de intendentes radicales durante todo el gobierno cívico militar.

El 24 de marzo no se puede entender si borramos de los libros la violencia siniestra de terroristas profesionales, entrenados en dictaduras como la de Fidel Castro en Cuba.
Nunca entenderemos los 70 si escondemos los asesinatos de Aramburu, secuestrado y fusilado en un sótano, de Larrabure, secuestrado, torturado, ahorcado y arrojado en una zanja más de un año después, al negarse a colaborar con los terroristas.
El 24 de marzo no se entenderá nunca si omitimos contar el asesinato de Herculiano Ojeda un tarde de verano. Ojeda fue quemado vivo solo por ser policía… y en su retirada, los terroristas asesinaron a Juan Barrios, de 3 años.
Rucci, Mor Roig, Vandor, Sallustro, Dal Bosco, Sacheri, Viola… miles de argentinos asesinados por la espalda o volados por los aires, explican el 24 de marzo mucho mejor que una jornada de reflexión pautada con sospechosa parcialidad.



40 años han pasado, deseo sinceramente que en un futuro no muy lejano, los argentinos seamos capaces de reconciliarnos definitivamente con nuestra historia y con nuestro pasado, y  sin rencores, caminemos pacificados hacia el futuro.

Horacio R. Palma

Escribidor contumaz…