jueves, 23 de junio de 2016

Gente y basura

Militantes del FPV de Gualeguay, haciendo fuego en plena campaña con carteles de la oposición
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Un par de abuelos más orgullosos de una ideología, que de la sangre de su sangre.
Una tía preocupada en la cantidad de gente basura que desanda las redes.
Una libertad que duele y que cuesta, y una grieta que ha separado a los de allá… muy pero muy  lejos de los de acá.
No tiene sentido… pero el mundo tal vez no lo tenga. Así que… todo bien.
Los que nunca respetaron, ahora piden respeto. Buen síntoma.
Los que asaron nuestros derechos en las llamas de su desfachatez, ahora piden derechos y buenos modales. Y está bien. Pero con pinzas.
Los que ahogaron la libertad de todos al grito de “vamos por todo”, ahora piden un poquito de respiro.
Los que sembraron vientos, al grito de “gorila, decime qué se siente”… ahora reniegan de ciertas tempestades.
Atacar con sus reglas, defenderse con las del otro. Qué fácil resuelven algunos personajes su libertinaje, cuando la única lógica es la de sus antojos.
¡¡Si hubiésemos podido todos… siempre!!
El problema no es la chanza, ni los comentarios subidos de tono… ni la madre que se angustia por las cosechas de lo que sembraron sus recientes antepasados.
Desde el medio del basural, se hace difícil creer que no todo es basura. Y no: No todo es basura.
En ésas estamos… y en esas estaremos, hasta que nos propongamos seriamente salir de entre la mierda. Todos.
En el mientras tanto… estaremos festejando o discutiendo “Victorias” chiquititas.

Horacio R. Palma

Escribidor contumaz…

Derechos Humanos en Argentina ... hablame de persecución

domingo, 12 de junio de 2016

Luis Patti hoy...



Ex Comisario Luis Abelardo Patti... preso político de Argetina. Así vive sus días en una cárcel que no está preparada para cuidar enfermos ni asistir a personas con discapacidades. 

martes, 7 de junio de 2016

Pequeñas escenas de pugilato de la vida real…



“¡Soy duro!...He estado talando árboles…Me he peleado con un cocodrilo…Me he pegado con una ballena…He esposado al trueno y he metido al rayo en la cárcel. La semana pasada asesiné a una roca, lesioné a una piedra y mandé al hospital a un ladrillo” gritó Muhammad Alí en sus días de euforia, subido a las cuerdas que enmarcaban su momento de gloria.
Tantas veces de chico me quedé despierto hasta tarde para ver a ese negro grandote y demoledor, bailar entre las cuerdas, noqueando a la miseria con sus enormes puños, y sus brazos de acero enguantados en hambre de gloria. Sí, a mis seis o siete años, yo también lo creí Dios.
La euforia, y esa gloria que miente inmortalidad… hasta que nos damos cuenta que la realidad, mucho menos glamorosa, con sus puños de seda puede más que todos los puños de acero.
Para Alí, fue el Parkinson antes de los 40 años. Lo bajó a la tierra y le avisó realidad durante más de 30 años, cada segundo de cada día de cada semana de cada mes de cada año… de todo el resto de su vida. Como un árbitro implacable mirándolo a los ojos y mostrándole los dedos de su mano: Uno, dos…tres…cuatro… entonces, al promediar la cuenta, el Alí ególatra se volvió el Alí sabio.
Pero algunos pueden, asumir la realidad, digo… y otros no.
Los días de gloria son días de engañarse inmortalidad, de subirse a las cuerdas que enmarcan el ego, ese EGO grandote que aflora fácil… que nos hace gritar: Soy el Rey del mundo, soy el Rey del mundo!!… que lo digan los Báez y los Kirchner… o los kirchneristas amancebados que durante doce años pasearon por nuestras vidas sus ínfulas de eternidad, subidos a las cuerdas de la impunidad, aplaudidos por un ring side con entradas de favor. Obsecuente. Y cómplice. O muy pelotudo, vaya uno a saber.
Pero claro, también los días de inmortalidad vendrán para los de de ahora, y para los que vendrán después de los de ahora.
Cierro los ojos… y hasta los escucho: “¡Soy duro!...He estado talando árboles…Me he peleado con un cocodrilo…Me he pegado con una ballena…He esposado al trueno y he metido al rayo en la cárcel. La semana pasada asesiné a una roca, lesioné a una piedra y mandé al hospital a un ladrillo”… sí, claro que los escucho. Y me pregunto, pues ya no tengo seis ni siete años como para creerlos Dios: ¿Podrán bajar a la tierra a tiempo?, ¿bañarse de realidad e intentar hacerse sabios... antes que el guante de seda, ese que pega más fuerte y más duro que mil puños de acero y gloria, los siente en la lona y un árbitro implacable se acerque, los mire a los ojos y les muestre sus dedos: uno, dos…tres…cuatro!!…?
Algunos pueden, asumir la realidad digo... pero otros no. Es la diferencia entre volverse sabios, o “EGOmorir”… como los del montón.
Es la diferencia entre ganar con gloria… o la muerte súbita del KO.

Horacio R. Palma
Escribidor contumaz


7 de junio. Día del Periodista



La gente suele exigirle al periodista la heroicidad que jamás le exigiría al almacenero o al cajero del banco.
Se preguntó alguna vez ¿por qué?
El Poder acá… nosotros muy allá. En el medio los periodistas.
Los ídolos allá… nosotros acá. Entre ellos y nosotros, los periodistas.
Lo escondido allá… nosotros sin saber buscar. Entre lo escondido y nuestra impotencia, los periodistas.
“Dígale, pregúntele… por qué no dice esto, por qué no le preguntó aquello, lo dijeron en la tele, lo escuché en la radio”.
Los periodistas son muchos de nuestros miedos, vencidos en el otro.
Los periodistas son mucho de nuestro apocamiento, hecho valor en otro.
Pero son también carne y son hueso y son miedos… como cada uno de nosotros.
Y fuera de las súper estrellitas de moda, la mayoría son laburantes comunes que cobran un sueldo en el mejor de los casos, o corren la coneja como decía mi abuelita cuando quería escondernos las penas del laburante que con su sueldo, apenas arañaba el fin de mes.
La gran mayoría son carne y son hueso y son miedos… con una familia a la que deben mantener.
Así y todo, y a pesar de eso, el periodismo es vocación de hurgar allí donde otros no se animan o se encogen de hombros. De vencer miedos y decir con valor lo que se piensa. De luchar por la libertad y hacer de las diferencias, tolerancia.
Un suspiro de libertad prefiero, a mil discursos con aliento de cadenas.
A los que no temen decir la verdad prefiero, antes que a los callados por un miedo.
A los que para informar meten la nariz en los temas que el poder procura esconder prefiero, antes que todos aquellos que viven tranquilos al amparo de los que mandan silencio.
A los que dejan cuerpo y alma, y dejan vida para informar prefiero, antes que aquellos que escondidos, pretenden que digan los otros.
A los que convencidos, esgrimen su verdad aunque sea la políticamente incorrecta prefiero.
Muy pero muy feliz día del periodista a todos los periodistas, egregios o gregarios, que confirman con sus actos, lo que esgrimen con la palabra. Los admiro.


A los otros les digo lo que un amigo me dijo antes de morir: “Cuando dejemos de ser cobardes, los otros dejarán de hacerse los valientes”

Horacio R. Palma

Escribidor contumaz...