domingo, 3 de diciembre de 2017

Me conmueve el dolor, me rebela el insulto


Es el papá de uno de los Héroes del ARA San Juan, el Teniente de corbeta Alejandro Damián Tagliapietra.
Luis Tagliapetra dice y dice y dice y vuelve a decir. En parte dice, por el dolor profundo que nadie puede imaginar ni saber. Pero en parte dice también por ignorancia, ideología... o conveniencia.
Que el ex convicto, recibido de abogado en la cárcel tras purgar una pena por autos mellizos, diga que "la bandera argentina es un trapo y nada más", o que mienta: "El jefe de mi hijo me dijo que estaban todos muertos", es decir no desde el dolor, sino desde un lugar que acepto, no comparto, y me obligan a levantar la mano para decir yo también.
El ex convicto Luis dice: " “La historia de mi hijo y la de los otros 43 tripulantes, es una historia de vida y de sacrificio. Mi hijo pasó primero por la Escuela de Oficiales y luego por la de Submarinos, que es muy restrictiva, porque tienen que prepararse muy duramente tanto física como psicológicamente. Viene soñando con ser marino desde los 12 años, cuando se produjo su ingreso a la escuela de la fuerza”. 
Pero el ex convicto calla que en el legajo de su hijo Héroe figuran varios informes psicológicos comentando sus dificultades personales producto de un padre ausente, pero por suerte, criado por su madre.
El ex convicto dice: "Estamos destruidos, cuando el jefe de mi hijo me llama de la Base Naval de Mar del Plata y me dice que los datos del famoso ruido estaban corroborados, que era el submarino, que había sufrido esta implosión y que, por añadidura estaban todos muertos, fue terrible"
Pero el ex convicto calla que en realidad, la historia fue muy pero muy distinta, informados los familiares de la explosión, el ex convicto se acercó a ese jefe y le insistió durante un buen rato para que le diera su opinión; finalmente el oficial le dijo que "en su opinión, y por lo informado, él pensaba que posiblemente estuvieran muertos".

No está mal hablar desde el dolor... y el dolor se respeta. Lo que me niego a respetar, es la falta de respeto a nuestros símbolos y nuestras instituciones... no acepto que nadie se ampare en su dolor, para intentar destruir lo que es orgullo de todos.
Acepto que me hablen desde el dolor... lo que no acepto es que desde el dolor, me insulten o me mientan.

Horacio R. Palma
Escribidor contumaz

sábado, 2 de diciembre de 2017

País potencia.. país dolor


El dolor lo respeto hasta lo profundo. El dolor es intransferible, es íntimo y es por sobre todo, egoísta. Claro que lo sé.
El dolor es de uno y de nadie más.
Este hombre ha perdido un hijo, un hijo que ha dejado la vida por su Patria y por su bandera, aunque su papá repita por la tele que la bandera por la que su hijo dio la vida, es solo un trapo y nada más.
El papá quebrado de dolor, le agradece la ayuda con su abrazo que es ahora corazón, al soldado de la mayor fuerza bélica...
A veces pienso que si nuestro país no hubiera caído en manos de los peores, esos que piensan que la patria es el otro y no Todos, y la bandera tan solo un trapo... hoy, el quebrado de dolor y agradecido por la ayuda, podría ser perfectamente el soldado de ese país potencia, ese soldado orgulloso de su bandera y de su Patria.
Doloroso es caer en la cuenta que ese país potencia nació hace casi casi, el mismo tiempo que nuestro país dolor.

Horacio R. Palma

Escribidor contumaz

viernes, 1 de diciembre de 2017

A los 44




Si pudiera elegir mi tumba
Sería el fondo del mar.
Adonde mora la calma
y pocos saben llegar.

Si pudiera nacer de nuevo
Volveria a ser lo que fui
Servidor de mi patria
sin priorizar nada mas

Si pudiera regresar
seguro me volvería a ir.
Si la misión a cumplir
no he podido acabar

Cúbranme de plegarias
entre cuentas de rosarios
Allí donde yace mi osario
En lo profundo del mar

Que me acunen las algas
con un canto de sirenas
y me lleve un hipocampo
viajando a la eternidad

Que me acaricien las aguas
y que la esperanza emerja
para aquél que con su llanto
no entiende mi libertad

Que soy un hombre de mar
por vocación al servicio
que no fue vicio el naufragar
sin oparte de mi historia

La que yo quise escribir
entre la tierra y la roca
la que invoca mi honra
cuando salgo a navegar

Si la escotilla se cierra
o el periscopio no emerge
si las costillas aprietan
o se sulfatan las fuerzas

nada de eso ha de cambiar
 mi vocación de servicio
Mi defensa en la frontera
mi orgullo por ser del mar

Si volviera  nacer de nuevo
volvería a ser lo que fui
instrumento preso de paz
con corazón de delfín

No me lloren frente al agua
no me busquen.. no me perdí
pues yo  me he encontrado
en la azul profundidad
Dad a su vida una causa
sin pausas para seguir,
Id con la cabeza alzada
si a mi nombre pronunciáis

No existe honra mas grande
que a la vida renunciar
cuando se elige a conciencia
ser un hombre de ultramar

Dad a su vida una causa
sean personas de paz.
Y cuando el alma les queme
pongan manto de frialdad.
No justifiquen sus actos
con rencores insolentes
que fui lanza valiente
Que se arrojó por amar
Que mi nombre se despegue
de toda venganza vana
Y  recuerden mis valores
si es que me van a honrar

Si eligiera yo mi tumba
seria l fondo mas azul
donde ninguna cruz pesa
y todo se amansa al pasar

Donde mi corazón retumba
y me hago luz emergente
Y lejos de toda muerte
vuelvo a  ser hombre se sal

No me sufran frente al agua
yo nunca estuve perdido
ni he vivido a la deriva
Buscando una identidad

Si pudiera nacer de nuevo
volvería a ser lo que fui
Un servidor de mi Patria
sin priorizar nada mas

Amilé

Dedicado a la tripulación del ARA San Juan

Así mataba el terrorismo en Argentina




Y ahí está Maby Picón, desde el fondo de la injusticia, pidiendo justicia.11 tipos planearon aquella tarde arruinarle la vida. Y lo lograron.Fue un mediodía caluroso de un primero de diciembre. La locura y la muerte se arrebujaron entonces en las manos de once hijos de puta.
La calle se llama Ayacucho, pero ésta es otra batalla. El capitán Humberto Antonio Viola, 31 años, estaciona su auto Citroen Ami 8 frente a la casa de Ayacucho 233, a pocas cuadras de centro de la capital tucumana. Allí viven sus padres. De pronto, tres autos le cierran el paso. No avisan. Nunca avisan. Ellos hablan con balas. Disparos, gritos, confusión. Humberto Antonio Viola trata de defenderse y defender a los suyos, sabe de memoria cómo matan estos tipos. Se desespera, sabe que después de las ráfagas primeras vendrán a rematarlos. Siempre hacen lo mismo. Quiere defenderse, pero un escopetazo lo mata en acto. En el asiento de atrás queda muerta también su hija María Cristina, de 3 años. Otra bala se clava en la cabeza de María Fernanda, su otra hija de 6 años.

En la puerta de la casa grita paralizada su mujer Maby. Desde sus 26 años, ve cómo en unos segundos le arrancan media vida. Conmoción en el barrio. Conmoción en Tucumán. Terror en todo el país. Las noticias muestran una joven mujer embarazada llorando frente al cajón de su hija y de su marido. Y del cementerio de Yerba Buena, parte Maby al sanatorio donde su otra hija, María Fernanda lucha por escaparle a la muerte. Ahí está Maby… todo dolor y todo amor. Con su panza enorme que más tarde será Luciana. Maby solo llora y reza. Reza y llora. Tiene buenas razones.
El país que la mira, grita venganza… también tiene las suyas.
Los asesinos que ese mediodía le arruinaron la vida, escaparon con una sonrisa en los labios. Así lo dicen todos los testigos. Se fueron satisfechos, como disfrutando la muerte. Se enjuagaron un poco la sangre. Tal vez aún festejaban la victoria de tanta muerte. Los imagino… sentados en una mesa frente a la máquina de escribir. Y con los cuerpos aún tibios, velados por la Patria, contaron así su puta hazaña: Ejército Revolucionario del Pueblo, (ERP), brazo armado del PRT - Partido Revolucionario de los Trabajadores, parte de guerra: "A las 12.45 hs. se colocaron los coches en posición de espera; a las 13.13 pasó el Objetivo y se aproximan el auto operativo y el de apoyo... queda el auto semicruzado en la calle cortando el tránsito... El automóvil operativo se aproxima hasta la altura del objetivo, quedando medio auto adelantado. Situación extraordinaria. Siempre en los chequeos el sujeto descendía, en esta oportunidad la que descendió fue la esposa... disparan el primer escopetazo que da en el parante delantero izquierdo del parabrisas, el sujeto se agacha en ese momento y los balines dan de rebote a la pibita de 3 años que estaba atrás. El compañero de la ametralladora desciende y metiendo el arma por la ventanilla dispara una ráfaga corta (4 tiros) que dan al sujeto que igualmente desciende... los disparos le dan a la base del pulmón izquierdo... Al bajarse del auto le disparan el segundo escopetazo que pasa sobre el sujeto agachado... el sujeto corre hacia la calle San Lorenzo. El compañero de la ametralladora dispara con pistola... erró, adelanta y dispara otro tiro que frena al sujeto... El compañero ametralladorista remata con un tiro en la cabeza... inmediatamente el compañero de la escopeta le dispara a quemarropa un escopetazo y otro tiro de gracia... las heridas de la hija de 5 años no hallan explicación, salió de rebote en los disparos de gracia...".
Hubo un antes y hubo un después en el grito del pueblo. Vaya si lo hubo.
Los asesinos de los Viola se sacaron la careta, y se burlaron delante de todos aquél mediodía caluroso de una Tucumán inundada de sangre.
Horacio R. Palma

Escribidor contumaz

lunes, 13 de noviembre de 2017

Ni Boudou, ni nadie...



He visto a mucha gente sufrir hasta lo profundo.
A muchos de los presos políticos los he visto soportar el maltrato. La vejación. La violación a la intimidad. Los he visto gritar un grito ahogado, que nadie nunca quiso acompañar. 
Aún así, sea Boudou, López, De Vido, Ricardo Cavallo o Patti, hay umbrales que como sociedad no deberíamos aceptar que se crucen. Nunca.
No me gusta el regodeo en la desgracia ajena. Me revuelve las entrañas ver cómo algunos aprovechan la vulnerabilidad del que ha caído en desgracia, para humillarlo sin sentido.

Los derechos humanos nos comprenden a todos. Siempre.
Me chocaron mucho las imágenes de la detención de ex vicepresidente de nuestro país. Recordé inmediatamente imágenes que me dolieron hasta el alma hace unos años, cuando los Boudou eran los "empoderados" y aplaudían el regodeo de la humillación en sus adversarios.
Cosas del destino, hoy le tocó a él.
En este tipo de actitudes, como sociedad, nos debemos un mundo de sensatez y respeto. Ni los unos… ni los otros. NADIE.. NUNCA

Horacio R. Palma
Escribidor contumaz....

El HPC era una fiesta


Julio...donde vos estás, estuve de visita mil veces. 
Vas a ver que lo que tus jefes llamaban Hospital, es una mierda que no tiene ni gasas. Que lo que tus jefes aseguraban servía hasta para enfermos cardíacos crónicos, no sirve ni para una descompostura de estómago. A veces no hay agua.. a veces no hay luz.. o enchufas un horno en el toma incorrecto, y los días sin luz, se harán semanas.
Desde las ventanas vas a ver rejas, algo de pasto.. y màs rejas. Y al fondo.. en el ala correcta.. vas a ver barrios humildes a los que ustedes les arruinaron la vida. 

Vas a ver que la mitad de los días no vas a tener agua caliente.. pero no importa.. según tus jefes de antaño, los viejos que estaban allí por haber combatido al terrorismo, no se merecían agua caliente...ni siquiera cagar escondidos. Mientas vos estas sentado en el inodoro, alguien se asomará por la ventana de la puerta solo para ver cagar al otrora todopoderoso señor. Y te va a caer la ficha, siempre cae, si valió la pena haberse cagado en tantos..

Sos un tipo inteligente Julio, se nota, por eso estoy seguro que esta noche te pasarán horas con insomnio, maldiciendo haberte encogido de hombros por tantos y tantos.
Sabé que allí donde dormirás en las próximas noches, han dormido viejos muy dignos. Que no se ampararon en fueros, que no contrataron a un abogado por millones, que aguantaron estoicos ser atendidos en un lugar inmundo. Cuando quieras hablar por teléfono, tus familiares te reconocerán, si funciona el teléfono claro, por esa inigualable voz que avisa que la llamada proviene de un Establecimiento Penitenciario que, curiosamente.. le falta todo todo todo ... lo que funcionarios y políticos comos vos y tus jefes.. se robaron durante una década. Las vueltas de la vida Julio...
Suerte... y que tengas muchas visitas siempre. Porque la soledad, amiga de los malos tiempos, angustia y enferma los huesos

Horacio Palma
Escribidor contumaz...

sábado, 8 de abril de 2017

Micaela García #FuimosTodos



El dolor hasta los huesos. El dolor en sus calles angostas. El dolor por sus veredas estrechas, por el costado del río de las mil vueltas. El dolor por entre el verde bien verde de las chacras. El dolor traqueteando por el empedrado desparejo, por el ripio lavado, por las calles con huellones de barro, por sus plazas ahítas vida. El dolor porque ha sido otra vez lo inconcebible en las entrañas del pueblo que nunca fue esto, pero que se está empezando a acostumbrar a serlo.
Quiera Dios que nunca amanezca resignado a lo peor.
Quiera Dios que nunca nos dejemos vencer por los peores.
El dolor inmenso porque ha sido una joven, y una joven con inquietudes, con ideales, con militancia por lo que creía. Esa juventud que aspira a más, y a dar, y a creer, y a luchar en paz por lo que cree, aunque en esa lucha se le vaya la vida.
Y ante esa juventud, de su lado o en las antípodas: yo me quito el sombrero.
Mica, Gualeguay no era así, te lo juro. Y hablo del Gualeguay de ayer nomás. Gualeguay era pueblo de puertas abiertas, de caminares sin miedo. De niños aventureros que se perdían en medio de los pastizales en busca de ranas, de pájaros… de mandarinas, o de sueños. De jóvenes de pesca por las noches en el río. De chicos jugando en la vereda y de chicas volviendo a sus casas con sonrisas y sin miedos.
No me voy a sumar al coro que gusta resumir todo, subrayando con lavable rojo lo que le conviene. Y nos confunden queriendo. O sin querer.
A Mica no la mataron por ser mujer. Es tan obvio que hasta resulta difícil creerlo. Resumirlo así es fácil. Tan fácil como poner nuestras responsabilidades en la vereda de enfrente… o colgarlas en la soga de la ropa del vecino, para que las seque otro sol con otros vientos. O lo que es peor, creyendo que puede pagar sus culpas con una recompensa de 500 mil pesos.
A Mica la matamos entre todos, con lo que hemos venido haciendo. O hemos venido dejando hacer.
Lo repito mil veces.
A Mica la matamos entre todos, con lo que hemos venido haciendo. O hemos venido dejando hacer
El asesino nos avisó hace mucho tiempo lo que iba a hacer. Pero desde hace algún tiempo, a nosotros nos gusta hacernos los distraídos y llorar sobre los dolores derramados, antes que tomar el toro por sus astas.
El asesino avisó hace mucho tiempo lo que iba a hacer. Y lo que duele hasta el infinito, es que tuvo un poderoso cómplice que lo apañó con su lapicera de nácar, desde su sillón de “rey” y le dijo: “vaya… y haga”. Y levantó la reja de la jaula y lo soltó en medio de nosotros sin siquiera poner un cartel de aviso o de peligro.
Total, el rey está a salvo en su torre de marfil.
Claro que lapicera, sillón, vida a cuerpo de rey y cada gramo del marfil de su espesa torre: se le pagamos nosotros.
La pagamos usted y yo… y la pagó muy caro Mica.
Al que más barato le salió, fue al hijo de puta que la mató.
A Mica la matamos entre todos nosotros… y Mica son mis hijos, son nuestros padres, nuestros abuelos. Somos nosotros.
La mató una sociedad absurda que recoge de un pastizal lo peor de ella… y a la mañana siguiente, cuelga sus miserias en el patio del vecino.
Basta. ¡¡BASTA!!. O nos hacemos cargo, o nos cargarán a todos.
Descansa en paz Micaela García… sé que ya es tarde. Sé que ya no te sirve de nada. Pero de todos modos, llévate mil perdones y mil más de todos nosotros, tus mayores, que no supimos saberte cuidar esa sonrisa franca, que hoy nos hace llorar a todos.

Horacio R. Palma

Escribidor Contumaz