sábado, 10 de mayo de 2014

Chau domingos...



Hace mucho tiempo que dejé de sorprenderme.
Hace mucho tiempo que aprendí que uno debe andar por la vida sin esperar nada a cambio.
Andar liviano de reproches y de rencores para no atragantarse la sonrisa ni avivar el mal humor.
A los que me preguntan, a los que me han halagado siempre con sus comentarios y con sus críticas, a los que cada domingo se tomaron el trabajo de perder cinco minutos de dorado tiempo, a los que a lo largo de éstos años me pararon en la calle, en la plaza, en el río, en una reunión, a los amigos, a los que me bancaron, a los que sufrieron, a los que se me acercaron en las redes sociales, a los de cerca de mí que les robé horas y horas de tiempo para donarlas a los lectores… a los que me quieren bien y a los que mal me quieren también.
Para los que me alentaron hasta último momento.
Para los que pusieron la cara, y para los que mandaron a decir.
Para los que me denunciaron, para los que me putearon y para los que me felicitaron. 
Y sí, porque también alguno hubo...
Y para mí, fundamentalmente para mí, para quedarme con la conciencia tranquila y el alma liberada y las palabras sin atravesarme la garganta.
Para todos, porque siento que nos merecemos la sinceridad, les cuento que después de casi diez años, he decidido no enviar más mis notas de colaboración al Semanario El Día de Gualeguay donde pude escribir con total libertad desde hace diez años, hasta los “peros” de recién nomás.
Yo creo en la libertad, y creo en ella hasta cuando no me conviene. Es algo a lo que no renunciaré.
Me voy sin que me echen… pero en verdad me voy porque no deseo ser molestia, ni poner a nadie en compromiso, ni entorpecer coyunturas empresariales.
Me voy así, como llegué. Dichoso. Ahíto. Agradecido.
Con la tranquilidad de haberlo dado todo sin pedir nada a cambio.
Reconozco que soy un bicho raro. Pero consecuente. Colaboré desinteresadamente, aún en tiempos en que me costaba sangre hasta el peso para comprar un Semanario y leerme en papel. La pasión por delante y el carro vacío de tiro.
Creo en la libertad… bebo sus mieles con gusto y asumo sus pesadas obligaciones, siempre.
Pensé hace muchos años que el inteligente lector gualeyo estaba siendo subestimado desde los medios, que no se esmeraban mucho en ofrecer contenidos con valor agregado.
Y en esos mares me embarqué.
Mal, regular, horroroso… pero lo intenté.
¿Valió la pena?... el tiempo lo dirá.
Un Gracias enorme para Jorge Barroetaveña, uno igual de grande para Andrés Ríos…
Pero el GRACIAS más grande se lo dejo a usted, estimado lector, que durante diez años me enseñó humildad. Yo sabía que allí afuera, más allá del papel impreso, había un público inteligente que esperaba ser tenido en cuenta…y no me equivoqué.
Calma, como decían mis abuelitas (en algunas cosas coincidían abuela peronista y gorila abuela)… “el cementerio está lleno de imprescindibles”… claro que sí.
Es mi deseo que alguna vez, los medios tomen conciencia de la importancia de la dignidad… y actúen en consecuencia.
Y apuro el adiós para no largar un lagrimón… hasta cualquier momento.


Horacio R. Palma

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Lástima! Era para lo único que lo compraba... Gracias por todo Palma!

roberto oscar ponce dijo...

mi wuerido hijo, se de tu ejemplo de vida, de tu lealtad y tus convicciones siempre fiel a ellas.te extrañaremos ,seguire atendiendo los llamados de personitas que esperaban los domingos para el semanario!ponderaciones y abrazos de sacerdotes por ser la madre del que escribe en el semanario del domingo!por todo eso y por muchas cosas que me hiciste tan bien te digo muy buena tu detrminacion coherente con tu siempre lealtad! estoy orgullosa de mi hijo y tu comportamiento.siempre haciendo el bien y dando AMOR a todos. lamento por todos los que esperaban tus escritos y los que sin que vos los conocieras querian tu saludo eso los hacia muy feliz,HORACIO nunca fuiste anonimo se todo lo que pasaste y seguiste pero un lagrimon se nos pianta a todos,porque nos contaste nuestras historias con mucha didactida y que todos entendian! gracias por recordar ami viejo y gracias por redactar nuestra caminata con tu PADRE gracias gracias mil de parte de mi FAMILIA y de todas mis amigas . siempre estare orgullosa de mi hijo HORACIO y compartire siempre sus ideales. todo tiene su tiempoy no todos son valientes! te quiero y besos mil!tu MADRE .

Barbeta dijo...

Querido Horacio vamos a extrañar tu pluma veraz, picante e inteligente. Para aquellos lectores que deseen continuar disfrutando leyéndote, nos queda la tranquilidad de conocer tu blog llamado "RAMOS GENERALES".

Un ejemplo al no rendir tus convicciones, como dijo el Gran Almirante: "Es preferible irse a pique... antes que arriar el pabellón".

Gran Abrazo!

Anónimo dijo...

Horacio: Prefiero confrontar con un fascista honesto que a los mil conversos por interés que nos merodean. Ya pronto un recuerdo triste de una época oscura solo serás.Salud
AVOMPLA