sábado, 18 de febrero de 2012

Juventud... difícil tesoro


Mi abuelita, que murió convencida de que el Peronismo de Perón había salvado al país de la barbarie comunista y que Evita le había devuelto a las masas la resignada dignidad de su pobreza, solía hablarme mientras tomaba mate  acodada en la mesada de su cocina.

Yo era chico y acudía con ojos inquietos, a esa cocina repleta de manjares custodiados. Recuerdo la alacena en la cocina de la casa de mi abuela. Uf… una alacena en lo alto con sus mil cajones de vidrio transparente. Añorado escaparate para mis ojos de niño, que miraban en lo alto, dulces y caramelos imposibles de alcanzar.
Ella sabía perfectamente que mi mirada estaba más atenta a las alturas de su alacena inalcanzable, que a sus gestos esforzados por captar mi atención.
Esa mañana la recuerdo con especial nitidez. Son esos senderos raros de la memoria que, vaya a saber porqué, nos quedan grabados con especial sensibilidad. Mi abuela con su mirada clara y su batón oscuro. Con su cabello fino muy fino, peinado en una especie de batido como para hacer parecer mucho lo poco. Detrás de ella, el resplandor que entraba sin permiso desde la ventana, se le incrustaba en la espalda… parecía disfrutar de esa caricia tibia en la espalda tanto como el mate cebado desde la pava, apoyada en media hornalla.
Yo le miraba siempre las manos. Desde chico me llamaron la atención las manos de los “viejos”. Manos blancas o curtidas de venas marcadas y pieles manchadas. Esas pieles ajadas por el tiempo y por la vida. Yo creía que una persona era vieja por sus manos. Ahora que soy grande y que peino canas y que visto manos de venas marcadas y piel curtida por los años y por la vida… me doy cuenta que en ese momento mi abuela tenía menos años que los que hoy tiene mi madre. Esa mañana miré con especial atención las manos de mi abuela. Sacó un tazón gigante con asa de letra O mayúscula y allí dentro me preparó medio litro de café con leche. Untó con manteca una rodaja de pan lactal, ese pan que para los que vivíamos en la provincia era un artículo de lujo y me sentó en un banquito alto. Recuerdo que en ese momento le tomé la mano con la que acercaba el tazón gigante. Le hice una leve caricia como recorriendo un paisaje lejano y exótico… y con esa inocencia de los 7 u 8 años le pregunté: “¿Vos sos viejita Lala?”.
Lala, así le decíamos todos sus nietos. Ella dejó escapar una carcajada… supongo porque desde sus casi 50 años la pregunta le pareció graciosa. Luego hizo una pausa y me dijo: “Una vez leí una frase que me gustó mucho… y es que uno es joven cuando tiene más proyectos que recuerdos. Y yo tengo todavía muchos proyectos.”
Yo le escuché aquél descargo sin entenderlo. Supuse que mi abuela había contestado que sí, después de todo, yo la veía viejita. Pero la frase la fui recordando con ella muchos años más, hasta el día en que ella se fue de este mundo. Yo estaba a punto de terminar el colegio secundario y el día en que murió me pareció una mujer increíblemente joven para morir.
Comento esto de la juventud y los proyectos y los recuerdos en esta semana en que la Revista española Cambio 16 publicó el reportaje que el periodista español residente en Colombia, Ricardo Angoso le hiciera al General Videla en su prisión del penal federal de Campo de Mayo el pasado 18 de enero.
Ahora que la entrevista que ningún medio de Argentina quiso publicar, pero que una vez publicada por el medio español, cuyos directivos son de la izquierda española, todos levantaron en Argentina. Digo, ahora que las palabras del ex Presidente de facto de Argentina dieron la vuelta al mundo y pasearon por todo el país, les comentaré… más allá de las miles de conjeturas que se han hecho desde el poder y desde el periodismo, algunos detalles de su gestación. Hace unos años, junto a un grupo de personas que fueron víctimas directas e indirectas de los violentos años 70 de Argentina, creamos una asociación civil llamada Pacificación Nacional Definitiva con el propósito de trabajar para una Argentina pacificada con su historia y reconciliada con su pasado. Ante un Estado que tomó como bandera reavivar los dolores de las muchas heridas que esperan en vano cicatrizar, comenzamos a trabajar en pos de una pacificación nacional que en un futuro nos encuentre reconciliados con nuestra historia y curados de nuestros dolores recientes. Todos en paz, pensando más en un futuro en común que en un pasado de rencores. Sabemos que el trabajo es arduo y que en las épocas que corren, la reconciliación nacional se asemeja más a una utopía que a otra cosa.
Y fue en ese marco que pensamos que sería bueno para todos escuchar el pensamiento de uno de los actores principales de esa época Argentina que al gobierno de hoy lo encuentra embarcado por recordar y azuzar a tiempo completo. Pensamos que escuchar la versión del General Videla sería un paso adelante en esa tarea ardua de reconciliarnos con nuestra historia reciente.
Días pasados unos de nuestros socios fundadores acompañado por el periodista español Sr. Ricardo Angoso, concurrieron a la Unidad Penal de Campo de Mayo a visitar a un amigo en común. Luego de sortear todos los requerimientos reglamentarios, consultas radiales entre el personal de servicio penitenciario –encargados de la custodia de penal- pudieron acceder al predio donde se encuentran los militares detenidos como Presos Políticos.  Sorpresivamente se abrió la puerta de la habitación/celda donde se desarrollaba la amena reunión y apareció el General (R) Jorge Rafael Videla. Pasados unos minutos y luego de las habituales presentaciones de rigor, el Sr. Ricardo Angoso le preguntó si no tenía inconveniente en que tomara nota de sus dichos y si le permitía formularle algunas preguntas en su condición de periodista extranjero. Videla accedió. 
La entrevista se publicó en España el pasado lunes, y el miércoles explotó en Argentina y en el mundo. Y curiosamente, los mismos medios que pusieron reparos en entrevistar a Videla o publicar en exclusiva la entrevista, demostraron voracidad por transcribir la entrevista publicada en España y conocer al periodista español que la había “conseguido”.
Tres cosas destaco de todo esto. Primero, la grandeza del ex Presidente de facto para contestar todas las preguntas sobre todos los temas. Recomiendo la lectura de la entrevista, pero una lectura libre de prejuicios. Quien así lo haga, podrá encontrar responsabilidades asumidas, arrepentimiento ante los errores y sobre todo, la perspectiva histórica y política de aquella época. También encontrará críticas al poder político de ayer y de hoy.
Otro punto a destacar es que, si bien ningún medio de Argentina se animó a dar el paso para la entrevista, una vez publicada en Cambio 16, todos abordaron la entrevista con mucha seriedad, aún aquellos medios de la corporación del Estado. Y esto ha sido así pues las palabras de Videla conllevan el respeto y la fuerza de una verdad histórica que, nos guste o no, fue la realidad histórica que vivió nuestro país. Y el tercer punto que destaco es el profesionalismo del periodista Ricardo Angoso, al que lo entrevistaron desde más de 50 medios y, ante la pregunta reiterada: “porqué entrevistar a Videla”, contestó con un ejemplo de periodismo: “Porque todos tienen el derecho a hablar y a ser escuchados”.
El camino es largo y es arduo. Aún somos una sociedad con más recuerdos que proyectos. Una sociedad envejecida por lejanos y absurdos desencuentros. Nuestra obligación como sociedad es hacer del país un país más joven… reunidos todos en los proyectos del futuro, antes que arrebujados en los recuerdos dolorosos de un pasado inevitable.

Horacio R. Palma
El Dia de Gualeguay
Gualeguay
E. Rios

2 comentarios:

Andrea Palomas Alarcón dijo...

Por mi parte, Horacio, te estoy agradecida a vos, y a los que fueron parte de este proyecto porque fue un inteligente paso adelante para romper el pacto de silencio con el que se quieren enterrar a los presos políticos y a la guerra que libraron.

Anónimo dijo...

que le hagan notas o no , no cambia la situacion , esta condenado y preso y los juicios siguen , ahora bien en un sistema republicano hasta los presos pueden expresarse , un ejemplo es el programa carceles de telefe . Videla fue protagonista de la historia argentina y no esta mal conocer sus palabras aunque la nota me parecio mediocre , se podria haber profundizado mas y repreguntado para hacerla mas interesante y otra cosa reconciliar y perdonar no es dar impunidad de lo contrariodeberiamos abrir las carceles y liberar a todos los delincuentes que estan en ellas