En Jujuy, militantes de Milagro Sala intentaron matar al empresario Blaquier
Cada semana intento sentarme frente a la hoja en blanco, abstraerme del
mundo de lejos, para concentrarme en esta parte del mundo y poder escribir de
cara al futuro. Y cada semana, la política del régimen que nos gobierna, me
obliga a empeñarme en el pasado.
Vianda para los militares presos del Servicio Penitenciario Federal
Es sábado, un sol radiante apenas entibia el
mediodía de Gualeguay. Las calles tienen ese ritmo raro de cara a un domingo y
a un feriado. Hay en las calles ambiente de fin de semana largo, sí, pero poco
ambiente hay de vísperas de otro de la Patria, esa Patria que pintaba en 1816
para grandes cosas, hasta que la dejamos agarrar por ciertas gentes, esas
gentes que ya todos conocemos.
Sé que la presidenta aviva las teorías
conspirativas… desde que enviudó, la señora huele fantasmas conspirativos en
cada ración que le sirven. A pesar de que el modelo de los Kirchner lleva casi
una década en el poder, no ha podido saltear el escollo de encauzar el país
hacia una pacificación nacional verdadera y definitiva, tan necesaria para
amigarnos con el pasado y poder por fin pensar en el futuro más allá de los
dolores… y de los dólares.
Una y otra
vez se ha inspirado en régimen kirchnerista en avivar disputas, en
ahondar grietas, en azuzar viejos dolores, en revolver las heridas de un pasado
con reinvenciones histéricas de la historia.
No ha podido o no ha sabido o no ha querido arraigarse
con fuerza, hasta ahora, el régimen kirchnerista, a pesar de los tantos años de
mandato.
Fachada de estadistas con pies de barro, nunca han
estado a la altura de las circunstancias. Maquiavélicos por convicción, han
forjado Poder a cosa de dividir. Han gastado todo su crédito en intentar
inventar un pasado para mentir un futuro.
Sinceramente, no creo que la inflamable pasión por
el pasado de este gobierno y sus socios de conveniencia, sea algo casual. Ni
siquiera creo que la sobreactuación del gobierno por la justicia la verdad y la
memoria (todas parciales e inexactas, claro) sea algo que el gobierno sienta
como propio.
Más bien aflora como un plan maquiavélico para reinar
con mano dura con las pasiones que nos dividen.
Por eso tanto pasado de fantoche. Por eso tantas
heridas abiertas y expuestas. Por eso esta semana nuevamente el pasado
inventado en la tapa de todos los medios.
Una justicia especial poniendo todo su empeño y
todos nuestros dineros en juzgar una historia de hace más de 30 años. Una
abuela de la nada que habla como si en verdad fuera abuela, y un poder judicial
que necesita la complicidad de poder político para poder ostentar impune
anillos que valen como casas.
Condenas sobre condenas sobre condenas… y los mismos
de siempre condenados sobre cosas ya juzgadas, un cirko que nunca termina en un
función de gastos fastuosos para una feudo empobrecido.
Bignone. A los dos días de operado.. fue enviado así al Penal de Marcos Paz
Uno de los condenados esta semana por haber
combatido el terrorismo en Argentina en los años 70 fue Reynaldo Benito Antonio
Bignone. El último presidente militar de Argentina. Fue Bignone quien con sus
propias manos le colocó la banda presidencial al Dr. Raúl Alfonsín quien, a
diferencia de aquél personaje oscuro y vengativo que yace en un mausoleo del
sur, no se tocó ninguna parte como conjuro, sino que más bien pareció disfrutar
con una sonrisa el simbolismo histórico.
Conozco a Bignone. Lo he visitado en su lugar de
detención. Lo he entrevistado. He hablado con él, es un hombre muy mayor, de
más de ochenta años, operado hace unos meses, con muy poca audición, hay que
hablarle muy alto y muy cerca para que pueda escuchar. Tiene un hijo con
capacidades diferentes y una esposa con una enfermedad tan seria que no puede
valerse por sí misma.
A pesar de todo esto, la justicia le negó
sistemáticamente la prisión domiciliaria que por ley le corresponde. Que por
humanidad le corresponde. Hasta que un día casi muere en Penal, y fue el Penal
quien quiso sacarse el problema de encima y desde entonces Reinaldo Bignone está recluido en su pequeño
departamento, muy lejano de las fastuosas mansiones y hoteles de los
gobernadores democráticos de Argentina.
Porque sí, Argentina es un extraño caso de
“dictadores” pobres y “demócratas” multimillonarios.
Desde hace muchos años al General Reinaldo Bignone,
“el último de facto”, como él mismo se nombró alguna vez en un libro que edito
Editorial Planeta (a la que misteriosamente se le “dañaron” 2.000, de los 6.000
ejemplares que había editado), desde hace muchos años, decía, al General
Bignone le han retirado todo tipo de remuneración.
Es decir, no percibe ningún ingreso de los que por
ley le corresponden.
Preso, confinado hasta que casi se muere en un Penal
con difícil acceso y sin infraestructura suficiente para atender urgencias
médicas de complejidad, enfermo, con más de ochenta años y con dos familiares a
su cargo, vive de la caridad de los amigos y con la ayuda de familiares.
Tres veces la justicia le ordenó al Anses, esa
dependencia del Estado que financia descaradamente las políticas de régimen,
que le restituyeran la remuneración. Tres veces el Estado se la negó, desoyendo
a la justicia y haciendo algo que se parece y mucho, a un abandono de persona.
De personas.
El Estado ni siquiera actúa por humanidad.
El General, Soldado al fin, habla con voz firme y no
es afecto a las quejas ni a los lamentos.
Cada vez que lo trasladan, lo levantan a las cuatro
de la mañana, lo meten en una camioneta que traquetea un camino destruido, y lo
devuelven 14 horas después con apenas una ración de comida difícil de comer, e
imposible de digerir. Como esperando que se muera… como esforzándose por
matarlo.
Curiosamente, las noticias que se publican en los
medios… afirman con desparpajo que al General Bignone lo juzgan en causas por
violaciones a los “derechos humanos”. Nada dicen que al General, como a otros
más de 1000 argentinos perseguidos por haber combatido al terrorismo, se le
violan todos sus derechos más íntimamente humanos.
Nuevamente he cruzado al General Bignone en un
pasillo oscuro de un hospital atestado. Fuertemente custodiado. Como si alguien
en su condición pensara en escapar. Ahí estaba el General como cuando lo crucé
hace unos meses… con todos sus años y sus achaques a cuestas. Sentado en un
banco duro, toma y acaricia la mano de su esposa como diciendo… “aquí estoy”.
Su hijo está a su lado… aprovechan las horas de hospital para verlo.
Mi encuentro con Bignone en el Hospital Militar hace 6 meses
Ahí está el General… preso en un país cuyo Estado no
respeta a sus viejos, no se apiada de sus enfermos… y que desoye una decisión
judicial que pide algo tan básico, como un resabio de humanidad. Los que lo
juzgan y lo persiguen, gritan que ellos son distintos. Per los “distintos”
también esta semana intentaron matar a piedrazos al empresario Pedro Blaquier,
cuando éste intentó llegar al tribunal que lo juzga en Jujuy por hechos de hace
35 años. Blaquier tiene 85 años un mal de Parkinson avanzado… y grupos de
Milagro Sala intentaron matarlo dentro de su auto. Al final, los “distintos”,
son “iguales”. Y los que nos gobiernan, hace lo imposible para que la sangre
llegue al río… a ver si ellos pueden hacerse de un excusa para aferrarse al
feudo.
Horacio R. Palma
El Dia de Gualeguay
Gualeguay
E. Rios
8 comentarios:
Muy cierto, tu comentario, Horacio. Lo he visitado, también, en el lugar de uno de sus tantos juicios-cirko, en San Martín, cuando alquilaron una bailanta en medio del campo para juzgarlo; lugar muy digno para el desarrollo de estas parodias de justicia. Lo juzgaban junto a Patti, en la causa Riveros: uno en camilla, dentro de la ambulancia, otro emponchado junto al fogón, tomando mate, bien abrigado gracias al Servicio Penitenciario que los cuida, en contra de los deseos de Hortel. Cada vez que me ve, extiende los brazos y me envuelve, con su necesidad de recibir cariño al tiempo que lo ofrece: "Doctorcita!" no se si recuerda mi nombre, tiene mucho en la cabeza. Sabe bien que lo visito por afecto, que no quiero nada a cambio a diferencia de las visitas de la figuretti Cartloto, cuando él era Presidente. Me abraza y me pierdo en su enorme humanidad de gigantón benigno. No entiende mucho qué pasa, sabe que aunque es un ancianito es un general y que las pantuflas no quitan las charreteras. No lo doblegan. Aunque quisiera pasar más tiempo con su esposa , que tampoco entiende mucho pero que reconoce la mano que acaricia la suya. Su hijo, un niño grande que lo extraña. Las expensas del departamento que no se pagan porque la Kirchner le quitó su retiro de general y su jubilación de presidente. Con sólo una de sus carteras se podrían pagar las expensas del departamento donde vive pero no, ella es Nac & Pop, se merece esas carteras.
A pesar de ser un ancianito, en la bailanta que fungía de tribunal, en sus últimas palabras solo dijo seis, bien escogidas “Señora de Carlotto… usted me decepcionó”. Y Carlotto, tan locuaz a veces, sonrió con una risita nerviosa y no alcanzaba a esbozar una defensa, “no se qué me quiso decir”. Sabe bien lo que le quiso decir. No dijo que era buena, ni que era mala, ni que era leal o traidora; le dijo lo justo, con esas seis palabras. Le dijo que era una chupamedias del poder.
Es un ancianito…pero todavía es un general.
Todo lo quieras...pero está cana, pelotudaaaaaaaaa!!!
Y los montos están muertos, bolas tristes! El muerto se asusta del encarcelado... (ah! no del degollado) Je!
El comentario de un anónimo me recuerda los "festejos" después de cada sentencia, con choripan, música, baile, y hasta vivando cada sentencia como si fuera un gol. Las "sufrientes" madres, gritando y saltando hasta que casi se les vuelan los pañuelos. Es grotesco y chocante.
Sea desde el bando que se lo mire, lo que ha pasado en nuestro país fue una tragedia y festejar, con ese ánimo pendenciero, sólo demuestra la sobreactuación de los valientes tardíos.
Andrea Palomas Alarcón: también es patético el papel de Bignone. Creyó que era el abanderado de la democracia, de las instituciones, de la transición... Esa misma democracia, esas mismas instituciones liberales que él idolatraba son las que hoy lo condenan. Humanamente me da pena, políticamente lo tiene merecido por acatar los dogmas ridículos del liberalismo antinacional.
Puede ser que políticamente haya equivocado el camino, como muchos otros. De ahí a que vaya preso por errores políticos...
Si eso es legal, TODOS y TODAS nuestros políticos tienen que ir presos. Habrá suficiente lugar?
Andrea: creo que no hay que tener dudas en cuanto a las prisiones que hay que preparar para una gran parte de la dirigencia política del país (y no sólo política). Hagamos la lista de corruptos presos... cri, cri. cri... ¿hay alguien ahí?
Ayudo con la lista, pero hay que hacer lugar, hay que sacar a los militares, policías, gendarmes, etc. que fueron presos porque unos maldigeridos, no pueden aceptar que perdieron, y que fue mejor que lo hicieran.
Fue presa María Julia que no era corrupta y era la más capaz, pero no era peronista, por eso fue presa. Por eso y por portaciòn de apellido.
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