domingo, 19 de diciembre de 2010

En pocos días, se cumplirán 36 años del asesinato del Prof. Carlos Sacheri

Al autor de "La Iglesia clandestina", lo mataron los asesinos de la Argentina Clandestina




El profesor de filosofía Carlos Alberto Sacheri fue asesinado cuando volvía de misa y llegaba a su casa de San Isidro, acompañado de su esposa y sus siete hijos (la menor, de dos años), más tres pequeños amigos.
Un Peugeot 504 celeste se detuvo a su lado y su conductor, un hombre de unos 50 años, le efectuó dos disparos de pistola en la cabeza. "Veo a mi padre con la cabeza inclinada, sangrando, y todos en derredor bañados en sangre", escribió años después el hijo mayor, José, que tenía entonces 14 años.
"Miré hacia la derecha y vi la cara de un hombre -el asesino- que hoy, pese a que han pasado más de 20 años, tengo perfectamente grabada en mi mente", recordó José.
El ERP 22 de Agosto se atribuyó el asesinato y en septiembre de 1977 en un inmueble de esa organización terrorista se encontró un archivo donde se daba cuenta del crimen.
Doctorado en Filosofía en la Universidad de Laval, en Québec, Canadá, donde estudió con el filósofo tomista Charles de Koninck, Sacheri, de 41 años, era profesor de Metodología Científica y de Filosofía Social en la Universidad Católica Argentina (UCA) y de Filosofía e Historia de las Ideas en la Facultad de Derecho de la UBA.
A su regreso de Canadá, en 1967 comenzó a dar clases y a escribir en distintas publicaciones. Estudioso de Santo Tomás, ferviente católico, conocedor y crítico de nuevas tendencias sociales, en 1969 publicó el libro "La Iglesia clandestina", en el cual denunciaba una infiltración marxista en la Iglesia Católica y cuestionaba a algunos dirigentes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Otros estudios los dedicó a "La Iglesia y lo social", uno de sus libros, y "El orden natural", en el cual afirma que una cultura o sociedad será más elevada cuanto más respete los valores humanos fundamentales surgidos de la ley natural.
En lo científico, se desempeñó en el Conicet, donde colaboró con su presidente, Bernardo Houssay, y en la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Fecic); en lo social, en el Instituto de Promoción Social Argentina (IPSA), y en lo político, en el Movimiento Unificado Nacionalista Argentino.
Sacheri tenía mucho ascendiente sobre sus alumnos; era una personalidad vital que no repetía, sino que repensaba los textos filosóficos y desplegaba un jocundo sentido del humor.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

SEGUÍ SANGRANDO POR LA HERIDA DEL ORTO

Anónimo dijo...

Los cobardes asesinos del Dr. Sacheri le tenían temor a la verdad, esa verdad que el profesor les enseñaba a sus alumnos en la Univerdidad y a la sociedad en su libro. Pero sobre todo le tenían temor al ejemplo de vida cristiana que sinceramente y con profunda fé practicaba y transmitió a sus familia y alumnos.

El mayor de sus hijos, José María, que no olvida la cara del sicario argentino, aprendió a perdonar a través del camino del amor y lucha por la Pacificación Nacional Definitiva... quiere terminar la obra de su padre, contribuir a un país en paz y más tolerante.

Algunos políticos, tal vez por conveniencia electoral, empiezan a copiar sus expresiones. José María quiere, ama y trabaja por un país más justo, más sincero y pacificado.

Erica dijo...

Querido amigo Jose Maria, se que Dios estara junto a todos ustedes y todos nosotros para que la verdad y la memoria sean la Paz, la Libertad y la Justicia que reinara en este Suelo Argentino, el cual vivimos para honrarlo.
Tengo muchas esperanzas que la Justicia llegara, solo debemos esperar a que Dios nos de ese alivio, que no ha de ser el revanchismo o el odio, porque de eso no nos alimentamos, como quuienes hoy estan en el Poder y abusan de el.
Son los deseos de Erica Solange Scheller.