sábado, 3 de enero de 2009

LA ARGENTINA IMPOTENCIA...

“¿Será que el hombre pobre persigue su propia desgracia?”
(Juan José Manauta - Las Tierras Blancas)



Y sí, ya estamos en el 2009. Los que corrieron y los que no, llegamos todos.
Felicidad para todos, paz y amor en el mundo, y todas esas cosas que nos mentimos todos los años. Por si no lo sabe, en el mundo andan a los tiros.
Hace una semana, la gente andaba como loca por las calles y los negocios, como si alguien hubiera corrido la voz sobre el fin del mundo. “Tanto correr pa’ llegar a ningún lado” … dijo el poeta y con mucha razón. Pero no hay caso… cada diciembre se convierte en una carrera inútil hacia la locura desatada del fin de año.
Y llega fin de año… y pasa, y los primeros días de enero son como ese remanso allá abajo, donde descansan las aguas después de correr violentas por el río, y haber caído al abismo. Y quedamos mansitos, como agotados.
Yo aprendí a correrme del frenesí de diciembre. Desde hace muchos años he logrado hacerme a un lado. Y mediando diciembre, cuando veo que la gente entra en pánico sin ninguna razón, agarro un libro… me zambullo en sus páginas, y que se maten todos allende sus hojas.
No es tan sencillo. Durante diciembre soy el “desconsiderado al que no le importa nada”. Pero suelen darme la razón los primeros días de enero.
¿Valió la pena correr tanto?… ¿sirvió de algo apiñarse en un Shopping hasta las cuatro de la madrugada?, ¡¡pero por favor!!
Y claro, estarse al margen de la locura, tiene la ventaja de la perspectiva. Uno ve las cosas de otra manera. Y a veces, ver la cosas de otra manera es como ver otras cosas. Yo me aboqué este diciembre a releer Las Tierras Blancas, la novela del Chacho Manauta, reeditada en 2.008. Y mientras me deleitaba con los contrapuntos entre Odiseo y su Madre, descubrí por enésima vez un Gualeguay que se repite hasta el hartazgo. La novela de Manauta, curiosamente, relata desgarradamente el éxodo forzado de una clase agricultora a la que se la echó de los campos. Manauta, desde su dejo comunista lo explica así: “…el éxodo de los campesinos entrerrianos, y el desarraigo de estos trabajadores de su tierra corridos por el latifundio y la miseria…”
Manauta publicó LasTierras Blancas en 1.956. Han pasado más de 50 años. Los invito a que se den una vuelta por las tierras que Manauta transita en su novela. Para que usted se ubique, más o menos, desde atrás del Hipódromo, costeando el río, hasta un poco más acá del Puente Pellegrini. Después me cuenta. Leer la novela y escuchar los problemas del Gualeguay de hoy, es un ejercicio que recomiendo.


AÑO NUEVO

En las calles ya no corre nadie. Yo levanto la vista del libro. Estoy sentado bajo la sombra fresca de un paraíso. Estoy en Gualeguay y estoy en casa de mi vieja. Que es como decir: Estoy a salvo. Ayer, primero de enero, llovió todo el día, y hoy el sol acaricia sin hacer doler. Un centenar de golondrinas revolotean por el jardín. Y hay muchos benteveos, y hay zorzales… todos están en algo que yo no alcanzo a descubrir. Después de un largo rato lo adivino. Es la tardecita, y del césped se levantan miles de hormigas voladoras que los pájaros cazan al vuelo.
En la radio, las noticias hablan de un Gualeguay obtuso que se ahoga, ensimismado en su propia mezquindad. Pero no se crea que más allá la cosa es muy distinta. En medio de una crisis mayúscula, media Argentina recibe el año embobada con el circo de Camiones, camionetas, autos, motos y cuatriciclos del Dakkar, un Rally que, por cuestiones de la violencia globalizada, tuvo que emigrar lejos de África.
Cuba celebra los 50 años de la Revolución con poco para festejar… pero la propaganda del régimen cumple en eso de festejar lo indefendible. A los barbudos de entonces les cuesta poner sus barbas en remojo. Curiosidades del hombre del siglo XXI, eso de festejar dictaduras sangrientas de 50 años.
Una vez leí una página de internet de un cubano exiliado. Y el hombre se preguntaba lo siguiente: “¿Y si Fidel no se muere nunca?”. Sonreí… el miedo produce esas cosas en el hombre. Allá, como acá, un pueblo obtuso que se ahoga, ensimismado en su propia mezquindad. Allá, los obligan a festejar la dictadura. Acá, las noticias no son mucho más alentadoras…
Salvo el radical Vera, los senadores entrerrianos votaron para que los fondos que recibió el Anses no sean coparticipables. Eso quiere decir, que los senadores de Entre Ríos votaron en contra de Entre Ríos. A favor del centralismo. Blanca Osuna, una eterna enamorada de la dictadura cincuentenaria de Fidel, y el “Pemo” Guastavino, un ex Montonero devenido en burgués, entendieron que los fondos millonarios que el Estado recibió de las AFJP, no deben ser administrados por las provincias sino por el matrimonio presidencial. Así que nuestro destino irremediable será el de mendigar.
El intendente de Gualeguay hace una semblanza de su gobierno, y esboza un futuro incierto: “Esperemos que este año las obras lleguen…”. Que las obras lleguen… como quien espera las lluvias. Triste destino. Sombrío el amanecer. Por ahora, el camino será el de mendigar. Es la política que han elegido nuestros representantes. Los que nosotros hemos votado.
El intendente mendigando obras. El gobernador mendigando dinero a la corona, a un corona que pide sumisión. El Hospital de Gualeguay mendigando presupuesto. Y la provincia, que renuncia a la coparticipación de los fondos extraordinarios del Anses, pretende que sí sean coparticipables los fondos que llegan al Hospital de Gualeguay por el legado Vasallo. Sombrío el amanecer. Triste el destino. Por ahora, y como desde siempre, el camino será mendigar. Allá vamos.
¿Y si esto dura para siempre?. ¿Y si Fidel no se muere nunca?. No hay mal que dure cien años, dice el refrán… las golondrinas ya se han ido. Y los zorzales y los benteveos. O se cansaron de comer hormigas voladoras… o la hormigas se dieron cuenta, y dejaron de suicidarse en masa en esta tarde de principios de 2009.
Ahora la brisa de la última tarde del día es fresca. Cierro el libro definitivamente. Mi vieja me pregunta si quiero mate… ¿alguien dijo NO alguna vez, a la invitación de un mate?. Yo tampoco. Grito un sí.
Click, click, click… se escucha a través de la ventana. El magiclick. Ese invento argentinísimo de la argentinísima fábrica Aurora. “Sin pila, sin piedra y sin cable”, decía la publicidad de magiclick cuando yo era chico. Y Aurora garantizaba que duraban 104 años. ¡¡Qué Argentina!!! ¡¡Argentina potencia!!
¿Quiere deprimirse?. Hace poco escuché a Hugo Kogan. ¡¿Cómo que quién es?, Hugo Kogan es quien inventó el magiclick. Dijo: “En aquella época era muy jóven, no lo registré, y nunca cobré regalías pese a los miles y miles que se vendieron. Casi le tengo bronca. No sabía nada en aquella época. Y perdí la oportunidad de cobrar las regalías. Cuando quise hacerlo, ya era tarde. Ahora uso fósforos…”
La Argentina Impotencia… rumbo al bicentenario. Snif.

2 comentarios:

Claudio Carraud dijo...

Muy buen artículo.
Un abrazo y Feliz 2009
CC

Un amigo anónimo dijo...

Un abrazo Ricardo. Buen 2009.