Hace más de 10 años, Eise Osman publicó este pensamiento.
Hace 10 años, Eise estaba bien pensando el mundo... El día que los gualeyos, los entrerrianos, y los argentinos aprendamos a escuchar a los que piensan, ese día comenzaremos un camino de grandeza.

El suicidio de la Sociedad por el mercado
Sí como dijo un filósofo contemporáneo: A la filosofía del egoísmo del mercado le es imposible generar ciudadanos que busquen el bien común en una democracia. Tal contradicción es palpable en el mundo actual. Por lo tanto el Dios del mercado como todo absoluto, borra lo que se opone a él y degrada el humanismo al centrar su esfuerzo en la ganancia y no en la felicidad del hombre.No debe haber valor superior a la vida, como lo expresó Mairaux. Una vida no vale nada, pero no hay nada que valga una vida. Todo valor es fúndante, y acorde con otros valores es fundado. En ese equilibrio está la permanencia armónica de la sociedad.La libertad absoluta nos lleva al Marqués de Sade, la economía como valor absoluto nos lleva al Stalinismo y al Gulag.La vida está en el principio de los valores, pero debe ser vivida de acuerdo a ciertos valores: sociales, políticos, culturales, éticos, biológicos y también económicos.Pues según la teoría del seudopodo, cuando el valor económico es excluyente la sociedad avanza en forma inarmónica, por medio de un seudopodo (falso pié), pero como el resto del cuerpo no lo acompaña (cultura, educación, salud, valores sociales, políticos, biológico) pasado un cierto límite el resto del cuerpo ejerce una presión contraria que obliga al seudopodo a retraerse, eso es lo que pasa a las sociedades que solamente tienen en cuenta el valor económico del mercado, e ignoran que la concatenación de todas las facetas constitutivas de la vida que actúan como un complejo mecanismo de equilibrio, donde la desarmonía por la preponderancia de uno solo de sus valores, condena a la disminución de los otros y si es absoluta a la desaparición de todo valor que se le oponga.Por eso la economía no es la que genera en forma aislada, cultura, educación, salud, etc. sino que el respeto a la vida, el derecho a la salud, la educación, la cultura sirven de base al avance económico, y dialécticamente hablando, a la inversa.De contrario el valor económico excluyente producirá una falencia de valores en que apoyarse y perdería su legitimidad.Pues nada es, sino en contradicción con lo que él no es, que le sirve de apoyo para ser.Debemos preguntarnos si hay algún valor del hombre por encima de la vida, y si hay algún valor en la sociedad por encima de su permanencia.Ser sano decía el padre el psicoanálisis es trabajar con alegría y poder amar. Ambas cosas son casi imposibles en estos tiempos. Porque los que trabajan lo hacen con la «espada de Damócles», por temor al futuro y los que están desocupados pierden la dignidad que da el trabajo. En cuanto al amor se delie por la zozobra de este presente precario y del futuro amenazante: Donde el hombre sin trascendencia, ni esperanza, se debate en la sociedad de un vertiginoso mundo, donde no hay lugar para los efectos, solamente para las sensaciones.Se calculó según un futurólogo que dentro de 30 años la cantidad de trabajadores será el 2 %, del total de los hombres con capacidad de hacerlo.Todo tiene un límite de tolerancia, y al Dios del Mercado le llegará más temprano que tarde ese límite. Estamos a la puerta de una deshumanización que atenta contra la contención social de la humanidad, pues solo una minoría tendrá el poder y la riqueza. Para mantenerlos no le será propicia la democracia, y por lo tanto la violencia de la injusticia será combatida con la violencia tecnológica de una excelencia, que es todo lo contrario al sentido ético de la vida.Volveremos otra vez a plantearnos la disyuntiva: o un estado democrático que se redefina en base al bien común, o una política tecnocrática, que reduzca la vida de la mayoría de los hombres a fines incompatibles con la dignidad de la misma. El mundo sufre una esquizofrenia: por un lado el avance tecnológico y científico accede a una excelencia de medios y por otra el mundo se disgrega en la multiplicidad de fines egoístas, que le impiden al hombre reflexionar sobre su destino común, observando la violencia de un futuro ya palpable. Dice un dicho Jasidico «el hombre fue creado para elevar el cielo» y agregamos que en estos momentos las clases dirigentes estan aplastando el horizonte por la pequeñez de sus miras.-
Eise Osman
Gualeguay, miércoles 12 de noviembre de 1997
Suplemento 96º Aniversario
EL DEBATE
* Que conste que el título de "amigo", me lo entregó Eise en mano.