Periodismo en Libertad + La humilde pretensión de un toque literario...de Horacio Palma
miércoles, 9 de mayo de 2018
domingo, 3 de diciembre de 2017
Me conmueve el dolor, me rebela el insulto
Es el papá de uno de
los Héroes del ARA San Juan, el Teniente de corbeta Alejandro Damián
Tagliapietra.
Luis Tagliapetra dice y
dice y dice y vuelve a decir. En parte dice, por el dolor profundo que nadie
puede imaginar ni saber. Pero en parte dice también por ignorancia,
ideología... o conveniencia.
Que el ex convicto,
recibido de abogado en la cárcel tras purgar una pena por autos mellizos, diga
que "la bandera argentina es un trapo y nada más", o que mienta:
"El jefe de mi hijo me dijo que estaban todos muertos", es decir no
desde el dolor, sino desde un lugar que acepto, no comparto, y me obligan a
levantar la mano para decir yo también.
El ex convicto Luis
dice: " “La
historia de mi hijo y la de los otros 43 tripulantes, es una historia de vida y
de sacrificio. Mi hijo pasó primero por la Escuela de Oficiales y luego por la
de Submarinos, que es muy restrictiva, porque tienen que prepararse muy
duramente tanto física como psicológicamente. Viene soñando con ser marino
desde los 12 años, cuando se produjo su ingreso a la escuela de la
fuerza”.
Pero el ex convicto
calla que en el legajo de su hijo Héroe figuran varios informes psicológicos
comentando sus dificultades personales producto de un padre ausente, pero por
suerte, criado por su madre.
El ex convicto dice: "Estamos
destruidos, cuando el jefe de mi hijo me llama de la Base Naval de Mar del
Plata y me dice que los datos del famoso ruido estaban corroborados, que era el
submarino, que había sufrido esta implosión y que, por añadidura estaban todos
muertos, fue terrible"
Pero el ex convicto
calla que en realidad, la historia fue muy pero muy distinta, informados los
familiares de la explosión, el ex convicto se acercó a ese jefe y le insistió
durante un buen rato para que le diera su opinión; finalmente el oficial le
dijo que "en su opinión, y por lo informado, él pensaba que posiblemente
estuvieran muertos".
No está mal hablar
desde el dolor... y el dolor se respeta. Lo que me niego a respetar, es la
falta de respeto a nuestros símbolos y nuestras instituciones... no acepto que
nadie se ampare en su dolor, para intentar destruir lo que es orgullo de todos.
Acepto que me hablen desde el dolor... lo que no acepto es que desde el dolor, me insulten o me mientan.
Horacio R. Palma
Escribidor contumaz
sábado, 2 de diciembre de 2017
País potencia.. país dolor
El
dolor lo respeto hasta lo profundo. El dolor es intransferible, es íntimo y es
por sobre todo, egoísta. Claro que lo sé.
El dolor es de uno y de
nadie más.
Este hombre ha perdido
un hijo, un hijo que ha dejado la vida por su Patria y por su bandera, aunque
su papá repita por la tele que la bandera por la que su hijo dio la vida, es
solo un trapo y nada más.
El papá quebrado de
dolor, le agradece la ayuda con su abrazo que es ahora corazón, al soldado de
la mayor fuerza bélica...
A veces pienso que si
nuestro país no hubiera caído en manos de los peores, esos que piensan que la
patria es el otro y no Todos, y la bandera tan solo un trapo... hoy, el
quebrado de dolor y agradecido por la ayuda, podría ser perfectamente el
soldado de ese país potencia, ese soldado orgulloso de su bandera y de su
Patria.
Doloroso es caer en la
cuenta que ese país potencia nació hace casi casi, el mismo tiempo que nuestro
país dolor.
Horacio R. Palma
Escribidor contumaz
viernes, 1 de diciembre de 2017
A los 44
Si pudiera elegir mi tumba
Sería el fondo del mar.
Adonde mora la calma
y pocos saben llegar.
Si pudiera nacer de nuevo
Volveria a ser lo que fui
Servidor de mi patria
sin priorizar nada mas
Si pudiera regresar
seguro me volvería a ir.
Si la misión a cumplir
no he podido acabar
Cúbranme de plegarias
entre cuentas de rosarios
Allí donde yace mi osario
En lo profundo del mar
Que me acunen las algas
con un canto de sirenas
y me lleve un hipocampo
viajando a la eternidad
Que me acaricien las aguas
y que la esperanza emerja
para aquél que con su llanto
no entiende mi libertad
Que soy un hombre de mar
por vocación al servicio
que no fue vicio el naufragar
sin oparte de mi historia
La que yo quise escribir
entre la tierra y la roca
la que invoca mi honra
cuando salgo a navegar
Si la escotilla se cierra
o el periscopio no emerge
si las costillas aprietan
o se sulfatan las fuerzas
nada de eso ha de cambiar
mi vocación de servicio
Mi defensa en la frontera
mi orgullo por ser del mar
Si volviera nacer de
nuevo
volvería a ser lo que fui
instrumento preso de paz
con corazón de delfín
No me lloren frente al agua
no me busquen.. no me perdí
pues yo me he encontrado
en la azul profundidad
Dad a su vida una causa
sin pausas para seguir,
Id con la cabeza alzada
si a mi nombre pronunciáis
No existe honra mas grande
que a la vida renunciar
cuando se elige a conciencia
ser un hombre de ultramar
Dad a su vida una causa
sean personas de paz.
Y cuando el alma les queme
pongan manto de frialdad.
No justifiquen sus actos
con rencores insolentes
que fui lanza valiente
Que se arrojó por amar
Que mi nombre se despegue
de toda venganza vana
Y recuerden mis
valores
si es que me van a honrar
Si eligiera yo mi tumba
seria l fondo mas azul
donde ninguna cruz pesa
y todo se amansa al pasar
Donde mi corazón retumba
y me hago luz emergente
Y lejos de toda muerte
vuelvo a ser hombre
se sal
No me sufran frente al agua
yo nunca estuve perdido
ni he vivido a la deriva
Buscando una identidad
Si pudiera nacer de nuevo
volvería a ser lo que fui
Un servidor de mi Patria
sin priorizar nada mas
Amilé
Dedicado a la tripulación del ARA San Juan
Así mataba el terrorismo en Argentina
Y ahí está Maby
Picón, desde el fondo de la injusticia, pidiendo justicia.11 tipos planearon
aquella tarde arruinarle la vida. Y lo lograron.Fue un mediodía caluroso de un
primero de diciembre. La locura y la muerte se arrebujaron entonces en las
manos de once hijos de puta.
La calle se llama
Ayacucho, pero ésta es otra batalla. El capitán Humberto Antonio Viola, 31
años, estaciona su auto Citroen Ami 8 frente a la casa de Ayacucho 233, a pocas
cuadras de centro de la capital tucumana. Allí viven sus padres. De pronto,
tres autos le cierran el paso. No avisan. Nunca avisan. Ellos hablan con balas.
Disparos, gritos, confusión. Humberto Antonio Viola trata de defenderse y
defender a los suyos, sabe de memoria cómo matan estos tipos. Se desespera,
sabe que después de las ráfagas primeras vendrán a rematarlos. Siempre hacen lo
mismo. Quiere defenderse, pero un escopetazo lo mata en acto. En el asiento de
atrás queda muerta también su hija María Cristina, de 3 años. Otra bala se clava
en la cabeza de María Fernanda, su otra hija de 6 años.
En la puerta de la casa
grita paralizada su mujer Maby. Desde sus 26 años, ve cómo en unos segundos le
arrancan media vida. Conmoción en el barrio. Conmoción en Tucumán. Terror en
todo el país. Las noticias muestran una joven mujer embarazada llorando frente
al cajón de su hija y de su marido. Y del cementerio de Yerba Buena, parte Maby
al sanatorio donde su otra hija, María Fernanda lucha por escaparle a la
muerte. Ahí está Maby… todo dolor y todo amor. Con su panza enorme que más
tarde será Luciana. Maby solo llora y reza. Reza y llora. Tiene buenas razones.
El país que la mira,
grita venganza… también tiene las suyas.
Los asesinos que ese
mediodía le arruinaron la vida, escaparon con una sonrisa en los labios. Así lo
dicen todos los testigos. Se fueron satisfechos, como disfrutando la muerte. Se
enjuagaron un poco la sangre. Tal vez aún festejaban la victoria de tanta
muerte. Los imagino… sentados en una mesa frente a la máquina de escribir. Y con
los cuerpos aún tibios, velados por la Patria, contaron así su puta hazaña: Ejército
Revolucionario del Pueblo, (ERP), brazo armado del PRT - Partido Revolucionario
de los Trabajadores, parte de guerra: "A las 12.45 hs. se colocaron los
coches en posición de espera; a las 13.13 pasó el Objetivo y se aproximan el
auto operativo y el de apoyo... queda el auto semicruzado en la calle cortando
el tránsito... El automóvil operativo se aproxima hasta la altura del objetivo,
quedando medio auto adelantado. Situación extraordinaria. Siempre en los
chequeos el sujeto descendía, en esta oportunidad la que descendió fue la
esposa... disparan el primer escopetazo que da en el parante delantero
izquierdo del parabrisas, el sujeto se agacha en ese momento y los balines dan
de rebote a la pibita de 3 años que estaba atrás. El compañero de la
ametralladora desciende y metiendo el arma por la ventanilla dispara una ráfaga
corta (4 tiros) que dan al sujeto que igualmente desciende... los disparos le
dan a la base del pulmón izquierdo... Al bajarse del auto le disparan el
segundo escopetazo que pasa sobre el sujeto agachado... el sujeto corre hacia
la calle San Lorenzo. El compañero de la ametralladora dispara con pistola...
erró, adelanta y dispara otro tiro que frena al sujeto... El compañero
ametralladorista remata con un tiro en la cabeza... inmediatamente el compañero
de la escopeta le dispara a quemarropa un escopetazo y otro tiro de gracia...
las heridas de la hija de 5 años no hallan explicación, salió de rebote en los disparos
de gracia...".
Hubo un antes y hubo un
después en el grito del pueblo. Vaya si lo hubo.
Los asesinos de los
Viola se sacaron la careta, y se burlaron delante de todos aquél mediodía
caluroso de una Tucumán inundada de sangre.
Horacio R. Palma
Escribidor contumaz
lunes, 13 de noviembre de 2017
Ni Boudou, ni nadie...
He visto a mucha gente
sufrir hasta lo profundo.
A muchos de los presos
políticos los he visto soportar el maltrato. La vejación. La violación a la
intimidad. Los he visto gritar un grito ahogado, que nadie nunca quiso
acompañar.
Aún así, sea Boudou,
López, De Vido, Ricardo Cavallo o Patti, hay umbrales que como sociedad no
deberíamos aceptar que se crucen. Nunca.
No me gusta el regodeo
en la desgracia ajena. Me revuelve las entrañas ver cómo algunos aprovechan la
vulnerabilidad del que ha caído en desgracia, para humillarlo sin sentido.
Los derechos humanos
nos comprenden a todos. Siempre.
Me chocaron mucho las
imágenes de la detención de ex vicepresidente de nuestro país. Recordé
inmediatamente imágenes que me dolieron hasta el alma hace unos años, cuando
los Boudou eran los "empoderados" y aplaudían el regodeo de la
humillación en sus adversarios.
Cosas del destino, hoy
le tocó a él.
En este tipo de
actitudes, como sociedad, nos debemos un mundo de sensatez y respeto. Ni los
unos… ni los otros. NADIE.. NUNCAHoracio R. Palma
Escribidor contumaz....
El HPC era una fiesta
Julio...donde vos estás, estuve de
visita mil veces.
Vas a ver que lo que tus jefes llamaban Hospital, es una mierda que no tiene ni
gasas. Que lo que tus jefes aseguraban servía hasta para enfermos cardíacos
crónicos, no sirve ni para una descompostura de estómago. A veces no hay agua..
a veces no hay luz.. o enchufas un horno en el toma incorrecto, y los días sin
luz, se harán semanas.
Desde las ventanas vas a ver
rejas, algo de pasto.. y màs rejas. Y al fondo.. en el ala correcta.. vas a ver
barrios humildes a los que ustedes les arruinaron la vida.
Vas a ver que la mitad de los días no vas a tener agua caliente.. pero no
importa.. según tus jefes de antaño, los viejos que estaban allí por haber
combatido al terrorismo, no se merecían agua caliente...ni siquiera cagar
escondidos. Mientas vos estas sentado en el inodoro, alguien se asomará por la
ventana de la puerta solo para ver cagar al otrora todopoderoso señor. Y te va
a caer la ficha, siempre cae, si valió la pena haberse cagado en tantos..
Sos un tipo inteligente
Julio, se nota, por eso estoy seguro que esta noche te pasarán horas con
insomnio, maldiciendo haberte encogido de hombros por tantos y tantos.
Sabé que allí donde dormirás
en las próximas noches, han dormido viejos muy dignos. Que no se ampararon en
fueros, que no contrataron a un abogado por millones, que aguantaron estoicos
ser atendidos en un lugar inmundo. Cuando quieras hablar por teléfono, tus
familiares te reconocerán, si funciona el teléfono claro, por esa inigualable
voz que avisa que la llamada proviene de un Establecimiento Penitenciario que,
curiosamente.. le falta todo todo todo ... lo que funcionarios y políticos
comos vos y tus jefes.. se robaron durante una década. Las vueltas de la vida
Julio...
Suerte... y que tengas muchas
visitas siempre. Porque la soledad, amiga de los malos tiempos, angustia y
enferma los huesos
Horacio Palma
Escribidor contumaz...
sábado, 8 de abril de 2017
Micaela García #FuimosTodos
El dolor hasta
los huesos. El dolor en sus calles angostas. El dolor por sus veredas
estrechas, por el costado del río de las mil vueltas. El dolor por entre el
verde bien verde de las chacras. El dolor traqueteando por el empedrado desparejo,
por el ripio lavado, por las calles con huellones de barro, por sus plazas
ahítas vida. El dolor porque ha sido otra vez lo inconcebible en las entrañas
del pueblo que nunca fue esto, pero que se está empezando a acostumbrar a
serlo.
Quiera Dios que nunca
amanezca resignado a lo peor.
Quiera Dios que
nunca nos dejemos vencer por los peores.
El dolor inmenso
porque ha sido una joven, y una joven con inquietudes, con ideales, con
militancia por lo que creía. Esa juventud que aspira a más, y a dar, y a creer,
y a luchar en paz por lo que cree, aunque en esa lucha se le vaya la vida.
Y ante esa
juventud, de su lado o en las antípodas: yo me quito el sombrero.
Mica, Gualeguay
no era así, te lo juro. Y hablo del Gualeguay de ayer nomás. Gualeguay era
pueblo de puertas abiertas, de caminares sin miedo. De niños aventureros que se
perdían en medio de los pastizales en busca de ranas, de pájaros… de mandarinas,
o de sueños. De jóvenes de pesca por las noches en el río. De chicos jugando en
la vereda y de chicas volviendo a sus casas con sonrisas y sin miedos.
No me voy a
sumar al coro que gusta resumir todo, subrayando con lavable rojo lo que le
conviene. Y nos confunden queriendo. O sin querer.
A Mica no la
mataron por ser mujer. Es tan obvio que hasta resulta difícil creerlo. Resumirlo
así es fácil. Tan fácil como poner nuestras responsabilidades en la vereda de
enfrente… o colgarlas en la soga de la ropa del vecino, para que las seque otro
sol con otros vientos. O lo que es peor, creyendo que puede pagar sus culpas
con una recompensa de 500 mil pesos.
A Mica la
matamos entre todos, con lo que hemos venido haciendo. O hemos venido dejando
hacer.
Lo repito mil
veces.
A Mica la
matamos entre todos, con lo que hemos venido haciendo. O hemos venido dejando
hacer
El asesino nos avisó
hace mucho tiempo lo que iba a hacer. Pero desde hace algún tiempo, a nosotros
nos gusta hacernos los distraídos y llorar sobre los dolores derramados, antes
que tomar el toro por sus astas.
El asesino avisó
hace mucho tiempo lo que iba a hacer. Y lo que duele hasta el infinito, es que tuvo
un poderoso cómplice que lo apañó con su lapicera de nácar, desde su sillón de “rey”
y le dijo: “vaya… y haga”. Y levantó la reja de la jaula y lo soltó en medio de
nosotros sin siquiera poner un cartel de aviso o de peligro.
Total, el rey
está a salvo en su torre de marfil.
Claro que
lapicera, sillón, vida a cuerpo de rey y cada gramo del marfil de su espesa
torre: se le pagamos nosotros.
La pagamos usted
y yo… y la pagó muy caro Mica.
Al que más
barato le salió, fue al hijo de puta que la mató.
A Mica la
matamos entre todos nosotros… y Mica son mis hijos, son nuestros padres, nuestros
abuelos. Somos nosotros.
La mató una
sociedad absurda que recoge de un pastizal lo peor de ella… y a la mañana
siguiente, cuelga sus miserias en el patio del vecino.
Basta. ¡¡BASTA!!.
O nos hacemos cargo, o nos cargarán a todos.
Descansa en paz
Micaela García… sé que ya es tarde. Sé que ya no te sirve de nada. Pero de
todos modos, llévate mil perdones y mil más de todos nosotros, tus mayores, que
no supimos saberte cuidar esa sonrisa franca, que hoy nos hace llorar a todos.
Horacio R. Palma
Escribidor
Contumaz
domingo, 2 de abril de 2017
#1A
La grieta... si que hay una grieta inmensa y profunda.
No sé cuándo empezó, si nació con nosotros o la incubó alguien para cagarnos la vida y el país y el futuro.
Hoy salí a la calle, como muchas otra veces. Salí con los argentinos que no sienten que deben recibir, sino que saben que hay que ganárselo.
Con los argentinos que conocen sus derechos, pero también se hacen cargo de sus obligaciones.
Cientos de miles embanderados con nuestro único y sublime color: Celeste y blanco.
Cientos de miles de argentinos abarrotando las plazas y las calles, sin un solo empujón. Sin un solo desmán. Sin una sola pared pintada ni la Catedral quemada ni la sinagoga profanada ni la plaza pisoteada ni las heces en las calles.
Cientos de miles de argentinos con realidades diferentes, unos con más, otros con menos, pero todos que la luchan y la reman sin resentimiento.
Niños, jóvenes, adultos y ancianos. Con bastones, en sillas de ruedas, con muletas, con mascotas.
Ni una palabra fuera de lugar, ni una sola falta de respeto.
Cantar el himno, festejar la lucha y la calle... y volver en orden.
La grieta abismal, entre la Argentina profanada y la Argentina digna. Entre los que intentan desmadrarla, y los que laburan cada día para que no desaparezca. Entre los que solo exigen sus derechos, y los que se hacen cargo de sus obligaciones.
Esa grieta enorme y profunda, entre una Argentina que agoniza tras años de vejaciones, y otra que está pariendo un cambio profundo y definitivo, gritado por los que nos cansamos de callar.
Horacio R. Palma
Escribidor Contumaz
No sé cuándo empezó, si nació con nosotros o la incubó alguien para cagarnos la vida y el país y el futuro.
Hoy salí a la calle, como muchas otra veces. Salí con los argentinos que no sienten que deben recibir, sino que saben que hay que ganárselo.
Con los argentinos que conocen sus derechos, pero también se hacen cargo de sus obligaciones.
Cientos de miles embanderados con nuestro único y sublime color: Celeste y blanco.
Cientos de miles de argentinos abarrotando las plazas y las calles, sin un solo empujón. Sin un solo desmán. Sin una sola pared pintada ni la Catedral quemada ni la sinagoga profanada ni la plaza pisoteada ni las heces en las calles.
Cientos de miles de argentinos con realidades diferentes, unos con más, otros con menos, pero todos que la luchan y la reman sin resentimiento.
Niños, jóvenes, adultos y ancianos. Con bastones, en sillas de ruedas, con muletas, con mascotas.
Ni una palabra fuera de lugar, ni una sola falta de respeto.
Cantar el himno, festejar la lucha y la calle... y volver en orden.
La grieta abismal, entre la Argentina profanada y la Argentina digna. Entre los que intentan desmadrarla, y los que laburan cada día para que no desaparezca. Entre los que solo exigen sus derechos, y los que se hacen cargo de sus obligaciones.
Esa grieta enorme y profunda, entre una Argentina que agoniza tras años de vejaciones, y otra que está pariendo un cambio profundo y definitivo, gritado por los que nos cansamos de callar.
Horacio R. Palma
Escribidor Contumaz
domingo, 5 de marzo de 2017
Oh Capitán, Mi Capitán... todavía los 70
Me conmovió la historia del capitán.
En los 70, las circunstancias de nuestro país lo pusieron a combatir contra el terrorismo.
El con su uniforme, los terroristas escondidos, y matando por la espalda.
El con su uniforme y a cara descubierta, llegó hasta esa esquina de ese barrio... de noche. Los terroristas lo recibieron a balazos y hasta tiraron con lanzacohetes por la ventana... dos compañeros del capitán perdieron la vida.
Quedaron tirados en la calle esa noche, con uniforme y a cara descubierta.. las tripas también al descubierto.
Desde adentro de la casa no hubieron más razones que las caras tapadas, y la balacera infernal.
Uno de los terroristas se tiró desde la terraza, gritando una supuesta victoria de una revolución tan imbécil como lejana.
Al final, el silencio le ganó al infierno en aquella esquina de locura y de muerte.
De uniforme y cara destapada, el capitán recorre la casa: Armas, bombas a medio terminar, imprenta casera, cianuro en bolitas... varios muertos con cara tapada, con documentos falsos. Muertos que nadie nunca reclamó.
Por entre los escombros, una bebé llora dentro de lo que parece haber sido un baño. El capitán desespera sus manos y se las corta en el intento desesperado por rescatarla.
La lleva al hospital... el captián de uniforme y cara destapada y documento en mano, más los médicos de la guardia...le salvan la vida.
Pasaron más de 30 años... la bebé ya es mujer y le han prometido no la revolución por la que murieron a sangre y fuego sus padres, sino más de 200 mil dólares.
Los registros del hospital dicen exactamente el nombre y el grado de quien le salvó la vida... pero el estado cómplice del terrorismo lo viene a buscar para encerrarlo: "Robo de bebé" dice el papel que escribió algún hijo de puta.
Ya sin uniforme, pero siempre a cara destapada... el viejo soldado se pega un tiro y no se entrega.
Y allí el círculo de muerte se cierra, idéntico. Triste. Patético.
Horacio R. Palma
Escribidor contumaz
sábado, 15 de octubre de 2016
Los arruinadores de sueños...
Ingeniero Reinaldo Dal Bosco.
Asesinado por Montoneros 16 de octubre de 1975 junto a Raúl Sanguinetti
Los arruinadores
de sueños tuvieron su día de puta gloria aquél 16 de octubre.
Cinco minutos
les llevó acribillar a Rino y a Raúl.
Con 50 tiros a
quemarropa y por la espalda, un grupo terrorista de Argentina que firmaba
Montoneros… ahogó su sed de sangre y de muerte en una esquina de Adrogué.
Una mujer saluda
desde la puerta de su casa. Una frenada, un choque.
Ráfagas de plomo.
Nube de pólvora.
Los gritos que
crispan una mañana apacible.
Los tiros de
gracia para rematar con saña.
Un motor
acelerado, un barrio que despierta.
Un hijo pequeño
que corre hacia el auto, e imprime para siempre en su memoria esa cruenta
imagen de la muerte de su padre en medio de un río de sangre.
Noches enteras
de llanto en la soledad de un dormitorio oscuro. En la habitación de al lado,
dos niños se muerden los labios y aprietan los puños llenos de porqués… pero
siempre vacíos de respuestas.
Rino ha comprado
su primer auto cero kilómetro, y junto a Nilda deciden un viaje para “ablandarlo”.
Antes era así.
Mirá lo que son
las cosas… Rino escapó junto a su familia de una Italia en guerra: eligieron
Argentina.
Y aquí estudió y
se recibió de Ingeniero y formó una familia y puso sus sueños, en en manos de su amada Argentina.
Rino amó a la
Argentina, con las mismas fuerzas con que la odiaron quienes lo cortaron en dos
a balazos.
La foto lo
muestra sereno en un alto en los caminos de su querida Argentina.
Un camino
sinuoso atrás, una mirada hacia adelante, una piedra en el camino.
Claro que no lo
sabe, pero ese mismo Ford Falcon será luego su mortaja en la esquina de su casa.
Reinaldo Dal Bosco y Raúl Sanguinetti terminaron sus vidas dentro de este auto,
acribillados por los adoradores del terror.
Raúl Sanguinetti... acribillado junto al Ingeniero Reinaldo Dal Bosco
¿Quiénes fueron?,
se preguntan cada día su esposa y sus hijos. Y en verdad puede haber sido
cualquiera de los tantos Montoneros que caminan por la vida orgullosos de tanta muerte… Carlos Kunkel, Patricia Bullrrich, Cirilo Perdía, Vaca Narvaja, Horacio
Verbitsky… el ahora fiscal Di Lello, o Marcela Durrieu, la mamá de Malena
Galmarini, esposa de Sergio Massa. O algún Galmarini. O Graciela Daleo, o algunas
de las niñas Carlotto antes de ovular o tras algún coito de ocasión en nombre
de una Revolución que pedía sangre a cambio de un orgasmo.
Y aunque no
hayan sido ellos, que es lo más probable… obviamente lo fueron.
Claro que nuestro
silencio… y el miedo a contar la Historia, terminaron de moldear la impunidad.
Las Víctimas del
terrorismo en Argentina no tienen voz… no tienen rostro... no tienen justicia…
¿porqué?. Simplemente, porque los asesinos, los arruinadores de sueños, aquellos que asesinaron para sembrar el terror, están en el Poder.
Horacio R. Palma
Escribidor contumaz
miércoles, 5 de octubre de 2016
5 de Octubre... el ejemplo Hermindo Luna
Hermindo Luna, a la izquierda de la foto
Hubo un tiempo
en que Argentina había sacado todos los premios de locura, en la imbécil
Lotería de la violencia. No fue hace mil años… ni doscientos, sino que fue ayer
nomás.
La Historia
intentó ocultarnos aquél tiempo, solo para proteger a los cobardes.
Pensá que en una
tórrida tarde de un 5 de octubre de 1975, un grupo de terroristas argentinos,
financiados en partes iguales, por el Estado Cubano y por lo recaudado en
delitos comunes … se armaron hasta los dientes, secuestraron un avión de
Aerolíneas Argentinas, tomaron el Aeropuerto de Formosa, fusilaron a un policía
que estaba allí de custodia, en caravana partieron hacia el Regimiento de la
ciudad, entraron a sangre y fuego, fusilaron a los soldados que se duchaban, y
a los que no se rendían, y a los que levantaron las manos porque no entendían….imaginate
lo que eran de hijos de puta, que sus hijos se inventaron el mote de “jóvenes
idealistas” porque se les caía la cara de vergüenza.
Pero la
prepotencia del terrorismo organizado en el delirio y en el odio, se topó con
la humidad y el coraje y el temple y el amor a la Patria y a su tierra y a sus
cosas del Soldado formoseño.
Pequeño gran
detalle.
Son las pequeñas
grandes cosas que salvan a la Argentina cada vez que los hijos de puta intentan
robarla, asaltarla… o terminar de saquearla.
Toda una
organización asesina, se topa en la puerta de un Regimiento, en la siesta
abrazadora de la heroica Formosa, con el Coraje del Negro Luna.
Yo no creo en las casualidades.
El coraje y la humildad de Hermindo Luna están bajo bandera en el
Regimiento de Formosa, justo la misma siesta en que el porteño prepotente
intenta imponer su terror. El Negro Luna está prestado del monte formoseño, donde
coraje y amor a la tierra se aprenden poniendo cuerpo y alma: laburando. El
Negro Luna está curtido de monte y de espanto, no lo asusta la lucha
escarnecida ni lo frenan las palabras floridas y huecas de un terrorismo
ilustrado en otras banderas, banderas que no son celestes ni blancas.
El Negro Luna está bajo bandera, armado con dos brazos fuertes, un
corazón enorme como sus “pelotas”, una voluntad de piedra y el Amor a la Patria
mamado de su familia.
Allí, donde nadie lo imaginaba, El Negro Luna, curtido de monte y
escondiendo el miedo, levantó la cabeza y agachó su rodilla y empuñó el fusil que le
dieron para defender a su Patria
“Rendite negro, que con vos no es la cosa”, grita el terrorismo
ilustrado.
“Acá no se rinde nadie carajo!!” grita Luna con grito heroico de
Patria.
El final de lo acontecido aquella tarde, lo recuerda en el Bronce todo
el pueblo de Formosa.
La humildad, y el coraje, y el amor a la Patria del Soldado Formoseño,
vencieron aquél 5 de octubre y para
siempre, a la prepotencia terrorista ilustrada, que subestimó a los hijos de
nuestra tierra.
Mientras los hijos de puta tuvieron que cambiarse el nombre y mentir la
historia, los herederos de la sangre Luna, sinónimo de Soldado formoseño, lucen
orgullosos su Victoria.
Horacio R. Palma
Escribidor contumaz...
martes, 6 de septiembre de 2016
6 de Septiembre... Sobre Héroes y tumbas
Varios de los integrantes de banda
terrorista que un 6 de Septiembre de 1973 atacó el comando de Sanidad Militar
que con su vida defendió Duarte Ardoy, fueron funcionarios estatales: Hernán
Invernizzi, el soldado traidor que abrió las puertas del Comando a los
guerrilleros, es aún hoy funcionario en el área de Derechos Humanos del
gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Y uno de los jefes guerrilleros que
aquél día entró a sangre y fuego, Eduardo Anguita, trabaja en Radio Nacional, y
fue hasta hace poco gerente de Canal 7... la televisión pública.
Desde el 2.004
el enemigo de ayer, volvió a declararle la guerra al país. Los presos políticos
de hoy son en cierto sentido las nuevas Víctimas del terrorismo, un terrorismo
que hoy pelea con otras armas. Los terroristas de ayer están hoy en el poder
buscando venganza. Y las fuerzas armadas actuales son cómplices de las
políticas de destrucción de la defensa nacional.
Enriqueta Duarte
En el día en que
se recuerda la muerte en combate del Coronel Duarte Ardoy, héroe y Víctima del
terrorismo de Argentina, es bueno recordar la que denuncia hecha por una prima
de él, Enriqueta Duarte. Enriqueta Duarte no solo es prima del Coronel Duarte
Ardoy, es una de las pioneras de la natación argentina. Olímpica en Londres
1.948, primera argentina en cruzar a nado el Canal de la Mancha, y la primera
persona del mundo en cruzar a nado las heladas aguas del Lago Nahuel Huapi.
Eduardo Anguita
Ella cuenta el
dolor profundo de la familia, que durante tantos años sufrieron el olvido y el
silencio, que a veces duele tanto como la tragedia de la muerte. Cuenta aquél
discurso anodino dicho en el funeral de Ardoy en su Regimiento de Patricios…
parece que el miedo y la política obsecuente ya calaba hondo en algunos. Cuenta
su prima de cuando hace un tiempo llamó a Invernizzi, el soldado traidor que
entregó el Comando a los terroristas. Lo llamó a su despacho oficial, y le
gritó ASESINO… y contó cómo el hijo de Eva Giberti se quedó sin palabras, y
cortó la comunicación. Y Enriqueta Duarte cuenta lo más doloroso… que cuando al
fin, después de muchos años de pelear contra la burocracia estatal, pudo
hacerse la familia del Coronel Duarte Ardoy, héroe y Víctima del terrorismo de
Argentina, de su partida de defunción…. adivinen qué?. La partida de defunción
de Duarte Ardoy, héroe y Víctima del terrorismo de Argentina, estaba burdamente
adulterada. El Estado argentino tachó de la partida de defunción los vestigios
de las balas terroristas que sesgaron su vida. ¡¡Bastardos!!
Hernán Invernizzi
Un día escuché
al Pepe Lavori, miembro de la Promoción 80 y compañero de Duarte Ardoy, me contó
entre lágrimas de hombre corajudo que nunca pudo olvidar la sangre de su
compañero en el asfalto.
La familia de
Ardoy, lloró y llora lágrimas de dolor ahogado. Por la muerte, por el olvido.
Por la injusticia.
Mientras escribo
estas palabras, en una mañana fría y lluviosa de una Buenos Aires triste, pienso
en ese tal Invernizzi… el traidor que entregó aquél 6 de Septiembre del 73 el
Comando de Sanidad a los terroristas, y pienso en Eduardo Anguita que formó
parte de aquél grupo de terroristas, hoy periodista que lloriquea su años de
cárcel haciéndose la víctima siendo victimario, y por más que me esfuerce, no
logro encontrar diferencias entre sus cobardes actitudes, y la de los miembros
de las Fuerzas Armadas y de Seguridad de hoy, que en silencio, han entregado
mansamente sus unidades… Y LA HISTORIA, a manos de los terroristas que, ayer
nomás, se regodeaban matando por la espalda a sus camaradas…
Horacio R. Palma
Escribidor
contumaz
sábado, 27 de agosto de 2016
Derechos Humanos en Argentina: Distintos ante la ley
Claudio Avruj, Secretario de DDHH de Argentina
“Si mañana a
Alfredo Astiz, por cumplir 70 años, le dan la domiciliaria, también la
objetaremos, porque además de la edad hay que ver su estado de salud, si es
peligroso o no. Figuras como Astiz o la de Etchecolatz nos provoca, como a toda
la sociedad, un rechazo. Por lo que hizo y por lo que representa…” le dijo
Claudio Avruj, mandamás de la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina a un
periodista hace unas horas.
Avruj es funcionario, claro, y
tiene la sartén por el mango, como decía mi abuelita… yo apenas soy un mortal
ciudadano que un día de hace mucho tiempo… se preguntó ¿por qué?
¿Por qué algunos sí y otro no? ¿Por
qué unos presos y otros libres? ¿Por qué unos tan ángeles y otros tan demonios?
¿Por qué algunos tanto… y otros tan poco? ¿Por qué unos con tanta prensa, y
otros sin voz?
Curiosamente, cuando entré al
primer piso del Hospital Penitenciario de la Cárcel Federal de Ezeiza, no vi “figuras”,
no vi “símbolos”, no vi “emblemas”, no vi “asesinos” ni vi “genocidas”… vi
hombres viejos de huesos gastados llevando como podían enfermedades imposibles
de tratar en una cárcel.
Presos Políticos de Argentina
No vi números… vi personas. No vi
expedientes, vi rostros.
Vi a un hombre atrapado en un cuerpo inmóvil que no podía subir a su
silla de ruedas, porque eran las diez de la mañana y nadie lo ha ido a sacar de
la cama. Vi un anciano encorvado al que le habían pasado varios otoños más los
respectivos inviernos después de 80 abriles, caminando con una sonda
arrastrando por el piso su bolsa de pis... y más lejos, vi a un viejito muy
amable saliendo de su habitación, saludar a las visitas, y preguntarle a cada
una la misma pregunta: ¿qué día es hoy?.
Vi a dos ancianos, casi tres, ayudando a subir a una silla de ruedas a un
hombre corpulento con sus dos piernas amputadas.
Y en medio de ese triste espectáculo, vi pasar mil veces un señor muy
mayor en camiseta y calzoncillos hablando con su sombra.
Un espectro de piel y huesos caminando agarrado de las paredes hasta un
teléfono público que no funciona, eso también vi.
Pero Avruj mira con ojos de funcionario… y yo apenas con ojos de mortal
ciudadano común, que no deja de preguntarse: ¿por qué?
Avruj ve “símbolos” o “emblemáticos apellidos”… yo veo ancianos enfermos muriéndose
de abandono.
Avruj es cómplice de los que murieron, de los que mueren, y de los que
morirán abandonados por la política y la justicia.
Yo, apenas un testigo que grita en medio del silencio atroz.
Horacio Palma
Escribidor contumaz...
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