lunes, 14 de diciembre de 2009

El hermano de Maby Picón de Viola, aclara.


Periodismo de Verdad” publicó una nota firmada del señor “Horacio Palma” que se titula “A Maby Picón y su lucha” y cuya fuente es “La Historia Paralela”.

Hoy el hermano de Maby, Carlos Raúl Picón le responde a través nuestro y explica cómo fue el asesinato del Capitán Viola y su hijita para que no queden dudas.

Esperando contribuir a la verdad la publicamos a continuación, sumándonos al ruego de que Dios ilumine a quienes imparten justicia.

Estimado Horacio: En primer lugar mi agradecimiento por tus palabras, por tu mensaje. Como siempre … esclarecedor. Buscando, como lo hacemos nosotros, la Verdad Histórica, la Memoria Completa y la Justicia para Todos. Y es en pos de esos tres principios que considero un deber, por respeto hacia toda la sociedad, que salga a la luz la ocurrencia real de los hechos que relataste. El parte de guerra del ejército revolucionario del pueble (erp), que transcribiste textualmente … MIENTE. MIENTEN aquellos hijos de puta (dicho con todo cariño)que lo redactaron. Con ese parte fraguado trataron de evitar el repudio y la condena, de toda la Nación Argentina y de la comunidad internacional, por el horroroso crimen sobre niñas inocentes, tergiversando la realidad, la verdad:

1°) No es cierto, según ellos, que “Siempre en los chequeos el sujeto descendía, en esta oportunidad la que descendió fue la esposa”. Casi siempre lo hacía Maby, simplemente por una cuestión de practicidad para que Humberto guardase el coche más rápidamente. Es más, dejaban el auto semi cruzado para ingresar a la cochera. Es decir, que las bestias terroristas sabían de antemano que deberían disparar hacia el vehículo y por ende, sabían también, que dispararían sobre las chiquitas.

2°) No es cierto que “El automóvil operativo se aproxima hasta la altura del objetivo, quedando medio auto adelantado”. Nunca dispararon de frente. El primer escopetazo lo hicieron desde atrás, a no más de tres metros de distancia, prácticamente a quemarropa. La perdigonada entró de lleno por la ventanilla del asiento trasero, justamente donde estaban ubicadas las nenas. Tres postas de plomo dieron en el cráneo de María Cristina, destruyéndolo. Murió en el acto. Una posta entró por la base del cráneo de María Fernanda y se alojó, sin salida, en el lado derecho del frontal. Es decir, recorrió todo el cerebro de esa cabecita. María Fernanda, vive, sólo por que Dios así lo dispuso. Humberto recibió, en ese momento, una posta de plomo, por la espalda, en la base del pulmón. Es ahí, cuando desciende del Ami 8 y corre hacia adelante para alejarse del auto tratando de salvaguardar a sus hijas, sin saber que la horda guerrillera ya había dado cuenta de ellas. No hubo “rebotes”, el disparo fue directo y premeditado.

3°) No es cierto que “El compañero de la ametralladora desciende y metiendo el arma por la ventanilla dispara una ráfaga corta (4 tiros) que dan al sujeto que igualmente desciende… los disparos le dan a la base del pulmón izquierdo…” Nunca descendió. No tenián pelotas para enfrentarse. Lo hacían siempre desde atrás, desde la distancia o desde las penumbras. En este caso, una vez realizado el primer escopetazo, desde ese mismo automóvil, en movimiento y cuando ya habían sobrepasado el auto de Humberto, disparan esa ráfaga corta, desde adelante, donde uno de los proyectiles se incrusta en el parante izquierdo del parabrisas, otro penetra por el parabrisas y se incrusta en el asiento del acompañante del conductor, es decir, donde habitualmente se sentaba Maby. Los otros dos proyectiles se perdieron en el vacío.

4°) No es cierto que “Al bajarse del auto le disparan el segundo escopetazo que pasa sobre el sujeto agachado” No hubo segundo escopetazo. Después del primero (y como lo expreso más arriba), Humberto, herido, corre sí, hacia calle San Lorenzo, alejándose de su automóvil. Cuando lo hace, desde otro vehículo operativo que se encontraba estacionado sobre calle Ayacucho en apóyo del móvil, desciende otro asesino y – como habitualmente lo hacía – le dispara desde atrás con una Itaka dando de lleno la perdigonada en la espalda de Humberto, provocándole la muerte en forma inmediata con una herida de 15 cms de diámetro. Caído ya, un cuarto terrorista, desciende del vehículo de apoyo, mira – primero – a Maby a los ojos y con un total desprecio por la vida, vida que Humberto ya no tenía, le dispara un tiro en la frente con una pistola 45.

5°) No es cierto que “las heridas de la hija de 5 años no hallan explicación, salió de rebote en los disparos de gracia”. Es la más aberrante de todas las mentiras. Jamás hubo rebotes en los disparos de gracia. Los proyectiles quedaron alojados en el cuerpo de Humberto.
Esta descripción que acabo de realizar lleva implícito un solo objetivo: que los lectores de esta prestigiosa página de Periodismo de Verdad y la sociedad toda a la cual le llegue, sepan realmente como se desarrolló el asesinato de Humberto y María Cristina. Que el pueblo argentino, sobre todo los más jóvenes, conozca que no fueron “jóvenes idealistas” los que atacaron a la patria, a nuestros nobles principios cristinanos y valores morales allá por los años 70. Fueron, como pedía el Che Guevara, “efectivas, violentas, selectivas y frias máquinas de matar”.
Hoy, como tú bien lo expresas, debemos enfrentar otra batalla. La durísima lucha en la Justicia para que este aberrante y horrendo crimen sea considerado un delito de lesa humanidad. O acaso no hiere a la humanidad un hecho como este?.
Como ninguno de estos cobardes lo hará, somos nosotros, las víctimas del terrorismo marxista, los que debemos hacer caer sus máscaras.
Próximo ya a celebrarse el Nacimiento de Jesús, pido a su Padre, nuestro Dios Todopoderoso, no que ilumine a los jueces (todos son iluminados), sino que los ampare para que dicten Justicia, con la venda en los ojos pero sin los designios oscuros ordenados por sus superiores. Es hora de que hagan la historia y la marquen a fuego. Es hora en que los jueces, como dijo nuestro abogado Javier Vigo Leguizamón en el informe In Voce ante la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, “deben optar entre la conveniencia o los valores, la justicia o la política, el coraje o la cobardía”.

Que Dios te Bendiga y nos Proteja a todos.

Carlos Raúl Picón
Hermano de Maby Picón

La desesperante: ARGENTINA IMPOTENCIA

"Nunca hay vientos favorables, si no se sabe a dónde se va"
(Séneca)


¡Como son las cosas!... basta con que uno desaparezca unos días, para que se ponga en marcha esa máquina infernal creadora de chismes. Bueno, en realidad la máquina es un tanto más sofisticada. Funciona más o menos así: Crea una conjetura y la disfraza de noticia, pero en realidad... son chismes.
Ahora que la historia de la familia Pomar terminó en tragedia, si hacemos un repaso rápido de todas las conjeturas que se hicieron en 20 días, la tragedia de los Pomar se vuelve tristemente cómica. O algo peor que prefiero no escribir.

La tragedia de los Pomar es una tragedia que desnuda la realidad triste de una Argentina que se esmera en el desacierto, y desnuda también el morbo popular de una sociedad que, nos guste o no, gusta y degusta sabores extraños, hasta el límite de lo escatológico.

Claro, ahora están las cartas echadas, dirán algunos. Pero estoy convencido que, como sociedad, no podemos quitarnos el sayo así nomás. No hay excusas.

Si bien los medios cubrieron el caso con morbosidad, también nosotros alentamos esa práctica inútil. Pedimos morbo... y morbo nos dan.

No es la primera vez. Ya nos ha sucedido antes... y mucho.
Pasó con la zaga de los García Belsunce. Pasó con la novela estelar del caso de la familia cordobesa de apellido Dalmaso.

La sociedad se arremolina en el morbo. La ñata contra el vidrio (disculpen mi llanura los que tienen plasma). El vidrio de ese aparato sin límites que se nos mete hasta en nuestras camas.

Los noteros pasan horas y horas frente a la nada, con esa presión empresarial de tener que decir algo para llenar el vacío de la nada, sí, pero también con esa presión social de millones de ciudadanos que exigimos morbo, y lo exigimos a los gritos. ¡Rating!.

Y allá va entonces el río correntoso de las conjeturas primeras, corriendo desbocado cuesta abajo hasta convertirse en chisme. Pero el de la conjetura que se hace chisme, a diferencia de los ríos comunes... es río que suele desembocar en una cloaca gigantesca.

Cuando supimos que María Marta García Belsunce había sido asesinada, durante largos meses la prensa, sabedora de nuestro morbo, nos tuvo embobados con las distintas conjeturas posibles de su asesinato. Desde las más triviales, hasta las más escabrosas. Desde un vecino enojado, hasta la venganza de un cartel narco. Entre medio, por supuesto, se ventilaron intimidades tan contradictorias, que hasta parecían escritas por algún guionista de cine para una película de tres X, de bajo presupuesto. Que la asesinada era homosexual, que tenía relaciones con alguno de sus sobrinos... y otro montón de barbaridades por el estilo.

En el caso de Nora Dalmaso, que ya para nosotros era "Norita" auque nunca en la vida habíamos escuchado de ella, las conjeturas no fueron menos despiadadas. A la pobre mujer asesinada le inventaron, perdón, le "INVENTAMOS" tantos amantes como ciudadanos varones en edad reproductiva posee la ciudad de Río Cuarto. Y en el colmo de la morbosidad amarillista, hasta dejaron entrever una relación con su propio hijo.

¿Tenemos derecho a tanta intimidad inventada? Claro que no. Pero nos importa poco.

Aclaro que siempre en este tipo de críticas, me incluyo. No escribo desde un púlpito inmaculado, ni desde un pedestal blanco desde donde me rasgo las vestiduras.
Me incluyo... todos estamos embarcados en lo mismo. Pero eso no implica que no debamos hacer el esfuerzo por mejorar. Después de todo, somos la especie superior. La que piensa. La que razona. La que entiende en un plano superior al resto de las especies.
No podemos resignarnos, mudos, ante la desesperante: Argentina impotencia.

Hablaba de la tragedia de los Pomar, esa que desnudó nuestra vocación por resignarnos ante nuestra propia impotencia. Una familia entera que desaparece por 20 días. Todos haciendo chismes con las conjeturas. Una fiscal sin autoridad. Un Ministro de Seguridad al que la fuerza policial no le responde. Una policía desorientada y que desorienta. Aparecen los cuerpos y el auto a la vera de la ruta, de la ruta obvia que emprendieron hace más de 20 días, y semejante obviedad legitima nuestra impotencia. Aparecen, digo, y antes de que alguien empiece a investigar, miles de curiosos pisotean la escena. Siempre es igual. La Argentina impotencia...

"Nunca hay vientos favorables, si no se sabe a dónde se va" escribió Séneca.
El escritor Alejandro Dolina le dio una vuelta más a la sentencia de Séneca: "Nunca se puede perder, el que no sabe dónde va", escribió el escritor en su linda opereta "Lo que me costó el amor de Laura".

Tal vez, pensando estas frases podamos encontrar un atisbo de explicación a nuestra triste realidad social. Andamos como sin rumbo los argentinos, pero extrañamente anestesiados. Como si no nos diéramos cuenta de la tragedia que nos rodea. No nos hacemos cargo de nuestra barranca abajo. Se nos deshace el tejido social en las narices... y nosotros, extrañamente mudos.

Sonrío. Hago un rápido recuento. Hemos tenido últimamente muchos vientos favorables que no nos han servido para nada. Y precisamente, no nos han servido para nada, porque nunca hemos tenido un rumbo.
Estamos perdidos pero despreocupados. Nos preocuparemos el día que entre todos, nos pongamos de acuerdo en... hacia dónde queremos ir.

Espero no sea demasiado tarde.