El autor intenta sumergirnos en la ignorancia miserable que me hace acordar a la teoría de los dos demonios cuando me da a entender: "por algo están ahí cuidando autos y esperando que no le paguemos para rayárnoslo o insultarnos, algo hicieron para estar ahí".
Realmente la crudeza viva de las palabras que tuve que leer en su escrito no me produjeron más que ganas de luchar aún más por los que menos tienen; por su educación, por su salud, por su bienestar y ni más ni menos que por la justicia social.
Porque a un militante de la causa peronista no le debe dar lástima ver a un anciano reposando su cuerpo desgastado sobre el frió escalón de la nocturna melancolía solitaria, o el hambre y la desesperanza de un joven desempleado: le debe dar bronca.
Esta bronca a la que hago referencia difiere de la que Palma expresa en su artículo: no es bronca contra los pobres y los marginados de la tierra, es bronca contra la injusticia que produce dicha pobreza y marginación; y a su vez, la catalizadora de la lucha por cambiar esta realidad que nos oprime y deslegitima como seres humanos y por lo tanto, como titulares de derechos inalienables.
La dicotomía que el autor pretende instalar en su texto es rotundamente falsa: los derechos de las familias destruidas por la inseguridad no tienen por qué chocar con los derechos para aquellas familias destrozadas por la miseria.
Es más, me atrevería a afirmar que la precondición para que haya inseguridad es que haya miseria, y por lo tanto, nadie debería vivir el drama de la inseguridad si erradicáramos la pobreza y la desigualdad social, esa que para usted es una excusa progresista para defender a los "malvados". Asignarle la responsabilidad de la inseguridad a una subclase malvada por naturaleza es cuanto menos, un error gigante. En manos de un columnista de un diario es una irresponsabilidad y un vehículo del odio entre clases.
Sugiero que Horacio Palma reflexione sobre estas paralabras de Arturo Jauretche: "El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (...) Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todavía sigue naciendo.''
La acepción de "ser nacional" en la mentalidad de Palma no es la noción por la que luchó y pagó con la vida una cantidad innumerable de militantes comprometidos con la causa nacional, sino la que despolitizó mediante el miedo a la juventud argentina.
Las consecuencias están a la vista. Y no son las que Palma expone, si no las que provienen de lo que el mismo practica y declama.
Luciano Cosundino
JP Evita - Movimiento Universitario Evita
D.N.I: 33.110.154
Periodismo en Libertad + La humilde pretensión de un toque literario...de Horacio Palma
lunes, 9 de noviembre de 2009
"Negros de mierda"... se enojó un peronista de alguno de los tantos peronismos...
En respuesta al artículo "Negros de mierda" de Horacio R. Palma
Por Luciano Cosundino
En respuesta al artículo ''Negros de mierda'' del señor Horacio R. Palma, quiero clarificar que no existe la "teoría de la desigualdad social". Lo que sí existe es la realidad de millones de argentinos bregando por el bienestar social que no pudieron tener desde la cuna.
Resbalen o no mis prejuicios imbéciles, mi afán por el garantismo y cualquier otra bandera que pueda flamear en mi opinión, me atrevo a quedar expuesto a todos los epítetos con los que el autor del artículo me quiera revestir, con tal de que no se desacredite tan atrozmente al pueblo del que me siento parte. Me pregunto si Palma ha evaluado la posibilidad de que esta realidad social sea provocada por algo más que la generación espontánea.
Ese argentino al que Palma se refiere con la frase "con un trapito nos extorsiona en una calle con rayarnos el auto si no le damos plata" es la demostración empírica de esa desigualdad social que para su doctrina neoliberal-nacionalista es meramente teórica.
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