"Coronel... nos tiene que acompañar".
Lunes 2 de noviembre de 2009. Los oficales mostraron la documentación del juez de Bahía Blanca.
Llegaron sin avisar al departamento de calle Freire. No dieron muchas explicaciones.
Ni el coronel ni su familia tenían, ni tienen, idea de qué se trata. Nunca antes una notificación. Nunca antes un aviso. Esas cosas que la justicia suele hacer en países normales.
Llegaron de noche, tocaron el timbre... presentaron la orden, y le dieron al coronel media hora para que prepare sus cosas. "No lleve plata, donde va no la va a necesitar".
Y allá partió el coronel... arrastrado por el atropello. Como antes fueron arrastrados otros 600, mientras el coronel exhalaba un lamento.
Allá partió el coronel sin saber por qué... tenía programada y paga una semana en Mar del Plata. Justo al otro día.
"Ya sabíamos, por eso vinimos hoy".
Todo lo habian escuchado...
Media hora le dieron al coronel... pero tres horas se tomaron los "perros del juez" para revisar hasta el último cajón del departamento de la calle Superí.
Ah, sí, porque los señores son señores de la vida y de la libertad. Pero también de las cosas.
Hasta la noche de este lunes dos de noviembre de 2.009, el coronel y su familia no creían. No querían creer eso de la gerra que sigue en la venganza.
Pero ahora lo saben bien...
¡¿Hasta cuándo seguiremos mudos?!... ¿Hasta cuándo quietos?
Como escribiera un grande entre los grandes: El día que dejemos de ser cobardes, estos tipos dejarán de hacer los valientes.
Y no solo lo dijo ah!!. el muy trurro lo dijo... y se pegó un tiro.