jueves, 24 de septiembre de 2009

Derecho$ Humano$


Si a Ud. le preguntan si considera que los derechos humanos son valiosos, seguramente responderá que sí.
Si ahondan preguntando y le dicen -¿por qué?- Ud. buscará respuesta en los valores intrínsecos de la humanidad, ética, moral, honestidad, serán palabras que indefectiblemente acompañaran el significado que dará.
En la Argentina el significado es mucho más simple y banal, los derechos humanos son valiosos... en términos de dinero.
Esta brutal acepción revela el cinismo con el cual las organizaciones dedicadas a explotar este vil negocio, madres y abuelas de plaza de Mayo, hijos e h.i.j.o.s., etc., se han dedicado fervorosamente.
La sangre derramada no sólo ha sido negociada sino que se ha convertido en un manantial inacabable de cuantiosas sumas que las adorables ancianitas juntan en sus pañuelos blancos y en cuentas bancarias.
La increíble ley que permite a la familia de un supuesto desaparecido cobrar una indemnización cercana al cuarto de millón de dólares que no debe devolverse si éste "apareciera" marca la cúspide del pingüe negocio al cual se han sumado entre otros, algunos jueces incluída una jueza de la Corte Suprema.
Los derechos humanos en la Argentina son tan valiosos que no se quiere dar a conocer quienes son los beneficiarios.
Así mientras se desclasifican documentos secretos de la lucha antiterrorista los referentes a indemnizaciones se guardan bajo siete llaves.
Tal es el nivel alcanzado de este "secreto de estado" que es más fácil saber si la presidente Cristina Fernández de Kirchner es abogada o no.
La decisión de una Cámara permite a las nobles viejitas hurgar en cualquier documento de adopción que ellas consideren necesarias en su empeño de llegar a ubicar la fantástica cifra de quinientos bebés sustraídos. Tarea harto difícil después de haberse confirmado la cifra de siete mil desaparecidos, lo que indicaría que había quinientas embarazadas entre las filas terroristas.
La inventada abuelita Carlotto, que a pesar de su aparente distinción y sobriedad no le va a la saga a su ex compañera Bonafini, en cuanto a hipocresía y defensa de los "valiosos" derechos humanos.
Podemos decir que esta "valoración" ha permitido a muchos conseguir puestos políticos, que además se convirtió en una herramienta de apriete de manera tal que ningún político se atreve a opinar con sinceridad y libremente.
Así que estimado lector si alguien le pregunta por los derechos humanos en nuestro país no se gaste en buscar respuestas que tengan que ver con lo mejor del ser humano, sino con lo peor.
Puede responder políticamente sin que le cuestionen que: los derechos humanos son muy pero muy valiosos.

Darío
Rosario
Santa Fe

H.I.J.O.S... "culos sucios"

Crónicas de la historia
Todos eran mis Hijos
Rogelio Alaniz


Los señores de Hijos, y los señores que les escriben los textos a Hijos, resolvieron sentarme en el banquillo de los acusados, al lado de los torturadores y asesinos. Obsesivos, previsibles, rencorosos, me acusan de coincidir con Videla, Ramos, Brusa y, tal vez, con el Conde Drácula. Como le gustaba decir a Bertoldt Brecht: “Ahora vienen por mí”.
En el futuro inmediato me aguardan insultos y escraches. Que así sea. Según me dijeron, para esa humanitaria faena se estaban preparando para cuando presentara el libro de Graciela Fernández Meijide. Los chicos iban a hacer lo único que saben hacer, lo único que aprendieron a hacer y lo único que van a dejar en memoria para el futuro: escrachar. En la vida cada uno elige que el futuro lo recuerde de alguna manera. Están los que quieren ser recordados como poetas; otros como científicos; algunos simplemente como personas de bien. No es el caso de Hijos. Ellos desean ser recordados como escrachadores. Como le gustaba decir a Borges: “Un proyecto modesto de vida”. O tal vez un proyecto miserable. Que la historia juzgue.
Lo cierto es que no sólo coincido con Videla y los torturadores, sino que además soy peor que ellos porque me disfrazo de progresista. Disculpen si soy algo simplista para hacer preguntas, pero si a Videla le reclaman cárcel perpetua, ¿qué castigo me corresponde a mí que he cometido la felonía, la imperdonable canallada de decir que en la Argentina la cifra de desaparecidos no llega a 8.000 personas? Ignoro cuál es la respuesta al interrogante, pero ni al peor enemigo le deseo el destino que los señores de Hijos le han preparado al señor Alaniz.
Vayamos a los motivos que en las viñas del Señor han despertado las iras de los Hijos, iras que a decir verdad, siempre están dispuestos a montarse, es lo que mejor saben hacer y, para no ser injusto, es lo único que saben hacer. Todo esto ocurre porque he escrito una nota en el diario donde digo que no hay 30.000 desaparecidos.
Dicen que el tema de los 30.000 desaparecidos no es una cuestión numérica. Que yo sepa, 30.000 es un número. Como para ampliar su concepto aseguran a continuación que la cifra es tan popular como Maradona. ¡Por allí hubiéramos empezado! Los chicos compiten con Maradona. Recuerdo que hace unos días me enojé mucho con la señora presidente, porque comparó a los desaparecidos con los goles de un partido de fútbol. Voy a revisar mi fastidio porque ahora sé de dónde proviene esa afición por comparar a los desaparecidos con el fútbol.
No concluye allí su defensa por la cifra de 30.000. Dicen que está incorporada al sentido común de la gente. No les voy a recomendar que lean el concepto de “sentido común” elaborado por Gramsci, pero sí les aseguro que sus palabras están más cerca de la doña Rosa de Bernardo Neustadt que del intelectual que murió en las cárceles de Mussolini.
Escriben estos niños: “Los lemas de la memoria colectiva con la que rápidamente el pueblo piensa en los horrores de la dictadura”. Al titular de la agencia de marketing más poderosa de la sociedad de consumo no se le hubiera ocurrido un argumento más elocuente.
Los chicos no se equivocan. Hubo un señor que dijo: “Los eslóganes suelen ser más efectivos que los razonamientos”. La misma persona dijo: “En la propaganda como en el amor todo está permitido para llegar a un fin”. Todo muy lindo y muy bien dicho, lástima que el autor de esa frase se llame Goebbels. Por si esa consigna no los satisface les ofrezco otra: “El objetivo es transformar una mentira en algo que puedan entender todos”. La frase pertenece a Adolfo Hitler; pero a esta altura del partido no creo que a los señoritos de Hijos la comparación les moleste, porque sospecho que a Hitler tampoco le hubiera molestado ese puñado de jóvenes que se jactan de ejercer la noble y distinguida profesión de escrachadores.
A decir verdad me fastidia que me acusen de agente de Videla, pero más me molesta la confusión que siembran en los corazones de mis amigos que ahora están juzgando. El señor Brusa escribió que me iniciaba una querella por una nota que había escrito en el diario. Ramos un día me acusó en la calle de ser el jefe del comunismo en Santa Fe, una exageración, por supuesto, pero esas exageraciones en tiempos de la dictadura no eran para tomarlas en broma. El comisario Rebechi, con sus modales felinos, me dijo que yo no era guerrillero porque era muy inteligente y, por lo tanto, más peligroso. Fue la única vez que la calificación de inteligente no me pareció un piropo. La noche que recuperé la libertad, el otro señor que ahora está en el banquillo de los acusados me preguntó si tenía algo para decir. Le dije que había estado detenido casi dos años sin ser juzgado. Me miró y me dijo con mucha suavidad: “Si por no hacer nada estuviste dos años preso, imaginate lo que te puede pasar si se te ocurre portarte mal”. Esa advertencia en el año 1977 era algo más que una advertencia. Colombini me paró en la calle, me amenazó de muerte y me dijo que cuando él viniera caminando yo me cruzara de vereda. Dicho sea de paso, algo parecido me dicen los chicos de Hijos si me llegara a cruzar con Walsh, Conti o Urondo. Como se puede apreciar, a los verdugos se los reconoce por el lenguaje y por los deseos.
Pero vayamos al grano. Los chicos de Hijos mienten cuando dicen que hay treinta mil desaparecidos. También mienten cuando dicen que la lista la deben tener los militares. Hay varias listas, pero la única que falta es la de ellos y falta sencillamente porque no existe. La cifra registrada es concreta: 7.954 desaparecidos. ¿Les parece poco? A mí no. A mí me parece una cifra espantosa, una cifra horrible, una cifra que da cuenta del terror que vivió la Argentina. ¿Por qué a estas criaturitas de Dios les parece poco? Misterio.
Tal vez porque para los efectos de la propaganda, 30.000 es más redituable que 8.000. Tal vez porque conociendo las habilidades que ha demostrado tener la señora Bonafini para hacer negocios, la cifra es baja. Para su humanismo impenitente cifras dignas son las que hubo en las Torres Gemelas. ¡Allí sí que hubo muertos en serio! ¡Qué regocijo, qué felicidad le tocó vivir a la señora, que no tuvo ningún empacho en festejar la muerte de la pobre gente, como tampoco ha tenido empacho en justificar los asesinatos de la ETA! En un punto coincido con todos ustedes: si los derechos humanos son la actividad que ustedes practican, yo no tengo nada que ver con eso.
Yo lo siento mucho por contradecirlos, pero estoy en contra de la dictadura militar. Los militares me han encarcelado, me han echado del trabajo, han secuestrado y asesinado amigos míos. Lo siento pero es así y, aunque no lo crean, no voy a permitir que unos mocosos ignorantes y culos sucios pretendan juntarme con los asesinos. También siento decirles que nunca compartí la guerrilla. Que las muertes, por ejemplo de Gambandé, Larrabure, Viola, no fueron una acción antiimperialista, sino un crimen alevoso. Lo siento por ustedes, pero no hay derechos humanos de izquierda o de derecha, hay derechos humanos.
No sé qué más decirles, mis queridos amigos de Hijos. Que estudien y crezcan, que maduren y se humanicen. Ser idiota útil es feo, pero ser un idiota inútil es mucho peor. También se me ocurre decirles que estoy dispuesto a discutir estos temas en cualquier lado y ante cualquier auditorio, pero ya sé que ustedes no discuten, ustedes escrachan. No sé qué decirles... pero tengo a mano una cita de Pier Paolo Pasolini, un reconocido agente de la CIA. Se refiere a ustedes o a personajes como ustedes. “Todos los adulan. Yo no, amigos míos. Tienen cara de hijos de papá. Tienen el mismo ojo ruin. Son miedosos, ambiguos, desesperados, pero también saben cómo ser prepotentes, chantajistas y seguros, prerrogativas de pequeños burgueses amigos míos. Leo en sus barbas ambiciones impotentes; en su palidez, esnobismos desesperados; en sus ojos huidizos disociaciones sexuales; en su rebosante salud, prepotencia”. Como se dice en estos casos, “que les garúe finito”... y hasta el próximo escrache.

Buenos Aires busca que los chicos puedan matar desde tempranito...

NOTIVIDA, Año IX, Nº 617, 23 de septiembre de 2009
LEGISLATURA PORTEÑA: ABORTO Y HOMOSEXUALISMO

La Comisión de Salud despachó hoy el proyecto de dictamen sobre “aborto no punible” consensuado por los autores de los cuatro proyectos en estudio (Juan Cabandié, Pablo Failde, Gabriela Alegre y Diana Maffía). Le toca ahora estudiarlo a las comisiones de
Mujer y Justicia. Tal como está redactado el proyecto garantiza el aborto a petición desde los 14 años, sin consentimiento de los padres (Vid Notivida 612). El despacho favorable fue firmado por: Diana Maffía (CC), Gabriela Alegre (Diálogo por BsAs), Alicia Bello (Identidad Porteña), Fernando Cantero (Autonomía con Igualdad) y María Eugenia Rodríguez Araya (PRO). La peronista Dora Mouzo y el resto de los macristas que integran la comisión firmaron un despacho alternativo que propone archivar estas iniciativas.
La Comisión de Derechos Humanos le dio dictamen ayer a un proyecto de ley de Diana Maffía para imponer sanciones a los locales bailables, de recreación, salas de espectáculos, bares, restaurantes u otros de acceso público, que cometan actos de discriminación, entre otras cosas, por razones género, orientación sexual e identidad de género. El Gobierno de la Ciudad deberá “realizar periódicamente campañas de promoción de derechos para favorecer la integración y la progresiva eliminación de las formas de discriminación mencionadas”. Con este dictamen, el proyecto (exp. 1626/09) está en condiciones de ser tratado en el recinto. El “derecho de admisión”, dice el expediente en sus fundamentos, “debe ceder ante la necesidad de erradicar cualquier forma de discriminación”. El establecimiento que incurra en el acto discriminatorio podría ser cerrado por un mes la primera vez y por 6 meses la segunda. Recordemos que la
ley nacional 23.592, la antidiscriminatoria, no contempla la discriminación por género, orientación sexual e identidad de género, por lo que la sanción de este proyecto constituiría otro significativo avance del lobby gay en la Ciudad de Bs. As.


También ayer se realizó la audiencia pública para que se denomine “Carlos Jáuregui”, símbolo del activismo gay, a una plaza ubicada en el barrio de Constitución. Jáuregui fue el primer presidente de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) y el promotor de las “Marchas del orgullo gay”, murió de SIDA a los 39 años. La iniciativa de la diputada Maffía había sido aprobada en 1º vuelta (45 votos positivos, 0 negativos, 0 abstenciones) en la sesión del 28 de mayo. Ahora vuelve al recinto para su aprobación definitiva. En la audiencia expusieron activistas LGBT, César Ciglutti, presidente de la CHA, remató su discurso diciendo: “Para una plaza, llevar el nombre de Carlos Jáuregui, es un honor para ella, es un honor para los espacios públicos, es un honor para la Ciudad de Buenos Aires. Honrada sea la plaza y honrado
sea Carlos Jáuregui”.