Ayer... los niños lloran a sus padres. El 12 de Septiembre de 1976 la organización terrorista "Montoneros" con sus arteras acciones siembra muertos, viudas y huérfanos.
Allí cae la máscara del terrorismo para mostrarse en todo su horrendo espectro.
El día después, el Salón Blanco de la Jefatura de Policía cobijará los cuerpos sin vida de quienes entraron en la Gloria y será testigo de la inmensa tristeza de seres queridos y camaradas.
Los pequeños hijos de los policías asesinados mirarán desorientados sin alcanzar a comprender el drama del cual son parte.
En algunos comenzarán a asomar las lágrimas de un dolor que recién se inicia.
Es el pueblo verdadero el que yace en los féretros y el que llorará a sus hijos, el cementerio se inundará de personas sencillas que despedirán a parte de ellos.
Las historias personales serán olvidadas hasta hoy que empiezan a revelarse ante la ignominia en que se pretende sumir a sus padres.
Sus asesinos están libres, gozan de la impunidad que les brinda un gobierno del cual estos criminales forman parte.
Las víctimas y sus familiares han callado durante años a pesar que el olvido indiferente de la sociedad los ha castigado, pero hoy rompen el silencio porque de manera indecente se profana la verdadera historia colocando a sus seres queridos en un injusto lugar.
Ayer, los niños lloraban a sus padres... hoy, los niños se han vuelto Hombres... y no callarán nunca más!
Allí cae la máscara del terrorismo para mostrarse en todo su horrendo espectro.
El día después, el Salón Blanco de la Jefatura de Policía cobijará los cuerpos sin vida de quienes entraron en la Gloria y será testigo de la inmensa tristeza de seres queridos y camaradas.
Los pequeños hijos de los policías asesinados mirarán desorientados sin alcanzar a comprender el drama del cual son parte.
En algunos comenzarán a asomar las lágrimas de un dolor que recién se inicia.
Es el pueblo verdadero el que yace en los féretros y el que llorará a sus hijos, el cementerio se inundará de personas sencillas que despedirán a parte de ellos.
Las historias personales serán olvidadas hasta hoy que empiezan a revelarse ante la ignominia en que se pretende sumir a sus padres.
Sus asesinos están libres, gozan de la impunidad que les brinda un gobierno del cual estos criminales forman parte.
Las víctimas y sus familiares han callado durante años a pesar que el olvido indiferente de la sociedad los ha castigado, pero hoy rompen el silencio porque de manera indecente se profana la verdadera historia colocando a sus seres queridos en un injusto lugar.
Ayer, los niños lloraban a sus padres... hoy, los niños se han vuelto Hombres... y no callarán nunca más!
Testimonio de Darío
Rosario
Santa Fe
