sábado, 20 de diciembre de 2008

La justicia admite que en Argentina hay perseguidos políticos

El fiscal Raúl Plée, el fiscal que utilizó el Poder Ejecutivo para entrometerse en el Poder Judicial tras el último fallo de Casación, admitió que "NO HAY DISPOSICIONES QUE ESTABLEZCAN QUE LOS PROCESADOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD TENGAN UN TRATAMIENTO DISTINTO QUE LOS ACUSADOS DE DELITOS COMUNES"
Plée nos confirma las sospechas:
La persecusión hacia quienes vencieron al terrorismo en Argentina ... es POLÍTICA

Que parezca un accidente...

En un confuso episodio, intentaron asaltar al vicepresidente Julio Cobos
El vicepresidente Julio Cobos vivió un extraño incidente este mediodía, en una ruta del sur de Mendoza, cuando personas que simulaban haberse quedado sin nafta a la vera del camino trataron de interceptar el auto oficial, que realizó una brusca maniobra de evasión, según aseguraron los propios colaboradores del funcionario.
Según los voceros de Cobos, el vicepresidente se dirigía hacia la ciudad de General Alvear por la ruta 153 en un auto con su chofer y un colaborador, cuando vieron que al costado del camino tres ocupantes de un Fiat 128 hacían señas con bidones vacíos, dando a entender que se habían quedado sin combustible.
Al llegar a la ciudad del sur mendocino, Cobos dijo a quienes lo recibieron: "Casi nos asaltan".Al parecer, en la ruta el vicepresidente estaba hablando por teléfono con medios de comunicación nacionales cuando vio a los tres hombres.
Sin embargo, al pasar por al lado del Fiat tanto él como el chofer observaron que otros dos hombres se ocultaban en el interior del auto.
Inmediatamente hicieron una maniobra para hacerles creer que iban a detenerse metros más adelante, ocasión en la que los tres hombres se acercaron al vehículo oficial, intentando "manotear" las puertas.
Lo mismo ocurrió con el auto de la custodia de Cobos que circulaba detrás, pues los desconocidos también se abalanzaron sobre el auto intentando abrir las puertas.
Incluso, se dijo que uno de los custodios estuvo "a punto de sacar" un arma.
Telefónicamente se comunicaron al 911 para dar cuenta de lo sucedido, y según los voceros, desde las fuerzas de seguridad provinciales aseguraron que enviarían un móvil "de inmediato" al lugar. (DyN)

"Cobos es una máquina de impedir" (Néstor Kirchner, hace dos días)


Una de Navidad...

(Foto: http://silvinacarraud.blogspot.com)


Específico Pérez, hombre manso salvo el día en que acude al chequeo médico de rutina, paseaba con su nieto mayor por junto a la vera del río Gualeguay.
“Estamos caminando por sobre las “tierras blancas”, le dijo Específico Pérez a su nieto, que puso cara de sorpresa. Puso cara de no saber, sería decir lo correcto.
Específico Pérez se dio cuenta de eso, y entonces, con voz fuerte y decir pausado, repitió de memoria: “Era una tierra fácil de trabajar, gomosa, plástica, algo pegajosa, estéril, gastada y lavada por la erosión, muerta; tierra buena para modelar torres, columnas o chimeneas como las que Odiseo construía…”.
Su nieto ahora lo miró perplejo, pero aún así no dijo nada. Solo caminaba mirando las huellas de sus pasos sobre las tierras blancas que bordeaban las aguas quietas del Gualeguay.
Específico Pérez entonces le contó a su nieto sobre aquél libro prodigioso del Chacho Manauta, que inmortalizó un Gualeguay entrañable.
Y entonces volvió a impostar la voz, y a recitar con decir pausado otra frase inmortal de la novela gualeya fundamental: “…y otra vez el hambre, Otra vez el hambre, y es como decir: otra vez la mañana, el atardecer, el mediodía. Otra vez la primavera…”.
Al ver que su nieto no disimulaba la tristeza, Específico Pérez optó por la esperanza… ¿te gusta la Navidad?, le preguntó a su nieto mientras le acariciaba los negros cabellos suaves.
“Si abuelo, me encanta la Navidad”.
A mi también me gusta, y te voy a contar un secreto, yo también nací en un hogar pobre muy pobre, pero desde que Papá y Mamá me regalaron la Navidad, nunca más pude sentirme triste de mi pobreza…

Había una vez...un demonio

Testimonio de Clotildo Isaac Barrios, sí señora...existe. Y su hijo, existía.
Y la historia de su asesinato a manos de Montoneros, (de Raúl Mórtola y su pareja, una de las hijas del creador del Eternauta, la misma jóven idealista que, además de matar al hijo de Barrios de 3 años, quemó vivo al policía que custodiaba el banco Provincia), estaba escondida bajo las siete llaves de la propaganda de los derechos de algunos humanos.
Poco a poco, paso a paso... lento pero firme, los medios atienden ciertas súplicas...y va aflorando la Memoria Completa.
Este viernes, Clotildo Barrios escribió su testimonio para el diario La Nación...leed
El dolor de las víctimas del terror
Clotildo Isaac Barrios
Para LA NACION
"EL 6 de diciembre de 1977 mi vida y la de mi familia cambiaron para siempre. Ese día me fui a trabajar, en la fábrica donde era obrero metalúrgico. Con muchas horas de esfuerzo, trataba de proveer a mi familia de una vida digna. No nos sobraba el dinero. Eramos muy jóvenes, teníamos un hijito chico y tratábamos de subsistir como podíamos.
Pero desde ese 6 de diciembre, tuvimos que luchar para sobrevivir y no caer en la locura. Ese día una pareja de terroristas montoneros asesinó a mi hijo, Juan Eduardo, de tres años.
Su vida, que fue corta, llena de recuerdos mis días hasta el presente. Todos los días recuerdo su manito agarrando la mía cuando me esperaba en la puerta de casa al regresar del trabajo. Sabía que le traía una golosina y me ilusionaba volver a casa para verlo. También recuerdo cuando estaba en el cajón mientras lo velábamos. Su cuerpito no hubiera debido estar ahí.
Vivir en aquella época era difícil. Todos en el barrio recordábamos los tiros del ataque al regimiento de Monte Chingolo, las bombas, los secuestros. Pero yo no tenía militancia política. Sólo me dedicaba a trabajar duro.
Acaban de cumplirse 32 años del asesinato de Juan Eduardo y todavía sigo esperando justicia. Todavía estoy esperando que el Estado se acuerde de que nosotros también somos ciudadanos con derechos humanos. Quise contar mi historia para que no sigamos siendo ignorados, para que no se nos sigan poniendo motes: somos personas inocentes que perdieron todo; en mi caso lo más valioso que tenía, que era mi hijo, por culpa de los terroristas.
Desde el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas trabajamos por todos los que sufrieron el mismo dolor que yo. Queremos justicia, queremos saber quiénes fueron. No puedo seguir viendo la cara de mi hijito y saber que sus asesinos nunca pagaron su deuda con la sociedad.
Si alguien sufrió lo mismo que yo, o lo que los padres de los diez conscriptos asesinados en Formosa el 5 de octubre de 1975, o los hijos del sindicalista Kloosterman, o la viuda y los hijos del juez Quiroga, o los hijos del agente Yanotti, que vio cómo asesinaban a su padre en su propia casa, les pido que se sumen, que tratemos de que nuestro dolor sea la semilla de la justicia, verdad, reparación y paz que la Argentina necesita. "

El autor es miembro del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas