sábado, 8 de noviembre de 2008

Mientras Bergoglio mira para otro lado, la Iglesia uruguaya marca el camino

Obispos de Uruguay excomulgarán a legisladores que aprobaron la ley a favor del aborto
Así lo indicó la Conferencia Episcopal uruguaya en un comunicado; el proyecto de ley fue aprobado en la Cámara de Diputados y aguarda en el Senado
Los obispos uruguayos advirtieron a los legisladores católicos que votaron la ley a favor del aborto que no podrán comulgar, según indicó la Conferencia Episcopal en un comunicado.
La excomunión fue anunciada a todos los católicos que "promueven o votan una ley a favor del aborto", con motivo de la aprobación esta semana en Diputados de un proyecto de ley que autoriza la interrupción del embarazo.
"Mientras no cambie su posición queda impedido de acercarse a la Comunión eucarística", afirma la Conferencia Episcopal que fundó su decisión en los cánones 1341 y 1398 del Código de Derecho Canónico.
El comunicado dice: "En relación a los fieles católicos que promueven y/o votan una ley favorecedora del aborto, les recordamos que quien actúa así rompe el vínculo que lo une a Cristo en la Iglesia".
Qué dice el proyecto. La cámara de Diputados aprobó el miércoles, tras una sesión de 15 horas que incluyó una falsa amenaza de bomba en el recinto, el proyecto de ley de Salud Sexual y Reproductiva que despenaliza el aborto las primeras 12 semanas de gestación, y que volvió al Senado por la modificación de uno de los artículos.
La reunión anual de los obispos respaldó así la posición del arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, quien había advertido sanciones a los legisladores que respaldaran la propuesta que se aprobó en ajustada votación promovida por el gobernante Frente Amplio.
En Uruguay se estima que se realizan 33 mil abortos anuales en condiciones clandestinas, y la práctica es la primera causa de muerte materna.
La legislación en vigor desde 1938 sólo admite el cese del embarazo por violación o riesgo de vida de la madre, y prevé penas de prisión para los autores de abortos, consentidos o no.

EL ABSURDO DE UNA HISTORIA MAL CONTADA...

Nunca más… las Madres orgullosas de la muerte
Ni los Hijos festejando la venganza.
Nuca más será rojo el horizonte.
Ni encendida, ni furiosa
La bandera por el odio enarbolada.

Nunca más estarán encarceladas
Las palomas libertarias de mi Patria
Tras las rejas del absurdo…
Del absurdo de la historia mal contada.

Nunca más, las mentiras asesinas
De aquellos que mataron la esperanza
Cuando sople tenue, la brisa de la paz enamorada
Cuando sople tenue, pero sople,
En los campos gloriosos de batalla…

Aparecerán entonces los recuerdos
Y surgirán feroces las verdades
Y tal vez recuperen la memoria,
Los que ahora callan, los cobardes…

Y entonces brillarán esplendorosas
En los bronces memorables de mi patria
Sus heroicas palomas libertarias…
Encerradas tras las rejas del absurdo
Del absurdo de la historia mal contada.
Estas palabras las encontré escritas con un ladrillo, sobre el piso del estacionamiento del Penal de Marcos Paz...

LOS INSÓLITOS HOMENAJES A RAÚL ALFONSÍN


Con sorpresa, estamos asistiendo a un sinfín de actos, adulaciones y publicaciones en honor a la trayectoria del ex presidente Raúl Alfonsín, quien se consagrara como tal en diciembre de 1983

Por Nicolás Márquez


Poseedor de una oratoria tan enérgica como insustancial, su discurso demagógico no exento de notable habilidad para arrancar encendidos aplausos de la muchedumbre, durante su campaña recolectora de votos en 1983, supo embaucar a una multitud que, horrorizada por la lista que, por entonces ofrecía el peronismo, volcó sus preferencias por el presunto mal menor.

Tras ganar las elecciones, Alfonsín, lo primero que hizo al asumir, fue llevar adelante un revanchismo contra el gobierno cívico-militar saliente (cuyo golpe de Estado, en marzo de 1976, fuera apoyado y aprobado por la UCR, la cual comandó 310 intendencias, durante el gobierno del presidente Jorge Rafael Videla), impulsando un juicio a las cúpulas castrenses a través del decreto 158/83 (atropellando la independencia del Poder Judicial), cuya letra, además, contenía la condena en el decreto mismo. Maliciosamente, toda su revisión sobre el pasado (a la sazón bien reciente) fue impuesta a partir del 24 de marzo de 1976 y no se revisó una coma de todas las responsabilidades y felonías cometidas tanto por el terrorismo subversivo como por la partidocracia, antes de dicha fecha.

Salvo excepciones, los medios televisivos se mantuvieron en manos del Estado, a efectos de controlar la prensa, llevando adelante una profusa campaña psicológica de inequívoca tendencia marxista, dentro de la cual se atentó contra la libertad de prensa, encarcelando a periodistas opositores como Daniel Lupa, y se descubrió una lista negra de 30 periodistas (entre ellos, Rosendo Fraga y Carlos Manuel Acuña), con la orden de encarcelarlos por no compartir la filosofía del régimen, y cuyas detenciones finalmente se frenaron con motivo del escándalo acaecido. Hasta un personaje de la frivolidad, como Mirtha Legrand, tuvo problemas profesionales, teniendo que mudar de canal, por cometer el delito virtual de no adular al mandón favorito de la socialdemocracia latinoamericana.

En los años 70, fue simpatizante y abogado de los terroristas del ERP y mantuvo aceitados contactos con el terrorismo montonero, a varios de cuyos miembros agasajó con afectuosos almuerzos (entre ellos, al indultado Miguel Bonasso), en agradecimiento por haber colocado en sus órganos de prensa a su discípulo Leopoldo Moreau. Incluso, fue acusado de participar en la negociación a favor de la guerrilla, en el caso del secuestro y crimen de lesa humanidad del empresario Oberdán Sallustro, a la sazón víctima del ERP.

Con estos antecedentes setentistas, durante su mandato, las deliberadas simpatías para con la guerrilla marxista no cesaron y jamás se promovió un solo juicio a un terrorista, dedicando toda su gestión a humillar a los militares, quienes, paradójicamente, en enero de 1989, lo salvaron del intento de golpe de Estado perpetrado por el ataque terrorista de la organización MTP (Movimientos Todos por la Patria), por entonces comandado por el asesino serial y ex guerrillero Enrique Gorriarán Merlo.

En política internacional, de la mano del canciller socialista Dante Caputo, la Argentina tuvo relaciones carnales con las tiranías marxistas de la época, votando, incluso, ante la ONU, en la Comisión de Derechos Humanos, en marzo de 1987, de manera negativa en la acusación que pesaba sobre Cuba por sus consabidas violaciones a los de derechos humanos. Es más, la empobrecida Argentina alfonsinista otorgó créditos incobrables a Nicaragua y Cuba por 400 y 600 millones de dólares, respectivamente. Asimismo, en su afán por consolidar lazos con los despotismos de la época, en avieso desprecio por la democracia y el sistema republicano, firmó "convenios culturales" con países de la talla de la República Argelina (3/12/84), Nicaragua (16/2/84), Cuba (9/8 y 13/11/84), Rusia (26/1 y 26/86) y Bulgaria (29/7/86).

Para júbilo de los delincuentes, Alfonsín fue también el padre del garantismo penal, promoviendo la sanción de las leyes 23.050 y 23.077, las cuales ampliaban la eximición de prisión y disminuían las penas para el infanticidio, ocupación de inmuebles y muchos otros delitos.

En cuanto a la administración de la cosa pública, la burocracia y el despilfarro socialista se expandieron desmesuradamente, y de ocho secretarías de Estado se pasó a 42; de 20 subsecretarías, a 96 y se nombró a 280.000 agentes públicos. Ferviente admirador del eurocomunismo, Alfonsín logró que, en 1985, el 50% de los medios de producción estuvieran en manos estatales y la Argentina se constituyó, poco después, en el país no comunista de mayor estatismo del mundo, secundando a Méjico.

En dicho lapso, se inauguró, además, la execrable práctica clientelista consistente en traficar miseria con "planes sociales", los cuales, por entonces, estuvieron materializados en las famosas "cajas de PAN", las que fueron quintuplicadas con motivo del desparramo de miseria que generó su "administración", cuya cartera de economía fue mayormente capitaneada por Juan Vital Sourrouille.

Tan amante de la oratoria como de la pereza laboral, en 1986, por ejemplo, pronunció 130 discursos (uno cada dos días) y concurrió a su despacho 2,3 días por semana.

En materia económica, tras pulverizar el signo peso, en 1985, lanzó el tristemente célebre plan Austral, un programa estatista basado en la emisión de moneda sin respaldo y controles de precios, el cual, por su perversión intrínseca, obviamente implosionó de manera dramática, y, para paliar los destrozos económicos y financieros, el "equipo de lujo" que lo asesoraba (así calificó públicamente a sus ministros, que no dejaron institución por destrozar) lanzó otra "genialidad": el "Plan Primavera", inaugurado el 3 de agosto de 1988. El cual no era otra cosa que una renovada aventura socialista que derivó en la hiperinflación más alta de la historia argentina. Desde el 10 de diciembre de 1983 hasta su abandono del poder, el 8 de julio de 1989, la inflación acumulada fue del 664.801 por ciento, la más alta en la historia mundial, después de la Segunda Guerra Mundial. La depreciación monetaria fue del 1.627.429 por ciento, y, entre el 6 de febrero y el 8 de julio de 1989, el Austral (signo monetario de entonces) se devaluó un 3.050 por ciento.

Durante los cinco años y medio de gestión "progresista", el poder adquisitivo se desplomó entre un 107 y un 121 por ciento. La deuda externa recibida al comenzar su gestión arañaba los 40 mil millones de dólares, mientras que, cuando huyó de su cargo, dejó al país con 67 mil millones de dólares de deuda externa, treinta mil millones de dólares de deuda interna (ambos guarismos fueron unificados en los años 90), y sólo 38 millones de dólares de reserva en el Banco Central, con el país en default y la gente peregrinando despavorida por los desabastecidos mercados, para poder arrancar un paquete de azúcar o de yerba de las góndolas semivacías de la década del 80.

Durante los últimos tramos de su "gestión", en el país no había luz (la televisión empezaba a las 17, para que la gente no consumiera corriente eléctrica), no había agua, no funcionaban los teléfonos, peligraba la reserva de gas y, en tanto, Alfonsín seguía soñando en quedar en el olimpo de los próceres divagando con "el traspaso de la Capital a Viedma" y otros emprendimientos faraónicos. La sociedad empobrecida y angustiada escuchaba atónita el cúmulo de tonterías verbalizadas por el presidente-desertor, quien se escapó de su cargo seis meses antes de lo que ordenaba la Constitución Nacional, cuyo preámbulo se cansó de recitar en su campaña electoral, a efectos de hacerse pasar por un "gran demócrata", que, además, no lo fue.

Tras su fuga, se dedicó a perturbar la política nacional desde fuera del poder institucional, destruyendo la Constitución Nacional en el ominoso "Pacto de Olivos" que él acordó con el entonces presidente Carlos Menem, y que fuera la antesala de la pésima reforma constitucional de 1994.


Ya en el año 2001, asociado implícitamente con Eduardo Duhalde, formó parte de la conspiración desestabilizadora que acabó en el derrocamiento de su par y correligionario, el presidente Fernando de la Rúa.


Hoy, preso de la vejez y de una grave enfermedad, a través del grueso de los medios de comunicación, periodistas, políticos, funcionarios y politólogos de las más diversas tendencias y orígenes se encargan de homenajear y cantar loas a su trayectoria. Es sano y humano compadecerse con quien padece una enfermedad o por cuestiones biológicas alcanza la vejez, pero una cosa es practicar la caridad y otra bien distinta ensalzar una trayectoria plagada de horrores y características negativas, puesto que esto último no sólo constituye un premio inmerecido, sino que, además, se falsea la historia otra vez, pretendiendo hacer pasar por estadista a quien fuera uno de los peores gobernantes de la triste historia argentina.



Nicolás Márquez: Abogado, periodista y escritor.

Su último libro se titula El Vietnam argentino-La guerrilla marxista en Tucumán.

CONFIRMADO: Según documentos del colaboracionista Bush, en Argentina hay desaparecidos truchos.

"¿VOX CELS, VOX DEI?"
Hoy, los principales medios de comunicación, los más serios (y Página 12 también), se hacen eco de la detención de un civil argentino de apellido Cirino, a quién acusan de "represor", tras el estudio "cesudo" hecho por el Cels sobre ciertos documentos secretos, desclasificados por el gobierno de Bush.
A ver, pongamos las cosas en claro, George W. Bush, el "archienemigo" de media Argentina, es sin embargo, un gran colaboracionista de nuestros organismos de Derechos Humanos. Y en aras de la "pacificación nacional argentina", desclasifica documentación secreta para el Cels de Vertvisky. El "perro" la analiza, la estudia, le hace el ADN, y se la envía toda masticadita al Secretario de derechos humanos, don Luis Duhalde.
Este se la acerca a un juez "ad hoc", y el juez, simpre dispuesto, detiene a un civil que ni siquiera figura en el documento del colaboracionista Bush. "Vox Cels, vox Dei". Y la noticia, qué digo la noticia, ¡el notición!, se expone de la siguiente manera:
"La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación informó este viernes que la identidad de Cirino era desconocida, y fue descubierta tras una investigación que encabezó el Archivo Nacional de la Memoria y que dio lugar a la detención. Su alias era Jorge Contreras."
Pues bien, como yo soy apenas un ciudadano común, de a pié, del montón, y no tengo acceso a los documentos desclasificados que el colaboracionista del Cels, don George W. Bush envía al gobierno, supongo que el documento de Mr. Bush es confiable. Pero supongo que lo es todo el documento, y no solo una parte, claro.
Así que transcribo algo que me parece central en el documento que el colaboracionista Bush ha tenido la amabilidad de desclasificar para Vertvisky, Duhalde, Conti, Kirchner y Cía. pero que, por alguna cuestión que yo "no imagino", ninguno de ellos ha investigado ni mandado a investigar... veamos.
Fragmento del documento facilitado por el colaboracionsta George W. Bush al gobierno argentino.
"MEMORANDUM DE CONVERSACIÓN.

ARTICIPANTES: Jorge Contreras (no es su nombre real sino su "nom de guerre" por el que es conocido por la Embajada) William H. Hallman, Consejero Político, Embajada Americana, Buenos Aires James Blystone, Oficial de Seguridad Regional, Embajada Americana, Buenos Aires

FECHA & LUGAR: 7 de Agosto, 1979; Embajada Americana, Buenos Aires

TEMA: Tuercas y tornillos de la represión gubernamental al terrorismo-subversión.
(La afirmación de Contreras de que muchos que no eran responsables de muertes habían de alguna manera salido del “sistema” coincidió interesantemente con el comentario que el Coronel San Román me hizo el día 30 de julio -- informado en un memorando de conversación separado -- de que “muchos se habían salvado”. Bastante accidentalmente la Embajada escuchó justo después de la conversación con Contreras de un colega periodista aquí en Buenos Aires que dos personas creídas “desaparecidas permanentes” habían supuestamente aparecido recientemente y se habían comunicado desde el exterior con sus familias. Una de las personas era un ex camillero del ERP camillero llamado Luis López Comendador. López Comendador fue secuestrado de su casa hace dos años y nadie tuvo noticias suyas hasta que uno de sus amigos telefoneó desde París a su novia aquí diciendo que estaba vivo. Otro caso fue el del antiguo Montonero que desapareció hace dos años y recientemente se informó que había telefoneado desde Paris a su padre doctor en La Plata diciendo que le gustaría volver a casa y necesitaba dinero. El joven hombre supuestamente comentó que estaba viviendo en una colonia de argentinos exiliados. Otro caso informado involucraba al hijo de una conocida personalidad de la televisión, Marcos Zucker, quien dijo que su hijo apareció vivo en París)..."
Es decir, según las fuentes "confiables" de donde abrevan nuestros organismos de derechos humanos, me refiero a los documentos desclasificados por el colaboracionista George W. Bush, existen "desaparecidos" que no son tales.
Mr. Bush, usted no lo sabe, pero los de por aquí, a éso le decimos: Trucho. Gracias por el dato Mr. President.