sábado, 25 de octubre de 2008

Final de las AFJP - Nuestra "pelotuda resignación

“AL MENOS…NOS PERDONARON LA VIDA”



“Venimos a esta reunión a dar nacimiento al sistema previsional argentino, un sistema de reparto de base solidaria y de administración estatal"
(Amado Boudou – Titular del Anses – Argentina, octubre 2.008)

Lo vimos mil veces. O más.
Cada vez que algún movilero (esa raza especial de periodistas rapaces, que merodean las tragedias con fastidiosa sobreactuación) embiste, micrófono mano y soberbia en boca, a la víctima de alguna tragedia de la violenta inseguridad argentina, la pregunta es de cajón: “¿Cómo lo trataron?”.
Muchas veces me he preguntado si esa pregunta ya “de manual”, no ha sido el fruto de años de “inteligencia tumbera”. De otra manera, no me explico que se haya impuesto con soberana fuerza, una pregunta tan pero tan absurda cada vez que le roban a alguien.
Es una especie de pregunta pensada y re pensada como descargo para el que sale “de caño” a delinquir. Como para que la víctima “internalice” de alguna manera lo vivido y razone excusas para el enemigo tales como: “Bueno, al menos me perdonaron la vida”.
Semejante pregunta pelotuda, parece sacada de alguna de esas tantas películas norteamericanas donde la trama se desarrolla casi exclusivamente en el ámbito de los grandes juicios orales.
Imaginemos la escena. El reo, que entró a una casa a punta de pistola, tomó a toda la familia de rehén, los ató y los encerró en un cuarto. Desvalijó prolijamente la casa, se llevó de escudo al dueño de esa casa y lo largó dos horas después en el medio de un descampado en la noche profunda, mira fijamente a sus víctimas que están sentadas en el escritorio contiguo. El acusado se ha vestido para la ocasión. Se ha puesto traje oscuro, una corbata sobria y está peinado prolijamente. Hasta parece decente. El jurado expectante escucha las declaraciones que los testigos hacen bajo juramento. De repente, el abogado defensor se levanta de su cómoda butaca de cuero. Camina despacio pero con paso firme. Lleva el saco desprendido y sus dos manos atrás, agarradas por los dedos. Llega hasta el estrado. Gira sobre sus talones. Es un medio giro hacia su derecha (así lo impone la escenografía). Mira al jurado, pero no tan fijamente como para amedrentarlo, sino con cierto carácter como para venderle visos de seriedad en el discurso. Y con voz fuerte dice: La defensa llama a su próximo testigo. Primero un silencio. Luego un murmullo. El juez que golpea su martillo y pide silencio a los gritos. Curiosamente, es la única manera que tiene de pedir silencio. A los gritos. Entonces resuena el nombre de “fulano de tal”, dueño de la casa desvalijada. Le toman juramento. El hombre está nervioso. El abogado defensor lo sabe. El abogado defensor apoya una de sus manos sobre la baranda que lo separa de la pequeña tribuna que ocupa el jurado… “dígame Sr. fulano de tal, durante el hecho que usted describe y por el cual se lo acusa a mi defendido, ¿sufrió algún tipo de maltrato?”.
¡¡Y claro imbécil!!: Le entraron a la casa a punta de pistola, encerraron a toda su familia en un cuarto y los ataron de pies y de manos. Le desvalijaron la casa, le robaron el auto, se lo llevaron de escudo y lo largaron a 60 kilómetros en medio de un descampado y a las dos de la mañana!!.
Pero no, aquí la imbecilidad de la pregunta no inquieta. Los tipos lo han estudiado meticulosamente durante muchos años. Saben jugar con la resignación “postraumática” de la gente de bien. Le hacen la “psicológica”, diría la tribuna. Y así la víctima de tanta violencia, barbarie y despojo, termina “auto convenciéndose” de que al final de cuentas, “la sacó barata”. Es que la pregunta es imbécil pero no ingenua. Y entonces la víctima mira hacia atrás y conjetura sobre lo que no pasó pero podría haber pasado. La obligan a conjeturar. Y claro, cae en la cuenta…y en la trampa: “¡Uy, cierto!, podría haber sido peor”. Si hasta se cree un idiota por quejarse. Y si no fuera porque los movileros no le dan tiempo de aire ante las cámaras (están apurados por huir hacia tragedias mejores), en unos minutos más el tipo hasta quizás agarre el micrófono y les dé las gracias a los delincuentes por no haberlo matado. Es lo que hay.




MIEDO A LOS BÁRBAROS
Los comunes mortales les tememos a los bárbaros. Ante la violencia de ellos, entramos en pánico. Y los bárbaros saben bien de ese poder. Y lo ejercen.
El ensayista francés de nombre difícil, Tzvetan, y de apellido Todorov, recibió este viernes el premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales: "El miedo puede llevarnos a adoptar conductas bárbaras", declaró el galardonado galo tras el acto. Eso será en el mundo normal. En Argentina no. Acá el miedo nos paraliza. Nos silencia.
Los argentinos, esta semana nos desayunamos con el anuncio del enésimo saqueo, y adoptamos la “bárbara” conducta de la indiferencia. En un esmerado acto bajo una carpa armada en el estacionamiento del Ases, la presidentA anunció la eliminación de las AFJP. Hacía rato que el nuevo jefe de Anses andaba en busca de la visita presidencial. La logia de los bárbaros cree mucho en eso de las “bendiciones”.
Y la presidentA cumplió con creces la bendición. Visitó Anses, y anunció allí el saqueo del siglo. Ah sí, en las republiquetas gobernadas por los bárbaros, las cosas se hacen así. Sin previo aviso, sin debate… a la fuerza. Primero te lo anuncio, y después vemos eso de los votos necesarios en las “Instituciones” democráticas.
El saqueo que viene lo avisa el jefe del bloque kirchnerista en la Cámara de Diputados, don Agustín Rossi. El que avisa no traiciona, dice el refrán. Y Rossi avisa: "El control del destino de los fondos tiene que tener un máximo nivel de transparencia, pero los mecanismos ya previstos son suficientes para ejercer ese control. La intangibilidad de los depósitos no es necesaria".
¡Chupate esa mandarina!, la intangibilidad de nuestros depósitos no es necesaria para los bárbaros. ¿Sabrá Rossi que la ley que creó las AFJP, y que el gobierno de los bárbaros intenta derogar en tiempo récord, dice lo que sigue? Artículo 82: “El fondo de jubilaciones y pensiones es un patrimonio independiente y distinto del patrimonio de la administradora y que pertenece a los afiliados. La administradora no tiene derecho de propiedad alguno sobre él. Los bienes y derechos que componen el patrimonio del fondo de jubilaciones y pensiones serán inembargables y estarán sólo destinados a generar las prestaciones de acuerdo con las disposiciones de la presente ley”.
No creo que le importe. A los bárbaros nada los detiene. Los bárbaros son así. Por las buenas malas o por las malas malas. Por las buenas malas, el año pasado, en una resolución, Anses estableció la opción de “Cambio al Régimen de Reparto”. Hizo publicidad profusa. Millones de millones se gastaron en la campaña para “repatriar” fondos para la corona. Varios aplazos en el vencimiento para el traspaso. Es que los aterrados mortales comunes, a pesar de la publicidad profusa y millonaria, insistían en quedarse en el sistema privado. Hasta Néstor Kirchner en persona anunció su propio traspaso al sistema de reparto, como diciendo “Síganme…que no los voy a defraudar”. Así y todo, la mayoría abrumadora optó por desconfiar de las mieles amargas del Estado. Los ilusos ciudadanos, ¡pensábamos que los bárbaros nos daban la opción de elegir! El final fue de 4 a 1. Por cada cuatro, sólo uno eligió pasarse al sistema de reparto. Seis meses después…los bárbaros vienen por todo. Por las malas malas.
Pánico. Terror. Silencio. Es comprensible, ¡los bárbaros se apropiarán por la fuerza, de los fondos que los mortales comunes aportamos para nuestra vejez!
La elección del año pasado fue una farsa. Lo sabemos ahora. Pero, argentinos al fin, optamos por la pelotuda resignación… “Al menos no nos mataron”.
Je…por ahora.

Horacio R. Palma

CAMBIAN....TODOS CAMBIAN


UNA NO TAN VIEJA GACETILLA DE PRENSA DEL ANSES



Los afiliados a las AFJP podrÁn pasarse a la jubilaciÓn estatal

Buenos Aires, 25 de enero de 2007
El Gobierno anunció ayer una importante reforma del sistema previsional que permitirá, entre otros puntos, que los afiliados al régimen de capitalización (el de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, AFJP) puedan pasarse al de reparto (es decir, la jubilación que da el Estado) y que las comisiones de las administradoras se reduzcan. Además, con el apoyo explícito de la dirigencia sindical y del peronismo, se permitirá que los aportantes puedan elegir cada cinco años por uno u otro sistema y que el aporte de los inicialmente indecisos se dirija al régimen de reparto y no a una de las AFJP con menor comisión, como hasta ahora.
Al anunciar el envío de un proyecto de ley al Congreso -que será tratado en las sesiones extraordinarias previstas para el mes próximo-, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, sostuvo que el sistema previsional "tenía un problema de origen, que tenía que ver con los costos de administración". A su lado, el director de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Sergio Massa , destacó que el Gobierno "tiene un objetivo innegociable, que es darle la libertad a la gente para poder elegir su futuro"; además, Massa dijo a LA NACION que con esta ley "la rentabilidad y la continuidad del sistema de capitalización quedan fuera de toda duda".
Por otro lado, Fernández destacó que con esta iniciativa se cumple con un eje de la plataforma electoral de 2003. "En materia de jubilación era el único tema que nos había quedado pendiente", dijo el funcionario con orgullo. Al respecto, fuentes del sistema de capitalización expresaron que el timing para concretar la medida tal vez tenga relación con la intención del presidente Néstor Kirchner de dejar en claro su "identidad peronista", tras la polémica generada en torno de la reanimación de las causas judiciales relacionadas con la triple A.
Más allá de las razones políticas, fuentes que participaron de la redacción del decreto indicaron que el momento "era adecuado porque ambos subsistemas [reparto y capitalización] están bien: el público por la suba en la recaudación y tras el cierre de la moratoria; y el de capitalización, porque las AFJP tienen una buena rentabilidad después del canje de la deuda". Por otro lado, las AFJP indicaron que la reforma "es razonable", pero advirtieron que su reglamentación no debe generar "desequilibrios" que perjudiquen a los 11.335.749 afiliados al sistema de capitalización. Al respecto, las fuentes oficiales indicaron que el presidente Kirchner, que se reunió con Massa y Fernández antes del anuncio, "escuchó a las centrales sindicales y a los banqueros que no son dueños de AFJP antes de tomar esta decisión". De hecho, Jorge Brito, dueño del Macro Bansud y de muy buen diálogo con el Gobierno, dijo que se trata de "una propuesta racional y centrada".
La iniciativa se dio a conocer un día después del anuncio del decreto que dispone dejar vigente por un año más en el 7% el aporte a las AFJP, frente al reclamo del sector de subirlos nuevamente al 11 por ciento. Sin embargo, se cree que, en el contexto de esta flamante reforma, tal vez esta reducción pueda reverse para "equilibrar" los incentivos entre ambos sistemas. Massa explicó que "sólo tres de cada 10 trabajadores eligen voluntariamente su sistema, por lo que los siete restantes son sorteados" y aclaró que "entre los trabajadores que eligen, "la mitad lo hace por el sistema de reparto". Por esta razón, con la reforma se busca que una buena parte de los indecisos opten por el sistema de reparto, que tiene unos dos millones de afiliados.
Las claves de la iniciativa Los ejes de la iniciativa anunciada por Massa y Fernández son los siguientes: Se fija la libre opción entre los sistemas de capitalización y de reparto por un período inicial de 180 días. Los aportes de los indecisos que ingresan en el mercado laboral en los primeros 90 días se dirigirán al régimen de reparto. Hasta ahora, éstos se traspasaban a las AFJP que cobraban menor comisión. Los afiliados podrán cambiar cada cinco años, "con el fin de poder hacer evaluaciones periódicas sobre los resultados". Una vez que se jubilen se computarán los aportes al Estado y a las AFJP. Se determina que los hombres podrán cambiarse de sistema hasta los 55 años y las mujeres hasta los 50 (es decir, 10 años hasta antes de jubilarse); de todos modos, en el caso del plazo inicial de 180 días para poder ejercer la opción no habrá límite de edad. Los trabajadores que a los 50 años tengan una cuenta en una AFJP con una escasa acumulación de capital recibirán, si se pasan al régimen de reparto, una compensación del Estado para poder acceder a la jubilación mínima. El costo para los afiliados al sistema de capitalización pasará de un promedio del 2,4 al 1 por ciento de sus salarios. Esta reducción, que ya generó el cuestionamiento de las AFJP, se lograría con un tope a la comisión administrativa y un cambio en el sistema de contratación del seguro por invalidez y muerte de los afiliados a las AFJP; este último consistirá en la creación de una "cámara compensadora" para que el costo del seguro baje y quede a cargo de las administradoras.
Anses - Prensa