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"El juez Oyarbide le quitó el beneficio que tenía desde hacía una década. Es por la causa en la que el ex dictador, de 83 años, está procesado por el robo de bebés durante la dictadura. Según argumentó el magistrado, la cárcel del predio militar "cuenta con el equipamiento, la infraestructura y el personal necesario" para atender cualquier emergencia médica..."
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Edición Lunes 13.07.1998 »
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El dueño de Spartacus salió a defender al juez Oyarbide
ESCANDALO EN LA JUSTICIA: JOSE ANTONIO SOLDANO HABLA POR PRIMERA VEZ
El dueño de Spartacus salió a defender al juez Oyarbide
Intenta neutralizar, afirma, las barbaridades que dijo Garbellano
Asegura que él nunca pagó protección policial o judicial
Dice que Oyarbide es una víctima, pero admite haberlo visto en el edificio del prostíbulo
DANIEL GUTMA
Asegura que él nunca pagó protección policial o judicial
Dice que Oyarbide es una víctima, pero admite haberlo visto en el edificio del prostíbulo
DANIEL GUTMA

El costado más sórdido del caso Oyarbide explotó con la difusión televisiva del ya célebre video íntimo del juez y la declaración ante la Justicia de Luciano Garbellano. Pero el escándalo todavía puede reservar nuevas sorpresas.Lo de Garbellano complicó aún más al juez federal. El último martes lo acusó, entre otras cosas, de haberle brindado protección al prostíbulo masculino Spartacus, a cambio de entre 10 mil y 15 mil dólares mensuales, más la provisión gratuita de servicios y champán en el local.
Mientras la defensa del juez sostiene que los dichos de Garbellano son producto de una negociación con el grupo de fiscales que encabeza Norberto Quantín -cuyo objetivo sería mandar a Oyarbide a la cárcel-, aparece públicamente en escena uno de los personajes que la historia tenía todavía ocultos.
José Antonio Soldano era -según figura en el expediente que lleva adelante el juez Fernando Rodríguez Lubary- uno de los tres dueños de Spartacus, junto a su hermano Daniel y a Garbellano. Y está imputado en la causa, por violación a la ley de profilaxis y por cohecho, a raíz de que presuntamente le entregaba dinero a la Policía para que permitiera el funcionamiento del prostíbulo.Soldano charla con Clarín pero no quiere fotos. Dice que se decidió a hablar por las barbaridades que dijo Garbellano, a quien califica como un delincuente sin códigos. Su versión de la historia coloca a Oyarbide como una víctima, cuya cond
ucta ha sido irreprochable. No casualmente, Soldano estuvo reunido en los últimos días con el abogado de Oyarbide. Y no casualmente, éste pedirá a la Justicia que Soldano sea citado nuevamente a declarar. Soldano sostiene que él era el único dueño de Spartacus y que Garbellano era un taxi boy que yo contraté. Dice que el negocio primero funcionó en el séptimo piso del edificio de Anchorena 1684, y que luego, por obvios problemas con el consorcio, se trasladó a Agüero 1916. Afirma que en el local trabajaban unos 20 hombres, que se facturaban unos dos mil pesos por día, que con el 40 por ciento de ese dinero se les pagaba a los taxi boys y que sus ganancias netas mensuales estaban en el orden de los seis mil o siete mil pesos. Agrega que nunca hubo un sistema de cámara de videos instalado en las habitaciones del prostíbulo. Y, tal vez lo más importante, asegura: Nunca invertí un peso en protección de la Policía o de Oyarbide. A Spartacus no lo protegía absolutamente nadie. Estaba cubierto porque lo tenía habilitado como un lugar donde se realizaban servicios relacionados con espectáculos teatrales, contratación de actores y modelos. Sin embargo, el comisario Roberto Rosa -ex jefe de la División de Seguridad Personal- está seriamente sospechado de haber cobrado por proteger a Spartacus. Ariel Maximiliano Paz, un taxi boy que habría trabajado allí, denunció ante la Justicia que él personalmente le llevaba el dinero mensual a Rosa. En la versión de Garbellano, el dueño de Spartacus era él. Y Soldano, si bien había alquilado en persona el local de la calle Agüero, era un socio minoritario que se llevaba el 28 por ciento de las ganancias. Según Garbellano, Oyarbide iba a Spartacus todos los viernes y sábados. Es cierto lo que dijo Oyarbide -afirma Soldano-: Garbellano vivió durante seis o siete meses en el tercer piso del edificio donde funcionaba Spartacus. El juez lo visitó varias veces allí sin saber que en el primer y el segundo pisos funcionaba un prostíbulo. Porque entraba y subía por el ascensor hasta el tercero.-¿Usted lo vio a Oyarbide allí?-Alguna vez lo vi. Garbellano me lo presentó como un amigo suyo que era juez. Lo había conocido en el restorán El Mirasol de la Recova (donde Oyarbide supuestamente amenazó de muerte a un recepcionista). Garbellano es un trepador, que quería aprovechar las influencias de un juez federal. A todo el mundo le decía que era sobrino de Oyarbide, incluso después de que se pelearon.-¿Por qué se pelearon?-Garbellano le pidió dinero a un amigo de él para poner un prostíbulo de travestis, que llamó Reverse (en Scalabrini Ortiz 670). A este amigo le dijo que él tenía influencias como para no tener problemas con la Policía. Reverse fue clausurado a los 20 o 25 días. Entonces Garbellano le pidió ayuda a Oyarbide, quien se la negó. Ahí se distanciaron.Soldano asegura que en ese tercer piso del edificio, donde vivía Garbellano, se lo filmó con una cámara oculta a Oyarbide cuando le presentaban a un joven musculoso al que saludaba afectuosamente. Tal como se vio en el video que difundió Canal 9. Pero tiene dudas de que efectivamente se haya filmado al juez en una relación sexual con otro hombre. Una vez que ya se había peleado con Oyarbide -dice Soldano-, Garbellano empezó a negociar el video. No sé a quién o a quiénes, pero pidió cifras increíbles. Más de un millón de dólares. Finalmente, en el medio de esa negociación, lo balearon en Zárate.Entonces -agrega- se decidió a extorsionar a Oyarbide, que hasta ahí no sabía nada de la filmación. Le mandó una carta a la casa, donde inventó que le debía 118.600 dólares por servicios a sus amigos en Spartacus. Y le dijo que nunca iba a llegar a ser camarista federal.
ucta ha sido irreprochable. No casualmente, Soldano estuvo reunido en los últimos días con el abogado de Oyarbide. Y no casualmente, éste pedirá a la Justicia que Soldano sea citado nuevamente a declarar. Soldano sostiene que él era el único dueño de Spartacus y que Garbellano era un taxi boy que yo contraté. Dice que el negocio primero funcionó en el séptimo piso del edificio de Anchorena 1684, y que luego, por obvios problemas con el consorcio, se trasladó a Agüero 1916. Afirma que en el local trabajaban unos 20 hombres, que se facturaban unos dos mil pesos por día, que con el 40 por ciento de ese dinero se les pagaba a los taxi boys y que sus ganancias netas mensuales estaban en el orden de los seis mil o siete mil pesos. Agrega que nunca hubo un sistema de cámara de videos instalado en las habitaciones del prostíbulo. Y, tal vez lo más importante, asegura: Nunca invertí un peso en protección de la Policía o de Oyarbide. A Spartacus no lo protegía absolutamente nadie. Estaba cubierto porque lo tenía habilitado como un lugar donde se realizaban servicios relacionados con espectáculos teatrales, contratación de actores y modelos. Sin embargo, el comisario Roberto Rosa -ex jefe de la División de Seguridad Personal- está seriamente sospechado de haber cobrado por proteger a Spartacus. Ariel Maximiliano Paz, un taxi boy que habría trabajado allí, denunció ante la Justicia que él personalmente le llevaba el dinero mensual a Rosa. En la versión de Garbellano, el dueño de Spartacus era él. Y Soldano, si bien había alquilado en persona el local de la calle Agüero, era un socio minoritario que se llevaba el 28 por ciento de las ganancias. Según Garbellano, Oyarbide iba a Spartacus todos los viernes y sábados. Es cierto lo que dijo Oyarbide -afirma Soldano-: Garbellano vivió durante seis o siete meses en el tercer piso del edificio donde funcionaba Spartacus. El juez lo visitó varias veces allí sin saber que en el primer y el segundo pisos funcionaba un prostíbulo. Porque entraba y subía por el ascensor hasta el tercero.-¿Usted lo vio a Oyarbide allí?-Alguna vez lo vi. Garbellano me lo presentó como un amigo suyo que era juez. Lo había conocido en el restorán El Mirasol de la Recova (donde Oyarbide supuestamente amenazó de muerte a un recepcionista). Garbellano es un trepador, que quería aprovechar las influencias de un juez federal. A todo el mundo le decía que era sobrino de Oyarbide, incluso después de que se pelearon.-¿Por qué se pelearon?-Garbellano le pidió dinero a un amigo de él para poner un prostíbulo de travestis, que llamó Reverse (en Scalabrini Ortiz 670). A este amigo le dijo que él tenía influencias como para no tener problemas con la Policía. Reverse fue clausurado a los 20 o 25 días. Entonces Garbellano le pidió ayuda a Oyarbide, quien se la negó. Ahí se distanciaron.Soldano asegura que en ese tercer piso del edificio, donde vivía Garbellano, se lo filmó con una cámara oculta a Oyarbide cuando le presentaban a un joven musculoso al que saludaba afectuosamente. Tal como se vio en el video que difundió Canal 9. Pero tiene dudas de que efectivamente se haya filmado al juez en una relación sexual con otro hombre. Una vez que ya se había peleado con Oyarbide -dice Soldano-, Garbellano empezó a negociar el video. No sé a quién o a quiénes, pero pidió cifras increíbles. Más de un millón de dólares. Finalmente, en el medio de esa negociación, lo balearon en Zárate.Entonces -agrega- se decidió a extorsionar a Oyarbide, que hasta ahí no sabía nada de la filmación. Le mandó una carta a la casa, donde inventó que le debía 118.600 dólares por servicios a sus amigos en Spartacus. Y le dijo que nunca iba a llegar a ser camarista federal. La Nación - 1.998
La difusión del video puso a Oyarbide al filo del abismo
Noticias de Sábado 11 de julio de 1998 Publicado en edición impresa
Noticias de Sábado 11 de julio de 1998 Publicado en edición impresa
El juez federal Norberto Oyarbide renunciaría el lunes a su cargo, con lo que perdería sus fueros que le evitan ser indagado por la Justicia en la causa en que está acusado de proteger el funcionamiento de prostíbulos, de amenazas y de concurrir a burdeles cuando su funcionamiento está prohibido por la ley.
La difusión de imágenes del video en el que, según el ex regente del prostíbulo Spartacus Luciano Garbellano, Oyarbide aparece en la recepción del local precipitó la decisión del juez.
"El lunes Oyarbide va a tener una decisión tomada. Está mas cerca de renunciar que de volver a Tribunales", dijo a La Nación su abogado, Juan Pedro Cortelezzi.
La aparición de una foto de la cinta en La Nación y su proyección por televisión en el programa "Hora clave", de Mariano Grondona, hizo a la defensa del juez replantear su estrategia.
"La difusión del video nos obliga a recapacitar, a repasar cuidadosamente el tema de la renuncia que antes no tuvimos ni siquiera en cuenta", se sinceró el abogado.
Cortelezzi, que no vio anteanoche "Hora clave" pero lo grabó, dijo que estudia iniciar acciones legales contra Grondona ante la difusión de escenas que considera de índole íntima. Se refirió al segmento del video en que aparecen dos hombres semidesnudos en una cama de dos plazas.
"No había necesidad de mostrar esa escena", se quejó el abogado. Cambio de estrategia
El recalentamiento del caso hizo a Cortelezzi variar la estrategia que había trazado para su cliente. En un principio, había apuntado sus cañones a defenderlo de las acusaciones en la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, donde Oyarbide se expone a ser destituido.
Pero la declaración indagatoria de Garbellano obligó a Oyarbide a concentrarse en la causa judicial que investiga el juez Fernando Rodríguez Lubary.
Esto es así considerando que en el Congreso la suerte del juez está echada: por un lado, los legisladores, incluidos los oficialistas que se esforzaron por protegerlo, ya no tienen la misma voluntad de hacerlo, sobre todo cuando vieron las imágenes del video por televisión, y, por otro, el juez renunciaría el lunes, con lo que se suspende su enjuiciamiento político y pierde los fueros que impiden su indagatoria.
Esta es una de las primeras medidas que dispondrá Rodríguez Lubary y será la primera vez que Oyarbide declare en la causa.
Para enfrentar las imputaciones ante la Justicia, Cortelezzi concurrió el martes último al lugar donde funcionaba el prostíbulo Spartacus acompañado por una escribana.
Es que la defensa del juez se basa en afirmar que concurrió sólo al tercer piso del lugar, donde, según Oyarbide, vivía su amigo Garbellano.
Así al menos lo afirmó Oyarbide cuando declaró ante la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados.
Sin embargo, el proxeneta afirmó que es imposible ingresar en Spartacus sin advertir que se trata de un prostíbulo y dijo que Oyarbide se movió por todas las instalaciones, incluida la recepción del segundo piso, donde, según él, fue filmado el video que se presentó ante la Justicia.
Otro de los ejes de la defensa del juez es redoblar sus esfuerzos para demostrar que Garbellano miente y que en realidad estuvo tratando de extorsionar a Oyarbide con la cinta.
Ya hay una denuncia penal presentada al respecto que tramita en el juzgado federal de Carlos Liporaci, también investigado por la Justicia.
El juez buscará ganar puntos presentando a unos 19 testigos que lo ayuden a mejorar su situación de cara a las imputaciones de Garbellano.
Se trata de empresarios que declararían que habrían sido víctimas de maniobras extorsivas similares por parte de Garbellano y de taxis boys que dirían no haber visto al juez en Spartacus.
La difusión de imágenes del video en el que, según el ex regente del prostíbulo Spartacus Luciano Garbellano, Oyarbide aparece en la recepción del local precipitó la decisión del juez.
"El lunes Oyarbide va a tener una decisión tomada. Está mas cerca de renunciar que de volver a Tribunales", dijo a La Nación su abogado, Juan Pedro Cortelezzi.
La aparición de una foto de la cinta en La Nación y su proyección por televisión en el programa "Hora clave", de Mariano Grondona, hizo a la defensa del juez replantear su estrategia.
"La difusión del video nos obliga a recapacitar, a repasar cuidadosamente el tema de la renuncia que antes no tuvimos ni siquiera en cuenta", se sinceró el abogado.
Cortelezzi, que no vio anteanoche "Hora clave" pero lo grabó, dijo que estudia iniciar acciones legales contra Grondona ante la difusión de escenas que considera de índole íntima. Se refirió al segmento del video en que aparecen dos hombres semidesnudos en una cama de dos plazas.
"No había necesidad de mostrar esa escena", se quejó el abogado. Cambio de estrategia
El recalentamiento del caso hizo a Cortelezzi variar la estrategia que había trazado para su cliente. En un principio, había apuntado sus cañones a defenderlo de las acusaciones en la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, donde Oyarbide se expone a ser destituido.
Pero la declaración indagatoria de Garbellano obligó a Oyarbide a concentrarse en la causa judicial que investiga el juez Fernando Rodríguez Lubary.
Esto es así considerando que en el Congreso la suerte del juez está echada: por un lado, los legisladores, incluidos los oficialistas que se esforzaron por protegerlo, ya no tienen la misma voluntad de hacerlo, sobre todo cuando vieron las imágenes del video por televisión, y, por otro, el juez renunciaría el lunes, con lo que se suspende su enjuiciamiento político y pierde los fueros que impiden su indagatoria.
Esta es una de las primeras medidas que dispondrá Rodríguez Lubary y será la primera vez que Oyarbide declare en la causa.
Para enfrentar las imputaciones ante la Justicia, Cortelezzi concurrió el martes último al lugar donde funcionaba el prostíbulo Spartacus acompañado por una escribana.
Es que la defensa del juez se basa en afirmar que concurrió sólo al tercer piso del lugar, donde, según Oyarbide, vivía su amigo Garbellano.
Así al menos lo afirmó Oyarbide cuando declaró ante la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados.
Sin embargo, el proxeneta afirmó que es imposible ingresar en Spartacus sin advertir que se trata de un prostíbulo y dijo que Oyarbide se movió por todas las instalaciones, incluida la recepción del segundo piso, donde, según él, fue filmado el video que se presentó ante la Justicia.
Otro de los ejes de la defensa del juez es redoblar sus esfuerzos para demostrar que Garbellano miente y que en realidad estuvo tratando de extorsionar a Oyarbide con la cinta.
Ya hay una denuncia penal presentada al respecto que tramita en el juzgado federal de Carlos Liporaci, también investigado por la Justicia.
El juez buscará ganar puntos presentando a unos 19 testigos que lo ayuden a mejorar su situación de cara a las imputaciones de Garbellano.
Se trata de empresarios que declararían que habrían sido víctimas de maniobras extorsivas similares por parte de Garbellano y de taxis boys que dirían no haber visto al juez en Spartacus.