miércoles, 1 de octubre de 2008

44 Kilates...

A los 44 años me he dado cuenta de una cosa, y vaya cosa: TENGO UNA VIDA. No se si estoy al principio, a la mitad o al final. Ni idea. No me interesa saber tampoco. Mi inventario dice que amo con todo el alma a mucha gente. Si. Parece que no se pudiera. Pero sí. Amo mucho a muchos seres. Mi corazón da. No es que sea agrandada. Lo siento. Duermo todos los días de mi vida estirada, a placer. TENGO PAZ. Siempre di lo mejor de mí. Sin esperar recompensa. Bah… a veces sí. Pero si no se dio, no se dio. No tomé represalia. Lo entendí. Y no por eso mermó mi cariño. Al contrario. Amé y amo sin condición. Me gusta así. Soy así. Me da una infinita paz entregarme de esa manera, y no tengo por qué privármela. Alguna vez me lastimaron. Es lógico, era inmadura. Ahora ya no. No permito que eso me pase. Aquello que me lastima lo guardo en una cajita, en un cajoncito, en un cuartito que tengo en mi corazón. No olvido. No. Eso sería un error. Pero no lo tengo a la vista. A la vista dejo todo aquello que me hizo o me hace feliz. De ello alimento mi ser. Sobre ese afecto que le tengo a aquello que me hizo feliz construyo mi vida día a día. No crean que todo lo hago así tampoco. He vacilado. He caído. He tocado fondo (como todos creen, pero en realidad no es así, siempre hay “cosas peores”). Sí. Pero siempre he amanecido y todo parece mejor, con más color, y cuando no, traté de darle yo una pincelada. Que va!!... Voy a vivir, voy a ser feliz y voy a decir todo lo que tengo ganas. Tengo el DIVINO privilegio que DIOS me dio de estar VIVA. Sí. “ Mejor arrepentirme de todo aquello que hice que de lo que no hice”. Ja!! Que frase! … y hoy me estoy acordando de todos ustedes (y de los que siempre estuvieron). A algunos conozco, a otros aún no. Y digo “aún no” porque no se sabe, ni siquiera se puede presumir que nos depara mañana; y en una de esas nos cruzamos, por más de un instante como me ha pasado con algunos. Ojalá no nos quedemos con las ganas donde la haya.
Adriana González anika02433@hotmail.com
Gualeguay
E. Rios

¿Sabés por qué vamos este lunes a la Plaza San Martín?

Al final, el Estado argentino… premió al terrorismo

El 5 de octubre de 1.975, el terrorismo puso en jaque por enésima vez a la democracia Argentina. Ese día, un grupo terrorista autodenominado Montoneros, entró a sangre y fuego al Regimiento de Monte 29 de Formosa.
En un día tan sofocante como apacible, los terroristas mataron a un oficial, a un suboficial, y a diez soldados conscriptos.
Varios de los soldados estaban durmiendo, otros, comenzaban a ducharse.
“¡Aquí no se rinde nadie mierda!”, gritó el Soldado Herminio Luna, grande entre los grandes, héroe entre los héroes, y cayó combatiendo al terrorismo que asolaba la Patria y minaba la democracia.
Han pasado 33 años de aquél atentado contra la democracia.

Y… curiosa paradoja la de esta democracia, de una Argentina incomprensible: Durante todos estos años, el Estado se ha empeñado en olvidar a los héroes como Herminio Luna, pero ha premiado, con más de 3.600.000 dólares, sí leyó bien “tres millones seiscientos mil dólares”, a los familiares de los terroristas que ese 5 de octubre de hace 33 años, asesinaron a 12 argentinos que defendían la democracia.

A buen entendedor…pocas palabras.

Horacio R. Palma