
Fue un martes raro. Un lío de tránsito en el centro de Buenos Aires, los subtes atestados de gente, y una tarde destemplada...
Como a las seis y media de la tarde bajé del subte en la estación Catedral, y me crucé a la Plaza de Mayo.
La verdad, corrí para poder llegar a tiempo y estar presente en el Homenaje de cada martes a las Víctimas del Terrorismo...pero cuando llegué ya había terminado...
Por suerte las pintadas estaban ahí...
Pucha, está bueno saber que siempre hay alguien que está aunque uno llegue tarde o ponga una excusa de martes... tranquiliza saber que de todos modos, siempre hay alguien...
Pero estaría mejor si nos esforzáramos en estar nosotros...
Doy una vuelta alrededor de la Pirámide, viendo las pintadas de Homenaje.
¿Quién lo hubiera dicho hace un tiempo no?...el recuerdo de las Víctimas del Terrorismo cada semana en la histórica vereda de la histórica Plaza.
Todavía nos falta un poco, pero ¡¡Ay de ellos el día que estemos unidos!!...
Y ellos lo saben. Por eso cada día están un poco más nerviosos...