“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia…” (Lito Nebbia)Lamentablemente no voy a decir nada extraño. Ya es común en Argentina, digo, esto de intentar esconder la historia. O de reescribirla antojadizamente.
Mi mamá me contó siempre que, cuando ella iba a la escuela, el libro de lectura obligatorio de primer grado inferior se llamaba Evita, y decía cosas como: Mamá y papá me aman. Perón y Evita me aman. La nena ama a Evita. Evita es la jefa espiritual de la nación….y otras cosas peores por el “perónestilo”. Un libro que yo tengo archivado, y que provocaría la envidia del mejor de los dictadores.
El pasado 20 de agosto, nuestra presidentA concurrió a la ciudad de Mar del Plata a ejercer ese mandato estúpido de ejercitar la ignorancia popular. El acto protocolar al que asistió, tenía como finalidad “rebautizar” el aeropuerto de aquella ciudad balnearia. Maldita costumbre nuestra, esa de bautizar lo ya bautizado.
Claro, como el aeropuerto llevaba el nombre de un Brigadier General, nuestra “querida” abanderada de los Montoneros, habrá pensado “esta no me la pierdo”. Y enfiló para Mardel a pesar de la lluvia.
En el acto, la presidentA Cristina Fernández fue pura sonrisa, y rebautizó el aeropuerto con el nombre de Ástor Piazzola, de quien se declaró “ferviente fanática”.
“Felicito a los marplatenses porque es el primer aeropuerto que tiene el nombre de un artista. Yo nunca creí que hubiera compartimientos estancos en la sociedad, no creo que un aeropuerto tenga que llevar necesariamente el nombre de un militar”…curioso pensamiento el de la presidentA de un país donde uno puede estar sentado en una plaza llamada Eva Perón, que quede sobre la Avenida Perón, frente a una escuela que se llame Eva Duarte, junto al club 17 de Octubre.
Seguramente, la presidentA no sepa que con ese ejercicio imbécil del resentimiento estéril, ayuda a esconder parte de la historia de los que hicieron con esfuerzo el país de todos. El Brigadier General Bartolomé de la Colina
(así se llamaba el aeropuerto de Mar del Plata), cuyo nombre acaba de ser sepultado en el olvido, fue el hombre encargado de realizar la histórica transición de nuestra Aviación. Que pasó de la órbita del Ejército, a ser una Fuerza Militar totalmente independiente. Por él, el 11 de Febrero de 1944 se creó por primera vez en nuestra historia el Comando en Jefe de Aeronáutica, que en 1945, y por Decreto Nº 3088 dio origen a la actual Fuerza Aérea Argentina, siendo así nuestro país, uno de los primeros en el mundo en asignar ese rol estratégico al arma aérea.
Muchos, ante este tipo de actos, justifican la barbarie de la desmemoria con la excusa de la ignorancia. Y ejercen esa militancia pelotuda haciendo preguntas como “¿y a éste quién lo juna?”. Cuando uno pasa por una calle con el nombre de alguien que desconocemos, o llega a un aeropuerto con el nombre de alguien que nunca escuchamos, más que preguntarnos ¿y a éste quién lo juna?, deberíamos tomar conciencia de lo poco conocemos nuestra historia. Antes que rebautizar calles, plazas y aeropuertos, sería mejor agarrar los libros. Leer, antes que agitar la demagogia fácil.
Así lo hicieron un día de hace muchos años los empleados de la Asociación Bancaria de Mar del Plata, quienes impulsaron su idea en el Congreso Nacional y ante el Ministerio de Defensa para que el aeropuerto de su ciudad llevara el nombre del Brigadier General Bartolomé de la Colina, el marplatense que independizó a la Fuerza Aérea Argentina.
Mi mamá me contó siempre que, cuando ella iba a la escuela, el libro de lectura obligatorio de primer grado inferior se llamaba Evita, y decía cosas como: Mamá y papá me aman. Perón y Evita me aman. La nena ama a Evita. Evita es la jefa espiritual de la nación….y otras cosas peores por el “perónestilo”. Un libro que yo tengo archivado, y que provocaría la envidia del mejor de los dictadores.
El pasado 20 de agosto, nuestra presidentA concurrió a la ciudad de Mar del Plata a ejercer ese mandato estúpido de ejercitar la ignorancia popular. El acto protocolar al que asistió, tenía como finalidad “rebautizar” el aeropuerto de aquella ciudad balnearia. Maldita costumbre nuestra, esa de bautizar lo ya bautizado.

Claro, como el aeropuerto llevaba el nombre de un Brigadier General, nuestra “querida” abanderada de los Montoneros, habrá pensado “esta no me la pierdo”. Y enfiló para Mardel a pesar de la lluvia.
En el acto, la presidentA Cristina Fernández fue pura sonrisa, y rebautizó el aeropuerto con el nombre de Ástor Piazzola, de quien se declaró “ferviente fanática”.
“Felicito a los marplatenses porque es el primer aeropuerto que tiene el nombre de un artista. Yo nunca creí que hubiera compartimientos estancos en la sociedad, no creo que un aeropuerto tenga que llevar necesariamente el nombre de un militar”…curioso pensamiento el de la presidentA de un país donde uno puede estar sentado en una plaza llamada Eva Perón, que quede sobre la Avenida Perón, frente a una escuela que se llame Eva Duarte, junto al club 17 de Octubre.
Seguramente, la presidentA no sepa que con ese ejercicio imbécil del resentimiento estéril, ayuda a esconder parte de la historia de los que hicieron con esfuerzo el país de todos. El Brigadier General Bartolomé de la Colina
(así se llamaba el aeropuerto de Mar del Plata), cuyo nombre acaba de ser sepultado en el olvido, fue el hombre encargado de realizar la histórica transición de nuestra Aviación. Que pasó de la órbita del Ejército, a ser una Fuerza Militar totalmente independiente. Por él, el 11 de Febrero de 1944 se creó por primera vez en nuestra historia el Comando en Jefe de Aeronáutica, que en 1945, y por Decreto Nº 3088 dio origen a la actual Fuerza Aérea Argentina, siendo así nuestro país, uno de los primeros en el mundo en asignar ese rol estratégico al arma aérea.Muchos, ante este tipo de actos, justifican la barbarie de la desmemoria con la excusa de la ignorancia. Y ejercen esa militancia pelotuda haciendo preguntas como “¿y a éste quién lo juna?”. Cuando uno pasa por una calle con el nombre de alguien que desconocemos, o llega a un aeropuerto con el nombre de alguien que nunca escuchamos, más que preguntarnos ¿y a éste quién lo juna?, deberíamos tomar conciencia de lo poco conocemos nuestra historia. Antes que rebautizar calles, plazas y aeropuertos, sería mejor agarrar los libros. Leer, antes que agitar la demagogia fácil.
Así lo hicieron un día de hace muchos años los empleados de la Asociación Bancaria de Mar del Plata, quienes impulsaron su idea en el Congreso Nacional y ante el Ministerio de Defensa para que el aeropuerto de su ciudad llevara el nombre del Brigadier General Bartolomé de la Colina, el marplatense que independizó a la Fuerza Aérea Argentina.
Nota: Algunos datos históricos para esta nota, fueron tomados del blog "cazador de noticias"