lunes, 30 de junio de 2008

Norberto Cozzani, dede GuanKánamo...

MEMORIA:

Memoria, según el diccionario es: “La facultad del intelecto por medio de la cual se recuerda el pasado”.
No reduzcamos entonces al cincuenta por ciento la facultad del intelecto. ¿Puede que analicemos esta actitud y dejemos de fomentar antagonismos?
Hay distintas formas de escribir la historia, también la manera de compartirla y de construir las instituciones, hoy nuestra Argentina no comparte formas y se está escribiendo con el color del autoritarismo.
Revertir esa tendencia sería la mejor forma de celebrar el bicentenario, mientras tanto seguimos circulando en sentido inverso, ojalá nuestra sociedad lo observe y lo manifieste. Aún se puede.
Treinta y ocho años son suficientes para que los argentinos, asumamos los hechos de la década del ’70 tal como fueron, sin distorsiones, y para que nos miremos en el espejo de la historia sin resentimientos, sin rencores, ni venganzas. Hay una Argentina posible que espera ser descubierta. En esa Argentina, aspiramos a que vivan y se desarrollen nuestros hijos y nietos.
Hoy deberíamos los argentinos darle un sentido constructivo a la nueva catástrofe que nos han impuesto. No debemos convertirla en un proyecto más, para reavivar viejos antagonismos, ni para generar nuevas divisiones en el cuerpo social.
Es cierto que como todo pueblo aspiramos a preservar nuestra memoria, pero eso no significa que debamos seguir siendo prisioneros del pasado, o que nos condenemos a nosotros mismos a un absurdo y anacrónico inmovilismo social.
Los ya más de treinta y dos años transcurridos desde 1976, deben servir para que tomemos conciencia que los sucesos de aquella guerra revolucionaria, ya son parte de la historia.
No debemos aceptar que se mantengan eternamente abiertas las heridas que el odio o la intolerancia de ciertos grupos marginados y marginales fueron abriendo a través de los años, ante el absurdo e inmoral silencio de los principales Comandantes o Jefes de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales y Penitenciarias.
Es imperioso por eso, que los argentinos cerremos definitivamente las heridas del pasado y miremos hacia el porvenir. Es absolutamente necesario que redescubramos el valor supremo de la conciliación y dejemos atrás la herencia de horror y el odio fraticida.
Dijo Abraham Lincoln: “Se puede engañar a todo el mundo parte del tiempo, a parte del mundo todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”.
Recuperemos la memoria. Gracias

NORBERTO COZZANI
PRISIONERO POLITICO
C.P.F.Nº 2
MARCOS PAZ