jueves, 19 de junio de 2008

20 de Junio...un día especial para los argentinos

Aquí está, como el cielo refulgente, ostentando sublime majestad,
después de haber cruzado el Continente,exclamando a su paso:
¡Libertad!¡Libertad! ¡Libertad!

Canción a la Bandera
(De la Ópera Aurora)

Alta en el cielo un águila guerrera,
audaz se eleva en vuelo triunfal,
azul un ala del color del cielo,
azul un ala del color del mar.
Así en la alta aurora irradial,
punta de flecha el áureo rostro imita
y forma estela al purpurado cuello,
el ala es paño, el águila es bandera.
Es la bandera de la patria mía
del sol nacida que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mia,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida que me ha dado Dios.
Letra: H.C.Quesada y L. Illica
Música: Héctor Pan

Los fantasmas del pasado y los vacíos del presente

Un tal Oscar Portela, de Artnovela...al pensamiento profundo
Los movimientos insurreccionales en Argentina comienzan en 1958 contra el Gobierno del Dr. Frondizi. Con la participación de Generales del Ejercito Argentino se trataba de reponer a Perón en poder. El "General Santucho" fue el primero en armarse para iniciar el largo viaje de un día hacia la noche.

Con la aparición del movimiento "tacuara" de neto corte nazi fascista, en los sesenta, queda claro que éste movimiento carecía de sólidas bases ideológicas: la aparición de la guerrilla rural del cura Camilo Torres y el primer viaje de Santucho a Cuba en los primeros años de de la década del sesenta cuando Castro y "El Che" hacen van a hacer su aparición en el escenario.

El viraje hacia la izquierda y la disolución del Movimiento "Tacuara" da a los militantes del movimiento "Uturunco" el sello definitivo de la izquierda. Todo ello –repito- con la participación sibilina de altos miembros del Ejército Argentino, que se alejaron cuando "Uturuncos" fracaso y dio otro giro al movimiento.

Los tan traídos y llevados "crímenes" - aquí y jurídicamente no se hace establecen diferencias entre el significado de la palabra crimen y la palabra "asesinato" del general Aramburu deben ser analizados.

Valle le dice a Aramburu usted me va a "asesinar". Un tremendo equivoco yace en este testimonio del General Valle. El General Aramburu jamás firmó una ejecución sumaria sin hacerse responsable de ella. Se trata si así se quiere, de un crimen, pero no de un "asesinato" preparado en el anonimato.

La revancha contra el Presidente de Udelpa en la década de los setenta nunca fue suficientemente esclarecida: pero también en esto los movimientos guerrilleros de izquierda complotaron con fuerzas del Ejército y la Policía Federal.

¿Que peligro entrañaba ya Aramburu para ningún movimiento insurreccional?

Pregunta sin respuesta o apenas hipótesis que no bastan y aquellos que sabiendo mucho prefirieron el silencio.

Se había dado el primer paso para luego enfrentar no a las dictaduras militares sino al mismísimo general Perón en el fatídico año de 1973. Incluso el intento de asesinarlo a su arribo a país, lo que no se logra por la oportuna intervención de Solano Lima - quien a sabiendas de la emboscada, aconseja no aterrizar el Ezeiza sino en Aeroparque.

Lo demás es historia conocida. Perón da el Ejercito Argentino su total respaldo cuando el intento de copamiento sanguinario del Regimiento de Azul y felicita sus hombres.

Perón expulsa a montoneros del Movimiento Justicialista y a sus mismos representantes en el Congreso.

Perón ordena la constitución de una fuerza de choque paralela al Ejército calcada de las estrategias del General Rohm conocida con el nombre de Triples A.

El desorden institucional y el caos económico avanzan. La muerte de Perón da nuevas fuerzas a los movimientos insurreccionales para atacar a un inexistente ejecutivo presidido por María Estela Martínez de Perón, encadenada al sillón de Rivadavia por sus propios esbirros.

María Estela y su Vicepresidente Italo Argentino Luder firman el Decreto Nº 261 del 5 de febrero de 1975 que ordenaba al ejército "aniquilar" la subversión.

Pongo énfasis en el termino "aniquilar" porque la palabra "exterminio" no connota aniquilamiento y si el termino "genocidio" que con la simpleza y la malevolencia de la ignorancia se utiliza hoy para calificar a los "represores" de aquellos movimientos insurreccionales.

Cito: “El exterminio está penado en el artículo 7 del Estatuto de la Corte Penal Internacional, organismo que es competente para enjuiciarlo".

No fue un gobierno de facto quien firmo ese Decreto sino un Gobierno Constitucional que sabía se había entrado en un periodo que hoy nadie se atreve a calificar como de "guerra sucia".

Quien esto escribe tuvo la oportunidad en 1975 de conversar con un amigo que contaba a la sazón con 22 o 23 años, casado y con un bebé en brazos de su esposa. El mismo fue ultimado luego de asesinar conscriptos dormidos en sus camas, (Formosa), en ese intento de toma del Regimiento que fue rechazado por las fuerzas regulares del Ejército.

En la corta nota que escribo y que no tiene ninguna intención de develar aquello oculto por quienes manejaron tras bambalinas el destino de la Nación ni realizar ejercicios de "revisionismo alguno", cabe preguntarse para terminar: ¿Se llevó a cabo el exterminio ordenado por el Gobierno Constitucional de María Estela Martínez de Perón?

Conozco a muchos militantes del terrorismo que pretendía fundar "otro Estado" que viven en Suiza, o en nuestro país ya convertidos en yupies.

Algunos forman parte del equipo que Gobierna la Argentina de hoy. Cuando un día antes de asumir como presidente de facto el General Videla el presidente de la U.C.R Ricardo Balbín dijo ante las Cámaras televisivas "yo no tengo ninguna solución", dio por terminado el proceso Democrático.

Lejos de la memoria como "re-unión", la Argentina a bloqueado el sentimiento de confraternidad entre los Argentinos y continúa utilizando en forma mediática los discursos del Dr. Martínez de Hoz para conseguir votos, mientras miles de niños viven en las calles desnutridos y desamparados.

Después de casi veintitrés años de Democracia continuamos enarbolando los fantasmas del pasado para llenar los vacíos de un presente que se asfixia de su propia genealogía.

Hoy la Zarina cambió abruptamente de Hegel a Marx: "la historia comienza como tragedia y termina como comedia" citó: cabe preguntarse quien escribió esa pieza oratoria.

¿Quiere volver a la tragedia la señora Cristina? Nietzsche dio por terminado tanto el principio de realidad como la apariencia y dio carta de ciudadanía a la fabula.

En realidad, la fabula de los fundamentalistas sigue presa de la tragedia y hacia esta parece conducir hasta hoy Cristina Fernández este país sin rumbo y sin legítimos conductores.

Oscar Portela
Corrientes