
En la Argentina de ayer nomás, esta Argentina arrasada por ese vendaval ideológico incierto al que los argentinos conocemos con el nombre de «peronismo», cuando uno se topaba en la ruta con un montón de camiones parados a la vera, la frase brotaba sola: «acá se debe comer bien». Es que allí donde paraban los camioneros de a montones, era segura señal de buen comer. En la Argentina de hoy, la cosa ha cambiado. La cosa sí, pero Argentina no tanto. Ahora, cuando uno se topa con una cantidad de camiones a la vera de la ruta…resopla dentro del auto y convoca a la santa paciencia, pues es seguro que allí ha brotado un piquete. Piquete: País dentro de un país, donde gobierna el piquetero con sus leyes.Pero hoy, tras tantos años de dejar hacer y dejar pasar, quejarse en Argentina por la sinrazón de aquellos que cortan las rutas, parece una imbecilidad. Acá vale todo.Ya es común por estos pagos que cualquier protestador malhumorado se levante un día y corte la ruta sin que nadie haga nada. Sin que el Estado siquiera se inmute. En esta Argentina, el piquete es soberano y dicta sus propias leyes.Piqueteros, entidades sociales, vecinos, ambientalistas, chacareros, camioneros…todos han cortado las rutas a su tiempo sin el más mínimo inconveniente. Ya es un derecho adquirido del pueblo que protesta. Se corta la ruta y listo.Esta mañana estoy llegando a Gualeguay. Anoche llegué tarde de trabajar. Pero no obstante agarré el auto y salí por las calles de mi barrio en procesión a «san gas oil». Recorrí un rosario interminable de estaciones de servicio, y terminé el martirio en un vía crucis de ruegos para conseguir 50 pesos de combustible. El pueblo es manso y se acostumbra. Y me acosté tarde y me levanté temprano y encaré hacia Gualeguay con el alma llena de ilusiones. El alma llena, pero el tanque a medias. Es la Argentina que hay.En la entrada a Gualeguay, quince tipos cortan la ruta. Ellos deciden quien pasa y quién no. Y cuándo. El piquete es soberano y dicta sus propias leyes. El pueblo es manso y se acostumbra. Y entonces espera. Antes eran los chacareros (hace quince días). Hoy son los camioneros. Parece que Moyano maneja a todos los camioneros menos a lo que están cortando las rutas ahora. Aunque la gente que es mala y comenta, dice por lo bajo que a éstos también los maneja Moyano…vaya uno a saber.Yo no tengo ganas de conformarme mansamente ante el estropicio de país que nos proponen. No estoy dispuesto. Me niego a pasar y saludar a los piqueteros con una sonrisa. O agradecerles que me dejen pasar. Me niego a mirar mansamente el espectáculo lamentable de esta republiqueta donde cuatro tipos cortan la ruta en las narices de la policía y de la gendarmería…que son las narices del Estado. No lo voy a consentir callado. Que ya por callarnos, los políticos nos han robado la República. Un gobierno autista prepara el país del bicentenario. Como vamos, llegaremos al bicentenario con la república hecha pedazos. Yo me quejo y salen los obsecuentes de este desgobierno: golpista. Periodistas, dibujantes, víctimas del terrorismo, vecinos que golpean sus cacerolas, vecinos que acuden a la Plaza de Mayo con banderas argentinas, chacareros, referentes de los partidos políticos de la oposición…a este ritmo, para el 2.010 todos habremos sido golpistas en algún momento para este gobierno que se miente popular. La imagen de la insensatez la vi esta semana. El helicóptero inmenso de la presidencia aterriza sobre el campo de deportes del colegio La Salle de Florida, provincia de Buenos Aires. ¿Y eso?, le pregunté al colectivero. Ah, es Florencia, la hija de Kirchner, todas las mañanas la traen al colegio en helicóptero desde Olivos. ¿Y a cuánto estamos de Olivos?... a 15 cuadras. ¡¡Qué reverenda...!!