miércoles, 14 de mayo de 2008

Así mataba el terrorismo en Argentina...

Así mataron los Montoneros, al director de el diaro El Día de La Plata, al que tenían secuestrado en una carpa, lo mataron estando esposado...(del Libro: "Setentistas", de Fernando Amato y Christian Boyanovsky Bazán)

"Creyéndose descubiertos, los raptores desplegaon el plan de escape.
Alguien pasó corriendo y chocó a Facundo.
–¿Qué pasa?
–¡La cana, nos encontraron!
Facundo corrió a su puesto. El corazón le latía con fuerza. Ni siquiera escuchó cuando los oficiales llamaron a la puerta. María abrió y preguntó qué precisaban. Buscaban a una persona y mencionaron su nombre. Facundo (Carlos Starita) llegó a la habitación del fondo con la 45 en la mano y esta vez no hizo lo que ordenaba el cartel.
Entró a la carpa sin capucha. Kraiselburd vio su gesto desencajado y reaccionó instintivamente. Se cubrió la cara con la mano y se echó hacia atrás."

Nota de Marcelo Larraquy - ex terrorista argentino

EL CAMION DE BLAS
09/04/08

Por Marcelo Larraquy
Diario Crítica de la Argentina
Director: Jorge Lanata

Los recuerdos de un hijo que perdió a su padre camionero en un frustrado atentado a Videla en 1976.
Pocos días antes del golpe de Estado de 1976, Montoneros intentó matar a Videla. Colocó un coche bomba en el estacionamiento del Edificio Libertador del Comando General del Ejército y la accionó a distancia. La bomba no alcanzó a Videla, que fue demorado en el ingreso porque estaba vestido de civil, sino a Alberto Blas García, un camionero de 31 años que esperaba en el semáforo de la avenida Huergo. Blas tenía una historia común. Había sido boxeador amateur en Santa Fe, transportaba bobinas de acero para una empresa, se había casado y tenía un hijo de nueve años, también llamado Blas. Vivía en Bernal.Esa mañana, la del 15 de marzo de 1976, Blas despertó a su hijo para acercarlo al centro. Tenía que hacerse la cédula de identidad. Pero era muy temprano; prefirió dejarlo en la cama. Lo llevaría su madre en colectivo más tarde.El hijo de Blas no tiene muchos recuerdos de su padre. Lo veía una semana al mes. Tiene en la memoria un viaje a San Rafael para llevar una carga y la última Navidad juntos, los dos abrazados cuerpo a tierra bajo el techo de la galería de la casa. Por la tarde el ERP había intentado copar el Batallón Domingo Viejobueno, que quedaba a la vuelta de su casa. Por la noche, los helicópteros del Ejército iluminaban el barrio con focos de luz y los aviones bajaban en picada y disparaban. La abuela de Blas también tuvo una Navidad accidentada: el ERP incendió el colectivo en el que viajaba y entró corriendo a la casa de Blas en medio del fuego.Blas también atesora de su padre unos billetes color violeta que quedaron en la guantera del camión el día del atentado a Videla. Sólo eso. En el traslado al hospital Argerich, perdió la alianza, el reloj y la billetera. El camión de Blas tenía decenas de impactos de tuercas y bolitas de acero en la puerta, que le agujerearon sus piernas. Sólo una le atravesó el torax. Al concentrar los impactos de la onda expansiva, el camión de Blas cubrió buena parte de un colectivo y salvó la vida a muchos pasajeros. Por la noche, Videla envió una corona a la casa de Blas con una comisión del Ejército. Blas debió ponerse otra vez cuerpo a tierra, esta vez bajo el féretro de su padre, porque el frente de su casa fue ametrallado. Velaron a su padre con militares apostados en los techos.Después la vida de Blas fue como la vida de la gente común. Se mamá se fue de la casa porque no era de ella y con la venta de una camioneta Estanciera empezaron a pagar en cuotas un departamento del Fonavi en Talar de Pacheco, frente a la villa San Pablo. La mamá de Blas dejó su trabajo de ayudante de cocina en un restaurante y se empleó de portera en un colegio. Blas siguió estudiando hasta primer año del secundario. Después tuvo que salir a trabajar. Primero de cadete, después de chofer, más tarde embalando repuestos de autos. Tuvo la vida de la gente común. Una vida sin prestigio ni afectaciones estéticas. La vida de la gente que trabaja, que se levanta a las seis y cuarto de la mañana desde hace veinte años, que toma un tren y vuelve a su casa entrada la noche y saluda a sus hijos. Y si hoy tiene un techo en el conurbano fue porque se lo construyó con sus manos los fines de semana. Una vida sin premios, sin homenajes, sin subsidios de fundaciones nacionales o extranjeras. Una vida.Probablemente el proyecto revolucionario de Montoneros o del ERP hubiera incluido al padre de Blas, pero Blas, que no sabe de “desviacionismos militaristas” ni de “síntesis superadoras” ni jamás escuchó a nadie que dijera que “la violencia se legitima históricamente por la intervención de las masas”, no puede entenderlo. Si nos animamos a interrogar nuestro pasado, descubriremos que muchas muertes van creciendo con el tiempo. Una vez un ex guerrillero me contó que en su unidad de combate se habían alegrado porque habían desarmado y matado a un policía, al que le habían encontrado el carnet de una fábrica metalúrgica en su billetera. Era una alegría doble porque era un policía y también un “infiltrado” que marcaba a compañeros. Con el paso de los años empezó a pensar que era un policía que necesitaba otro trabajo.Aquellos que compusieron las fuerzas de seguridad del Estado y cayeron por el accionar de la guerrilla, ya fueron compensados económicamente. Blas ni siquiera tuvo esa fortuna. Como su papá trabajaba en “negro”, sus patrones no lo indemnizaron. Tampoco el Estado, porque su muerte fue provocada por “particulares” .Hoy no existe ley o decreto para reparar los “daños colaterales” de la violencia política de los 70 en casos como el suyo. ¿Pero hay voluntad para crearlos? Quizá sea un motivo de reflexión para los “particulares” que ayer conformaron el proyecto político que padeció Blas y hoy ocupan funciones de Estado, y tienen poder para reparar daños. Para semejante decisión, quizá antes deberíamos pensar si podemos reconocer a Blas como una víctima y si tenemos capacidad de tolerancia para conocer su historia y escuchar su voz.

LA MONTONERIZACIÓN DEL PAÍS, ESTÁ ACÁ...

AMENAZARON CON VOLAR LA LIBRERÍA EL ATENEO, SI NEUSTADT PRESENTABA SU LIBRO EL JUEVES...¿SERÁ EL CAMPO? je je
14 de mayo de 2008 – 16.30 hs
A mis amigos y amigas,


¡No puedo creerlo!..., después de tantos años… Otra vez: “ALPARGATAS SÍ, LIBROS NO”. Un poder sediento de silencios. Los que llamaron telefónicamente a la Editorial El Ateneo, amenazándolos con volar el edificio si ahí se hacía el acto de presentación de mi libro, tienen detrás y delante de ellos inductores de poder. Para ser más simple: INSTIGADORES.
Alguien me propuso hacerlo en la calle Florida. Pero sería poner en riesgo a la librería y a quienes concurrieran. No uso ese perfume. Buscaremos otro día y otro lugar. Lástima que el MATRIMONIO PRESIDENCIAL no trate de CONVENCER y muera POR VENCER.
Los enemigos del poder son ELLOS MISMOS. Se autodestruyen como en MISIÓN IMPOSIBLE: “en cinco segundos esta cinta se autodestruirá”. Lo que no destruirán es mi moral y mis eternas ganas de luchar.
Tal vez el libro no necesitaba presentación. Abreviaron el tiempo. Está a la venta; esto no lo pudieron evitar.
Por ahí, sin querer, me ayudan a vender más. Yo prefiero donarlos a bibliotecas y museos, donde sirvan para quienes escriben la historia. Ver qué tiempos vivimos. ¿Los que ordenan prohibir la presentación de un libro, son GUAPOS O COBARDES? Apuesto a la COBARDÍA. Los libros no muerden.
Espero que los amigos de los medios de comunicación se hagan eco de este tropiezo de la libertad de expresión.
Ya tengo casi finalizado mi próximo libro: “¡ES LA MORAL, ESTÚPIDOS!”. Que preparen la próxima bomba.
Un abrazo,
Bernardo Neustadt

Post data: No se preocupe por mí sigo en pie. Me fue difícil conseguir editorial, tengo que respetar la decisión de la Editorial El Ateneo, estoy buscando un lugar para presentar el libro. Con difundir lo que me pasó me alcanza. En Rosario y el Córdoba me aseguraron que no hay problemas para presentarlo. Me gustó descubrí que esta gente no es valiente, sino que tiene miedo. Creen que los libros muerden. Es la historia la que los va a morder.

NORBERTO COZZANI - TERRORISMO DE ESTADO

TERRORISMO DE ESTADO:

El terrorismo de estado, es un concepto político, no jurídico, por tal razón no existe el delito de terrorismo de estado, hoy tan publicitado.
En realidad los agentes del estado, pueden cometer variados abusos, que lógicamente son delitos, pero no terrorismo
Para imponer su doctrina del terrorismo de estado, el matrimonio Kirchner, y sus monaguillos Duhalde, Mattarolo y equipo, modificaron la introducción del libro Nunca Más, realizado en 1984 por la CONADEP, cambiando así la historia a su voluntad.
Por consiguiente, si hablamos de terrorismo de estado, lo que estamos proponiendo, es sencillamente impunidad para los terroristas hoy aliados e integrados al Gobierno Nacional.
De esa forma hasta hoy lograron impulsar el criterio, por el que sólo deben ser condenados los agentes del estado, y no los terroristas.
Los terroristas pensaron que a través de sus cuadros guerrilleros urbanos y rurales, que asesinaban a civiles, obreros, empresarios, sindicalistas y agentes del estado, terminaban así con el capitalismo y la burguesía.
Mientras las más altas jerarquías políticas constitucionales primero, y los Comandantes de las Fuerzas Armadas después, creyeron que, eliminando a los guerrilleros en un plazo máximo de dos años, acordado con los distintos sectores políticos, los que estamparon sus firmas a tales efectos, utilizando a los agentes del estado en su totalidad, se culminaba con la guerra contrarrevolucionaria desatada en la década de los años ’70.
Hoy está claro que con lo único que se terminó, fue con el tejido social, y que el actual gobierno, en lugar de contribuir a reconstruirlo, contribuye a aplastarlo.
No hubo víctimas buenas ni víctimas malas. Las víctimas lo son integralmente, más allá de quien apretó el gatillo. La víctima de un gobierno constitucional o de facto, es igual a la que cayó bajo las balas o bombas de un grupo guerrillero, de cuadros militares terroristas, fundamentalistas decididos a imponer con la violencia, sus ideas revolucionarias. Hacer justicia sobre cimientos inexistentes. ¡No es justo!
Aquella guerra la iniciaron los Santucho, Firmenich, Gorriarán Merlo, Abal Medina, Verbitsky, Quieto, Kunkel, Gullo, Bonasso,Taianna, Perdía, Garré. Isabel Martínez, Perón, Cessio, López Rega, Urien Caffiero, Lúder, Vaca Narvaja, Ruckauf, y podría nombrar cientos más.
Luego el Estado Nacional, ordenó a los agentes del estado, recuperar el orden en la República aniquilando al terrorismo. Destaco que cuando hablo de agentes del estado, incluyo al Poder Judicial, Legislativo y Ejecutivo, las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales y Penitenciarias.
La mentira, los clubes de testigos, la venganza y el resentimiento sin fin, se transformaron en un millonario negocio apoyado por una ingeniería financiera en expansión, y un proyecto político foráneo extraño a nuestra Nación y que denomino U.R.S.S. (Unión de Repúblicas Socialistas Sudamericanas)
Este contexto en el que vivimos, es el motor que retroalimenta diariamente al matrimonio Kirchner y sus Bonafini, Carlotto, Pérsico, Tumini y D’Elía, entre otros.
Vivir en prisión es sufrir, sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento. Lo escrito siempre queda, si tengo que morir en prisión, siquiera puedo darle algún sentido a mi muerte. Mientras tanto soportamos la bipolaridad diaria de los Kirchner, que todos los argentinos toleramos, aunque aún varios no se han dado cuenta.


NORBERTO COZZANI
PRISIONERO POLITICO
C.P.F.Nº 2
MARCOS PAZ