sábado, 12 de abril de 2008

Las antinomias de arriba, engendran las antinomias de abajo

Paté de Fois
“Aux armes citoyens! - Formez vos bataillons! - Marchons, marchons, -Qu’un sang impur - abreuve à nos sillons!...” (La Marsellesa)

Nuestra Argentina baila al compás de la bipolaridad presidencial.
Si bien la bipolaridad es una condición médica, yo no me refiero aquí a la bipolaridad como estricto diagnóstico médico, sino a nuestros cambios brutales y extremos de ánimo. En Argentina, la bipolaridad de los de arriba, engendra la bipolaridad de los de abajo. También las antinomias de los de arriba, engendra en Argentina las antinomias de los de abajo: Civilización o barbarie. Unitarios y Federales. Alpargatas sí, libros no. Peronistas y “gorilas”… “Gobierno vs. Iglesia”…. Curiosamente, cuando muchas de nuestras viejas antinomias parecían haber pasado al arcón de los recuerdos, llegó el histriónico matrimonio bipolar. El que aviva las antinomias. El del cielo y el infierno. El de “jóvenes idealistas ponebombas” y “represores”. El de conmigo o contra mí. El de hoy te entrego el monopolio de los medios, y mañana te zampo un bife. Y entonces, manual de Maquiavello en mano, el kircherato fue desempolvando del arcón de los recuerdos argentinos, cada una de nuestras viejas antinomias. Y las avivó pacientemente, hasta que algunas se hicieron llamas.
Con el “divide y reinarás” bajo el brazo, los Kirchner fueron reinventando “enemigos”. Desde la Iglesia Católica pasando por las Fuerzas Armadas hasta llegar al periodismo. A paso lento pero firme, han conseguido, no solo dividir la sociedad, sino enfrentarla.
Ahora, el gobierno está en su nueva fase bipolar: El odio a La prensa. Es que ya comenzó su marcha atrás con el campo. Mientras la reina paseaba por París, Clarín puso en tapa una bobada: “Se venden títulos truchos por Internet”. Imagino la cara de Cris ante su laptop con Wi Fi, desayunando en su lujosa suite parisina, al abrir la página de Clarín buscando su foto con Sarkozy, y encontrar un vacío helado en la tapa. Patada el hígado. “Paté de fois”, dirían los Les Luthiers.
El tiempo dirá cuántas divisiones más soportaremos los argentinos.
Son las cuatro de la tarde. Estoy intentando cruzar la Avenida Libertador. Pero está cortada. Motos cuatriciclos autos y guardias de civil, corren por la avenida. Helicópteros surcan el espacio aéreo de Palermo. Van custodiando algo. ¿Un tesoro milenario? ¿Un presidente europeo? ¿Algún criminal peligroso?, no, nada de eso, dos mil policías vienen corriendo junto a Gaby Sabattini. Están cuidando que nadie apague la antorcha olímpica. Si, en eso anda el Estado argentino esta tarde en Buenos Aires. Y mientras las noticias anuncian la reunión de la presidentA con los representantes del campo, ella, que está convencida de ser el centro del “uni verso”, toma el micrófono antes de la reunión para “mentir” por enésima vez la excusa del gobierno para manejar los miles de millones de las retenciones al agro: la “redistribución” de la riqueza. En otra página, el diario comenta que 11 sedes de la Universidad de Buenos Aires no tienen gas. Otro diario publica que el equipo olímpico de remo argentino, entrena en las aguas pestilentes del Río Reconquista. La Corte Suprema acaba de decirle al Congreso, que hizo mal en no dejar a asumir a Patti. Afuera de tribunales, partidarios del ex intendente de Escobar se trompean con un grupo de izquierda. El gobierno, con el divide y reinarás bajo el brazo…sonríe complacido. La Argentina baila su música.