domingo, 30 de marzo de 2008

Emilito Ashkar...¡¡qué personaje, hermano!!

Andando las calles de Gualeguay, uno suele encontrarse con cosas pintorescas.
Un domingo a la noche, "Emilito", de estampa inconfundible, andaba en éstas en su almacén....¡¡qué personaje!!






Carta de Fernando Peña, el actor al que Luis D`elia le vomitó encima...

Pancarta en el piquete de Rafaela (Sta. Fe) - Muy estilo D`elía...

29.03.2008
Cristina, mucho gusto. Mi nombre es Fernando Peña, soy actor, tengo 45 años y soy uruguayo. Peco de inocente si pienso que usted no me conoce, pero como realmente no lo sé, porque no me cabe duda que debe de estar muy ocupada últimamente trabajando para que este país salga adelante, cometo la formalidad de presentarme. Siempre pienso lo difícil que debe ser manejar un país... Yo seguramente trabajo menos de la mitad que usted y a veces me encuentro aturdido por el estrés y los problemas. Tengo un puñado de empleados, todos me facturan y yo pago IVA, le aclaro por las dudas, y eso a veces no me deja dormir porque ellos están a mi cargo. ¡Me imagino usted! Tantos millones de personas a su cargo, ¡qué lío, qué hastío! La verdad es que no me gustaría estar en sus zapatos. Aunque le confieso que me encanta travestirme, amo los tacos y algunos de sus zapatos son hermosísimos. La felicito por su gusto al vestirse.Mi vida transcurre de una manera bastante normal: trabajo en una radio de siete a diez de la mañana, después generalmente duermo hasta la una y almuerzo en mi casa. Tengo una empleada llamada María, que está conmigo hace quince años y me cocina casero y riquísimo, aunque veces por cuestiones laborales almuerzo afuera. Algunos días se me hacen más pesados porque tengo notas gráficas o televisivas o ensayos, pruebas de ropa, estudio el guión o preparo el programa para el día siguiente, pero por lo general no tengo una vida demasiado agitada. Mi celular suena mucho menos que el suyo, y todavía por suerte tengo uno solo. Pero le quiero contar algo que ocurrió el miércoles pasado. Es que desde entonces mi celular no deja de sonar: Telefe, Canal 13, Canal 26, diarios, revistas, Télam… De pronto todos quieren hablar conmigo. Siempre quieren hablar conmigo cuando soy nota, y soy nota cuando me pasa algo feo, algo malo. Cuando estoy por estrenar una obra de teatro –mañana, por ejemplo– nadie llama. Para eso nadie llama. Llaman cuando estoy por morirme, cuando hago algún “escándalo” o, en este caso, cuando fui palangana para los vómitos de Luis D’Elía. Es que D’Elía se siente mal. Se siente mal porque no es coherente, se siente mal porque no tiene paz. Alguien que verbaliza que quiere matar a todos los blancos, a todos los rubios, a todos los que viven donde él no vive, a todos lo que tienen plata, no puede tener paz, o tiene la paz de Mengele.Le cuento que todo empezó cuando llamé a la casa de D’Elía el miércoles porque quería hablar tranquilo con él por los episodios del martes: el golpe que le pegó a un señor en la plaza. Me atendió su hijo, aparentemente Luis no estaba. Le pregunté sencillamente qué le había parecido lo que pasó. Balbuceó cosas sin contenido ni compromiso y cortó. Al día siguiente insistí, ya que me parecía justo que se descargara el propio Luis. Me saludó con un “¿qué hacés, sorete?” y empezó a descomponerse y a vomitar, pobre Luis, no paraba de vomitar. ¡Vomitó tanto que pensé que se iba a morir! Estaba realmente muy mal, muy descompuesto. Le quise recordar el día en el que en el cine Metro, cuando Lanata presentó su película Deuda, él me quiso dar la mano y fui yo quien se negó. Me negué, Cristina, porque yo no le doy la mano a gente que no está bien parada, no es mi estilo. Para mí, no estar bien parado es no ser consecuente, no ser fiel. Acepto contradicciones, acepto enojos, peleas, puteadas, pero no tolero a las personas que se cruzan de vereda por algunos pesos. No comparto las ganas de matar. El odio profundo y arraigado tampoco. Las ganas de desunir, de embarullar y de confundir a la gente tampoco. Cuando me cortó diciéndome: “Chau, querido…”, enseguida empezaron los llamados, primero de mis amigos que me advertían que me iban a mandar a matar, que yo estaba loco, que cómo me iba a meter con ese tipo que está tan cerca de los Kirchner, que D’Elía tiene muuuucho poder, que es tremendamente peligroso. Entonces, por las dudas hablé con mi abogado. ¡Mi abogado me contestó que no había nada qué hacer porque el jefe de D’Elía es el ministro del Interior! Entonces sentí un poco de miedo. ¿Es así Cristina? Tranquilíceme y dígame que no, que Luis no trabaja para usted o para algún ministro. Pero, aun siendo así, mi miedo no es que D’Elía me mate, Cristina; mi miedo se basa en que lo anterior sea verdad. ¿Puede ser verdad que este hombre esté empleado para reprimir y contramarchar? ¿Para patotear? ¿Puede ser verdad? Ése es mi verdadero miedo. De todos modos lo dudo.Yo soy actor, no político ni periodista, y a veces, aunque no parezca, soy bastante ingenuo y estoy bastante desinformado. Toda la gente que me rodea, incluidos mis oyentes, que no son pocos, me dicen que sí, que es así. Eso me aterra. Vivir en un país de locos, de incoherentes, de patoteros. Me aterra estar en manos de retorcidos maquiavélicos que callan a los que opinamos diferente. Me aterra el subdesarrollo intelectual, el manejo sucio, la falta de democracia, eso me aterra Cristina. De todos modos, le repito, lo dudo.Pero por las dudas le pido que tenga usted mucho cuidado con este señor que odia a los que tienen plata, a los que tienen auto, a los blancos, a los que viven en zona norte. Cuídese usted también, le pido por favor, usted tiene plata, es blanca, tiene auto y vive en Olivos. A ver si este señor cambia de idea como es su costumbre y se le viene encima. Yo que usted me alejaría de él, no lo tendría sentado atrás en sus actos, ni me reuniría tan seguido con él. De todas maneras, usted sabe lo que hace, no tengo dudas. No pierdo las esperanzas, quiero creer que vivo en un país serio donde se respeta al ciudadano y no se lo corre con otros ciudadanos a sueldo; quiero creer que el dinero se está usando bien, que lo del campo se va a solucionar, que podré volver a ir a Córdoba, a Entre Ríos, a cualquier provincia en auto, en avión, a mi país, el Uruguay… por tierra algún día también.Quiero creer que pronto la Argentina , además de los cuatro climas, Fangio, Maradona y Monzón, va a ser una tierra fértil, el granero del mundo que alguna vez supo ser, que funcionará todo como corresponde, que se podrá sacar un DNI y un pasaporte en menos de un mes, que tendremos una policía seria y responsable, que habrá educación, salud, piripipí piripipí piripipí, y todo lo que usted ya sabe que necesita un país serio. No me cabe duda de que usted lo logrará.
También quiero creer que la gente, incluso mis oyentes, hablan pavadas y que Luis D’Elía es un señor apasionado, sanguíneo, al que a veces, como dijo en C5N, se le suelta la cadena. Esa nota la vio, ¿no? Quiero creer, Cristina, que Luis es solamente un loco lindo que a veces se va de boca como todos. Quiero creer que es tan justiciero que en su afán por imponer justicia social se desborda y se desboca. Quiero creer que nunca va a matar a alguien y que es un buen hombre. Quiero creer que ni usted ni nadie le pagan un centavo. Quiero creer que usted le perdona todo porque le tiene estima. Quiero creer que somos latinos y por eso un tanto irreverentes, a veces también agresivos y autoritarios. Quiero creer que D’Elía no me odia y que, la próxima vez que me lo cruce en un cine o donde sea, me haya demostrado que es un hombre coherente, trabajador decente con sueldo en blanco y buenas intenciones.Cuando todo eso suceda, le daré la mano a D’Elía y gritaré: “Viva Cristina”… Cuántas ganas tengo de que todo eso suceda. ¿Estaré pecando de inocente e ingenuo otra vez? Espero que no.

La saluda cordialmente,
Fernando Peña

Predicar sin el ejemplo...

"Dialogar con una pistola en la cabeza es muy difícil"
(Cristina Fernández, que es Kirchner)
Anécdota de Guillermo Moreno, secretario de gobierno de los Kirchner.
Diario Perfil – 30 / 03/ 08

"Distendida, Analía Quiroga cuenta que Moreno la llama “pebeta”, que “no es un mal hombre: es un personaje, hace peregrinaciones a Luján y es el más fiel funcionario que tiene Kirchner. El problema es que está convencido de que con este modelo se controlará la inflación”. Interviene el hijo de Analía: “Mamá... es mucho más fácil que vos aprendas economía que él aprenda cómo caga una vaca... Mire, aunque Moreno con ella siempre fue muy afectuoso, sabemos que ha tenido actitudes vergonzosas como cuando en una reunión en el Mercado de Liniers apoyó una pistola en la mesa e hizo sacar con sus custodios a un dirigente rural que lo contradijo. Muchos se lo bancan porque no tienen un pasado limpio y Moreno sabe todo sobre ellos. Para poder enfrentar al Gobierno hay que tener la frente muy limpia, señor."
Evidentemente, Cristina sabe bien de lo que habla...

Norberto Cozzani - Preso Político del régimen montonero argentino

Desde el penal de Marcos Paz, habla un veterano de la guerra de los 70
No olvidemos que ellos lucharon, para que nosotros viviéramos.
Marcos Paz, 29 de marzo del 2008

SIEMPRE RETROCEDEMOS

Desde siempre sentí el mayor respeto por la sociedad en la que me formé, en la que me crié. Sociedad a la que traté, en determinados momentos de mi vida defender y, que sin dudarlo lo volvería hacer si fuera necesario, aunque realmente deseo que nunca se repitan hechos como aquella guerra revolucionaria interna, que a los entonces jóvenes de mi generación nos tocó protagonizar.

Nunca dividí mis pensamientos entre ricos y pobres, ni separé de mi vida razas o religiones.

Siempre traté de respetar a todos, con seguridad he cometido errores y aciertos, soy un ser humano y por lo tanto imperfecto.

Tengo amigos, también enemigos, traté y trataré de honrar la vida, y ello a veces ocasiona que no exista en el balance equilibrio, ese equilibrio que logran los que nada hacen, los que nunca hicieron.

Siento pena porque observo que no queremos darnos cuenta que siempre retrocedemos, y que quienes tienen la responsabilidad de hacernos retroceder son un grupúsculo de industriales y empresarios subsidiados por el Estado desde siempre y otro pequeño entorno de inmorales, corruptos y pseudos terroristas en función de gobierno.

¿Y mañana que?

Pienso que debemos dejar de lado el miedo, y pacíficamente reclamar por nuestros derechos, saliendo a la calle en defensa de nuestros derechos, y los que así lo consideren, también en defensa de quienes injustamente hoy padecemos cárcel y somos sometidos al escarnio público, por intentar y lograr defender a nuestra sociedad, con aciertos y desaciertos, pero cumpliendo en todo momento con los decretos, reglamentos y órdenes de operaciones, emanadas primero por el Gobierno Constitucional y luego por el Presidente de facto y la Junta Militar, ante el estado de indefensión y anarquía que vivíamos los argentinos en la década del ’70, y que hoy pareciera que muchos olvidaron.

Verdadero temor ante el juicio inapelable de la historia, comenzarán a sentir por su indigna conducta aquellos que en vísperas de los últimos juicios no dudaron en lanzar jóvenes fiscales y jueces oficialistas con acusaciones falsas a sabiendas que no se ajustaban, ni se ajustan a derecho. Estos que se ensañaron contra 300 hombres que actuamos con honor y decencia, los que ofendieron a sacerdotes, pastores, rabinos y dirigentes opositores.

Alguien bien dijo, que antes de reglamentar la ley hay que revisarla, ello no se hizo. Todo lo ordenan autoritariamente las Bonafini, Carlotto y Almeida, junto a los Vertbisky, Bonasso, Kunkel y algunos otros, pero todo bajo el paraguas protector del matrimonio Kirchner.

Desde 1988 a a fecha, o sea en los últimos 20 años, la democracia argentina no sufrió ningún tipo de amenazas. No podemos construir mirando al pasado. Sólo se puede asegurar la paz social, mirando al futuro.

Estoy cansado que los políticos de turno, alienten a los D’Elía, Pérsico, Tumini. Alienten a cobardes y payasos encapuchados. Necesitamos payasos de verdad, que traigan alegría a nuestros niños. Los psicópatas inadaptados vayan a practicar su revolución a Cuba o Venezuela, allí serán bien tratados.

Si seguimos practicando esta autocracia prepotente, lo único que se habrá abierto en la República, es un nuevo espacio histórico para la venganza, la revancha y la violencia, que tu no quieres, yo tampoco, y , nuestra descendencia y Nación, no merecen

NORBERTO COZZANI
PRISIONERO POLITICO
C.P.F.Nº 2
MARCOS PAZ

¿Qué hecho yo para merecer ésto...?

Denuncian a D’Elía por sus polémicas expresiones
Una asociación civil hizo una presentación ante el Inadi; el piquetero intentó suavizar sus dichos y el oficialismo buscó morigerar su defensa
Este hombre, tras estas declaraciones, estuvo sentado a la derecha de Cristina, la presidenta de "todos los argentinos"...de ¿todos?
Aquí el audio con sus declaraciones

NOTA - EL PAÍS - ESPAÑA

Los “adultos idealistas” K.

Piqueteros y camioneros actúan como grupos de choque de la líder argentina contra los agricultores.

Por Jorge Marirrodriga – El País – Madrid

La violencia política sigue siendo una forma usual de afrontar los conflictos en Argentina. En el pulso que mantienen el Gobierno y los productores agropecuarios desde que, hace 15 días, el Ejecutivo decidió aumentar los impuestos a las exportaciones, la presidenta Cristina Fernández ha recibido el apoyo -explícitamente aceptado desde su Gobierno- de dos grupos que han utilizado la fuerza, con un perfecto reparto de papeles, para neutralizar la protesta: los piqueteros en la capital y los camioneros en el resto del país.
Con camisa negra y entonando la marcha peronista, D´Elía tomó la plaza
"Lo único que me mueve es el odio contra la puta oligarquía. No tengo problemas en matarlos a todos". Quien así se expresaba ayer es Luis D´Elía, líder piquetero y desde hace tres días máximo defensor en la calle de la presidenta Fernández. A palos y puñetazos, algunos de los cuales ha propinado él en persona, sus hombres han desalojado de la histórica Plaza de Mayo a los manifestantes que expresan su rechazo a la presidencia.
La plaza es un símbolo, pero la huelga real está en las decenas de bloqueos en las carreteras de todo el país. Para desmantelarlos, Fernández se apoya en Hugo Moyano, líder camionero de la peronista Confederación General del Trabajo (CGT). Tras varias advertencias, finalmente, ayer se vivieron momentos de miedo en Córdoba, en el centro del país, cuando algunos camiones embistieron contra las barricadas.
D´Elía es un viejo conocido de la administración de los Kirchner, a pesar de que sus actuaciones han colocado en apuros al Gobierno en algunas ocasiones. Como cuando en 2004 ordenó el asalto de una comisaría en el barrio de La Boca después de la muerte de uno de sus hombres. D´Elía es ex funcionario del Gobierno y comanda la Federación de la Tierra y Vivienda (FTV), un grupo piquetero leal al matrimonio presidencial. De hecho, estaba en la Casa Rosada cuando la presidenta pronunció el discurso que desató las protestas en la noche del martes.
Cuando miles de personas comenzaron a congregarse en la Plaza de Mayo protestando con cacerolas contra la presidenta, D´Elía tuvo muy claro lo que había que hacer. "Hay que sacar a esos fachas de la plaza", ordenó. En apenas una hora, cientos de militantes de la FTV con palos y banderas se dirigían al lugar. Por el camino varias personas resultaron agredidas. Como Jorge Fontevecchia, editor del diario opositor Perfil, quien fue golpeado y amenazado de muerte. Fontevecchia fue perseguido por la dictadura militar y estuvo desaparecido. "Mientras no dejen secuelas físicas, los machucones recibidos pueden terminar siendo hasta condecoraciones para un periodista", comentaba ayer el editor a este periódico. "Mi tristeza viene de comprobar el poco respeto democrático que tienen algunos partidarios del Gobierno", añadió.
La policía desapareció de la Plaza y los piqueteros dispersaron a unos asustados manifestantes que huían como podían. Con su camisa negra abierta y entonando la Marcha Peronista, D´Elía tomó la plaza. Y repitió la operación la siguiente noche. La otra pata ciudadana en la que se ha apoyado Fernández durante la crisis es Hugo Moyano. Un experimentado líder con más de dos décadas al frente del sindicato más poderoso de Argentina (peronista, naturalmente), cuyo apoyo al Gobierno en esta crisis le va a garantizar una nueva reelección el próximo otoño. Moyano ha colocado a su hijo Pablo al frente de la sección sindical de camioneros. También ha colocado al Gobierno en situaciones incómodas, como cuando durante el traslado del cadáver de Perón en 2006, el chofer de su hijo se lió a tiros en su choque entre peronistas. Pero su eficacia es incontestable. Días antes de que el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, advirtiera que
actuaría contra quienes cortaran las carreteras, Moyano ya había movilizado a sus hombres para impedir algunos bloqueos estratégicos.
La presidenta ofrece diálogo
Las cacerolas recibieron anoche el discurso de la presidenta argentina, Cristina Fernández, en el que aceptó dialogar con el sector agropecuario siempre que se levante la huelga que paraliza al país desde hace 15 días. Después de escucharla, el campo decidió mantener la huelga indefinida.
Mientras Fernández era arropada por los suyos en el norte de la capital, comerciantes del gran Buenos Aires se llevaban la mercadería a casa por temor a los saqueos. Los primeros brotaron anoche en San Justo. Nueve personas fueron detenidas.
"Humildemente les pido que levanten el paro para negociar", dijo en un discurso seguido en todo el país. En los bloqueos los huelguistas se arremolinaron en torno a altavoces instalados en los vehículos. Pero a medida que transcurría la hora de duración del discurso de Fernández, los gestos de desaprobación eran cada vez más evidentes. En medio de las habituales acusaciones de connivencia con la dictadura a sus opositores y descalificaciones a la prensa -"escribirían cosas más interesantes si no escribieran lo que les dicen sus jefes"-, la presidenta justificó la subida a las retenciones.
Fernández acusó a los protagonistas de los cacerolazos de no tener nada que ver con el conflicto, aunque ella misma se rodeó en el acto -organizado por su marido el ex presidente Néstor Kirchner- de grupos que tampoco tienen nada que ver con la pugna, como las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo.