Bajo esos pañuelos blancos, ellas tienen el rencor rojo, y urgente.
Y como no soportan algunas verdades, corren a taparlas con pintura.
Pero hay verdades que no se tapan...


Y el martes 11 de marzo, fuimos un montón a la Plaza de Mayo a pintar nuestra memoria. A gritar, para que nadie olvide los muertos que en la Argentina mató el terrorismo. No nos vamos a callar.

La Pirámide de Mayo es testigo, sobre la pintura roja del odio, nuevamente la verdad y la memoria. Y los colores gloriosos de la Patria.


