jueves, 6 de marzo de 2008

Agustín Laje Arrigoni...poderoso el chiquitín!!


Nace hoy un monumento al terror

Un monumento a las "Víctimas del Terrorismo de Estado" que lleva varios años en construcción verá hoy la luz, en la costanera porteña, donde se exhibirá una suerte de placas homenaje con el nombre de quienes -según explican los impulsores del proyecto- "murieran por ideales de justicia y equidad".

Por Agustín Laje Arrigon
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Resulta muy llamativo -pero no menos alarmante- el hecho de que las placas no mostrarán sólo a los abatidos por el Proceso, sino que extenderán el homenaje a todos los terroristas caídos desde 1969 en adelante, los que serán presentados en sociedad, entre bombos y platillos, como verdaderos héroes cívicos.

La glorificación y apología al terrorismo de los setenta se ha convertido en moneda corriente para nuestro gobierno. Al parecer no se equivocaba el montonero poeta Juan Gelman cuando afirmaba que "Si te morís qué importa, cuando triunfemos va a haber una escuela con tu nombre". (1)

No estamos en condiciones de afirmar la victoria montonera, pero seguramente a estas alturas no nos sorprendería presenciar el bautismo de instituciones educativas con el nombre de delincuentes subversivos.

El citado monumento que pretende ser un aporte a la "memoria, verdad y justicia", limitará el recuerdo a quienes ellos denominan "Víctimas del Terrorismo de Estado", apartando una vez más de la memoria oficial a las víctimas del terrorismo marxista, sistemáticamente discriminadas por las tuertas organizaciones de Derechos Humanos. En efecto, no habrá lugar para los Larrabure, los Ibarzabal, los Rucci, los Viola, los Lucioni, los Aramburu y los 1.501 asesinados por las hordas subversivas. Todo lo contrario: entre las placas podremos leer los nombres de sus victimarios; los nombres de quienes, mediante prácticas terroristas, quisieron instalar una dictadura comunista en nuestro país.

Lo cierto es que al conectar con la base de datos del Parque de la Memoria (lugar donde se alzará el monumento) tuve acceso a los nombres de los homenajeados por el proyecto. Entre ellos se encuentran los jefes de la banda terrorista Montoneros, Fernando Abal Medina, Horacio Alberto Mendizábal, José Sabino Navarro, Carlos Alberto Hobert, Marcos Osatinsky, entre otros. Debemos destacar que Abal Medina fue responsable y partícipe de múltiples asesinatos, entre ellos el del ex presidente Pedro Aramburu, secuestro mediante, perpetrado por Norma Arrostito y Carlos Capuano Martínez (quienes también tendrán sus placas-homenaje). Por su parte, Hobert, de manera distendida confesaría años antes de su muerte, que "la primera acción que hacemos es muy graciosa. Asaltamos un hotel alojamiento del cual sacamos la hermosa suma de 120.000 pesos" (2). Al parecer las organizaciones de Derechos Humanos que preparan el homenaje consideran que secuestrar a un ex presidente para luego asesinarlo constituye un acto de heroísmo en busca de la "equidad social", y que robar grandes sumas de dinero de un hotel, es un ejemplo de "valentía y justicia".

Los jefes del trotskista ERP también tendrán su lugar en el monumento. El nombre del comandante en jefe erpiano, responsable de decenas de asesinatos, veintenas de secuestros e innumerables atentados, Mario Roberto Santucho, ya tiene un lugar entre las placas, al igual que los jerarcas Benito Urteaga, Antonio del Carmen Fernández, Martín Salvador Falcón y Manuel Negrín, caídos en Tucumán cuando pretendían hacer de la provincia una "zona liberada" y separarla de la República Argentina.

La malicia del proyecto en cuestión resulta evidente y se materializa en el hecho de agregar a la nómina, haciéndolos pasar por "víctimas del terrorismo de Estado", a terroristas condenados a muerte por sus propios compañeros, tal el caso de Roberto Quieto, cabecilla de las FAP y luego de Montoneros. Al respecto, deja en claro el marxista y colaborador de la banda subversiva, Pablo Giussani, que "la conducción montonera anunció la condena a muerte de Roberto Quieto". (3)

Otro caso similar a citar es el del terrorista Fernando Rubén Haymal, que figurará como una víctima más del "terrorismo de Estado", cuando en realidad fue fusilado por sus propios compañeros guerrilleros, tal como informó el ERP en su Parte de Guerra del 3 de septiembre de 1975 donde se puso de manifiesto que "en el día de la fecha a las 18.45 horas fue ubicado Fernando Haymal, alias Valdés, el cual fue introducido a un coche y ejecutado en el acto en cumplimiento de la sentencia dictada por el tribunal Revolucionario con fecha 26 de agosto de 1975". (4)

Como es bien sabido, los integrantes de las bandas guerrilleras llevaban siempre consigo una obligatoria pastilla de cianuro que, en caso de ser detenidos por las fuerzas legales, debían ingerir para terminar con su vida, procurando llevar en su muerte toda la información confidencial que el grupo debía resguardar. Al parecer, los terroristas que eligieron suicidarse también serán homenajeados y sus nombres figurarán entre las placas recordatorias a pesar de no haber sido víctimas de ningún terrorismo de Estado, tal el caso del guerrillero poeta Francisco "Paco" Urondo, quien eligió el camino de la pastilla de cianuro al verse rodeado por la policía, pero que sin embargo ya tiene su nombre plasmado en el monumento.

Urondo no será el único suicida que harán pasar por víctima, dado que "el terrorista Sverko reconoció que el número de montoneros suicidados con pastillas de cianuro ascendía a mil". (5)

La generosidad de las organizaciones de Derechos Humanos y funcionarios del gobierno que llevan adelante el monumento será tan amplia, que el homenaje -aparte de incluir suicidados y fusilados por sus propios compañeros- abarcará también a los terroristas internacionales que vinieron a nuestro país para sembrar el terror operando en conjunto con la guerrilla local. En efecto, el nombre de Domingo Villalobos, "Chileno, perteneciente al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)" (6), ya se encuentra grabado en una de las placas. Villalobos no murió por pensar distinto ni tampoco por "disentir con el régimen"; murió en 1975 por atacar una escuelita humilde de Tucumán que "dos suboficiales y nueve soldados estaban pintando". (7)

Otro caso de importante resonancia es el del terrorista italiano Domingo Menna, responsable de atentados varios en nuestro país, cuyo nombre también podrá leerse hoy en el homenaje.

Es de suma importancia aclarar que los homenajeados perpetraron en período democrático "6.500 atentados, superando los 2.000 por año, 180 por mes, 6 por día, 1 atentado cada 4 horas", y "1.358 asesinatos" (8), registrándose en gobiernos constitucionales el 90,5% de los homicidios terroristas, lo cual deja en claro que afirmar que murieron por "ideales de justicia y equidad" es tan falso como malicioso.

La justicia no se hace con terrorismo, pues el concepto de terrorismo trae por añadidura el concepto de injusticia.

La equidad no se hace atacando gobiernos elegidos por el pueblo, pues se embiste contra la mismísima voluntad popular.

Hoy, 29 de febrero, los argentinos seremos engañados una vez más; los terroristas dejarán de ser tal cosa, para transfigurarse en héroes cívicos que "ofrecieron su vida por un mundo mejor"; sus víctimas serán silenciadas en un oscuro olvido que al parecer, no tendrá luz al menos por los siguientes cuatro años; y la justicia no recuperará ni su balanza ni su cabeza.

* El autor tiene 19 años, es estudiante universitario, autor de numerosos artículos de opinión e investigación sobre los años 70. Está terminando su primer libro sobre la materia. Su mail es
agustin_laje@yahoo.com.ar


(1) Gorbato, Viviana. Montoneros Soldados de Menem ¿Soldados de Duhalde? Pág. 323-324. Sudamericana. 1999
(2) La causa peronista Nº 4 citado en Amorín, José. Montoneros: la buena historia. Pág. 106. Editorial Catálogos. 2007
(3) Giussani, Pablo. Montoneros la soberbia armada. Pág. 53. Sudamericana-Planeta. 1984
(4) Viotto Romano, Leandro. Silencio de mudos. Pág. 121. Edición del autor. 2007
(5) Márquez, Nicolás. La mentira oficial. Pág. 52-53. Edición del autor. 2006
(6) Yofre, Juan Bautista. Nadie fue. Pág. 63. Edición del autor. 2006
(7) Yofre, Juan Bautista. Nadie fue. Pág. 63. Edición del autor. 2006
(8) Márquez, Nicolás. La otra parte de la verdad. Pág. 61. Edición del autor. 2004

La Nueva Provincia

Cecilia Pando - Carta de Lectores - La Nación - 6 de marzo 2.008

Cecilia, una MUJER que nos enseña el camino...


Señor Director:
"Días pasados, con relación al suicidio de un oficial retirado del Ejército Argentino, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo sorprendía a la opinión pública al pedir que fueran investigados todos los hijos de militares que hubieran nacido entre 1976 y 1983, por ser probables hijos de desaparecidos apropiados ilegalmente por sus padres uniformados. "Partiendo de la visión «humanitaria» de la señora Carlotto, y considerando que en la justicia montonera son todos culpables hasta que se pueda demostrar lo contrario, propongo incluir en la investigación a todos los hijos de familiares y amigos de los militares, a sus vecinos, a los que hayan participado en algún desfile castrense vivando a las Fuerzas Armadas, a los canillitas que normalmente les venden los diarios, al personal sanitario que los atiende, sin olvidar a los hijos de los carniceros, panaderos, verduleros y peluqueros, con residencia cercana a sus domicilios, que por tratar habitualmente con los nuevos leprosos del siglo XXI, hubieran podido recibir un bebe de dudoso origen. "Por supuesto, todo esto, por la justicia y los derechos humanos "
María Cecilia Pando
DNI 18.470.203

Diario "La Capital" - Mar del Plata - 28 de febrero de 1.986

Disponen prisión preventiva a Hebe de Bonafini
Diario La Capital (Mar del Plata 28 de Feb. de 1986)


El titular del juzgado penal nº 4 de esta ciudad, doctor Jorge Gabriel Garcí­a Collins, dictó el díaa anterior a la fecha señalada, la prisión preventiva contra la presidenta de las Madres de Plaza Mayo Hebe de Bonafini, por atentado, resistencia a la autoridad y desacato. La causa fue originada a raíz de una denuncia del Colegio de Abogados local, en la que la entidad cuestionan la actitud de la señora de Bonafini ante la exhumación de cadáveres NN en el cementerio Parque, ordenada por el juez en lo penal N° 3, doctor Pedro Federico Hooft, en marzo del año pasado.
Por una presentación expresa de los familiares de Liliana Pereyra y Alberto Fonseca, desaparecidos y presuntamente muertos durante el proceso militar, el doctor Hooft dispuso la reapertura de tres tumbas de NN. El dí­a 10 de febrero llegó a la ciudad Hebe de Bonafini, quien junto con otras madres de desaparecidos, rodeó el espacio excavado y se opuso a que se reanudaran las tareas que habí­an iniciado el dí­a anterior. Hubo desórdenes, gritos, insultos e improperios contra el magistrado y los funcionarios, por lo que el primero decidió suspender la diligencia levantando un acta donde constaban las razones de la medida.
Hebe de Bonafini acusó al juez Hooft de “ser juez del proceso” y reclamó que se investigara la identidad de los asesinos (los militares que fueron responsables) y no que se identifique a los muertos. El Colegio de Abogados de Mar del Plata pidió entonces una investigación para que se determinara si la titular de las Madres había incurrido en delito al obstaculizar la acción de la Justicia.
Las Madres de Plaza de Mayo, al comentar la prisiónn preventiva dictada contra su titular, Hebe de Bonafini, reiteraron ayer (28 de feb.) que “la exhumación de cadáveres tiene el propósito de terminar con la figura del detenido-desaparecido”. En el comunicado dado a conocer por la entidad, se señala que el objetivo de terminar con la figura del detenido-desaparecido quedó evidenciado por el informe final del 28 de abril de 1983, emitido por la dictadura militar y continuado durante el gobierno constitucional a través de otros decretos, que obsesivamente pretendí­an la identificación de todos los restos humanos diseminados por todo el país.
Recordemos que estas dirigentes, encabezadas por la señora de Bonafini, nunca quisieron que se buscaran e identificaran los cuerpos de los desaparecidos y mucho menos que se los entregaran a sus padres, ya que sostení­an que ello debilitaba la acción política como activistas, interesadas sólo en continuar con ese tipo de acción y no en honrar a sus muertos.