lunes, 7 de enero de 2008

EL ILUSIONISMO DEL MATRIMONIO REINANTE

Creer en los Reyes Magos...
“El empleo de la coacción, la violencia y la fuerza como métodos para obtener aquello que se desea, por más justo o merecido que sea, es una de las causas de la decadencia argentina”
(R. Cachanosky)

No creo recordar una noche más larga en mi infancia, que la víspera de Reyes. No había mañana más feliz para mí, que la mañana del 6 de enero. Un tarde, un compañero de segundo grado lanzó su puñalada artera. Sonó profunda, en la inmensidad del aula del Colegio San Carlos, junto al Convento de San Lorenzo. Y con solo unas pocas palabras, tal vez sin quererlo, Sergio quebró aquél día, irremediablemente, mi fantástica ilusión: “¿Vos todavía creés en los Reyes Magos?”. ¡Más vale que creía! No había ilusión más grande, y no había un día que yo esperara con mayor ansiedad, que el día de los Reyes. Con mis hermanos teníamos un pacto. Que era de honor. El que se despertaba primero, despertaba a los demás. Ninguno podía ir a buscar los regalos sin despertar la los otros. Y ninguno, nunca, osó violar ese pacto. La noche de Reyes siempre se hacía eterna. Mis hermanos y yo nos desvelábamos comentando historias remotas de padecimientos increíbles que habían sufrido aquellos chicos que habían querido espiar la llegada de los Reyes Magos. Así pasábamos horas elucubrando sobre historias de Camellos enojados, y Reyes que pasaban de largo por las casas de los chicos que intentaban la vigilia. Pero al final, siempre nos vencía el sueño. Y llegaba entonces la mañana, y uno que se despertaba primero, y correr a despertar a los demás. Y después era bajar con sigilo la escalera, y buscar por toda la casa los regalos. Es que en casa, los Reyes Magos nunca se cansaron de contenernos la ilusión. Y año tras año se tomaban el trabajo de escondernos los regalos, para que nosotros nos desesperemos en la búsqueda emocionada. ¿Siempre es buena la ilusión!, pero claro, hasta cierta edad, y hasta cierto punto. Más allá de cierta edad, y un poco más allá de ese cierto punto, los motes en el barrio se vuelven crueles y soeces para con los demasiado cándidos. Es curioso, pero aquella frase con la que Sergio, mi compañero de segundo grado, me rompió la ilusión, tanto, que recuerdo haber llorado entonces un millón de lágrimas ante el desconsuelo, esa misma frase se utiliza comúnmente, para reprochar el exceso de inocencia. ¿Todavía creés en los Reyes Magos?

TRAS LA INOCENCIA PERDIDA
Te secuestran las FARC, por años y años. Y secuestran chicos, y exigen impuestos revolucionarios y violan a los rehenes, y asesinan en nombre de una revolución que nadie quiere. Pero calma, porque el bueno de Fidel Castro, que desde hace medio siglo gobierna dictatorialmente un gran país al que ha llevado a la ruina, y su acólito mejor, el tiranillo Chávez, se empeñan en liberarte, no sin antes hacer un gran escandalete, para que los guerrilleros asesinos tengan su cuota de publicidad. Es que así, con varios presidentes como interlocutores, y con la imagen precisa de un Oliver Stone, devenido en un documentalista Gorka, los asesinos de la guerrilla que secuestra, tortura, asesina y presiona, consigue reconocimiento institucional. Y allí va, don Néstor, salido desde su café literario, eyectado desde su despacho de Puerto Madero, raudo, para prestar su figura insignificante como garantía de la nada. Fidel y Chávez no podrían encontrar profiláctico mejor para sus planes de infección. Y así va, ¡¡pobre!! esta América Latina…convertida en Letrina. ¿Todavía creés en los Reyes Magos? El joven y novísimo Ministro de Economía, asume sus funciones en le país del no me acuerdo. Digo dos promesas, y me pierdo. Desde su despacho afirma que la inflación está bajo control. Los combustibles están por las nubes, cuando no escasean, claro. Pero es la coyuntura petrolera. Los precios no se quedan quietos ni una semana. Pero son los dolores naturales del crecimiento argentino. Las tarifas pegan un salto en alto, mientras la clase media disfruta la playa, tira cuetes para festejar el año nuevo, o hace cola para ver a Nito Artaza y algún traste de moda. Pero, calma, es tan solo un reacomodamiento natural, de unas tarifas atrasadas. ¿Todavía creés en los Reyes Magos? Ahora vamos por el cambio. Millones y millones de pesos de campaña publicitaria lo dijeron hasta el hartazgo. Solo los 800.000 dólares de las valijas bolivarianas de un tal Antonini Wilson, se salvaron del gasto de los afiches. Las crónicas de esta semana, nos cuentan algunos pormenores del cambio. Mientras la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su esposo Néstor descansan en El Calafate, a estas alturas, un paraje más famoso y más fastuoso que aquél insignificante Anillaco, la pareja reinante tiene a su disposición los 3 aviones de la flota presidencial, que casi a diario viajan de Buenos Aires a la provincia de Santa Cruz. Los aviones Tango 02 y Tango 10 viajan al Calafate, y en el aeropuerto de Río Gallegos aguarda, siempre listo, el Tango 01. Ahora vamos por el cambio. Según el diario LA NACION, los aviones “trasladan documentación y materiales que necesita la Presidenta para su gestión”. Cristina Kirchner se encuentra de descanso en El Calafate desde los últimos días de diciembre, (recordemos que asumió el 10 de…diciembre). Ahí recibió el Año Nuevo, mientras su marido era vareado del hocico por la selva colombiana. El matrimonio presidencial descansa. El músculo duerme…y la masa, también. Ahora vamos por el cambio. “El viernes a las 9 de la mañana aterrizó en el El Calafate, el Tango 02, -un Fokker F-28-, que transportaba cajas blancas de 60 x 40 selladas con fajas que decían «Calafate». Las cajas fueron recogidas en la puerta del avión por los custodios presidenciales y trasladadas hasta el chalet de los Kirchner. Del avión también descendió personal de la Fuerza Aérea. Minutos después, volvió a Buenos Aires. Los aviones están a disposición de la familia presidencial, según lo que ellos necesiten», confiaron a LA NACION fuentes locales, pero nadie pudo precisar qué trasladan. ¿Todavía creés en los Reyes Magos? «Estamos con los compañeros de las FARC, estamos con Chávez, estamos con nuestro Presidente, que fue allá. Le digo al Presidente de Colombia: entregue a los que tiene, y que las FARC entreguen lo que tienen, y no que tenga que entregar nada más que la gente de las FARC”. ¿Quién dijo esto?...adivinó, la madre putativa del matrimonio que nos preside, a cuerpo de rey. Pero dijo más la madre putativa: “Uribe tiene más de 500 rehenes de las FARC y de eso no se habla. Se habla nada más que de los rehenes que tiene la gente de las FARC y no de los de las FARC que tiene Uribe”. Es curioso, pero esta mujer, que iguala abiertamente a la guerrilla con la democracia, Hebe de Bonafini, maneja desde hace varios años las políticas de los derechos humanos en nuestro país. Y tiene injerencia directa en lo que enseñan las escuelas de Argentina. Y está al frente de una Universidad de dudosa reputación. Y, junto con el matrimonio que nos preside a cuerpo de rey, nos quieren hacer creer, que ellos son los Reyes Magos. Por suerte, mi amigo Sergio me avisó hace mucho tiempo, en segundo grado.
Horacio R. Palma
Escribidor contumaz...

Entrevista - Gabriela Mateucci y Alberto Ronconi


Con el carnaval en las venas


Ambos, son parte de la historia grande del Carnaval de Gualeguay. Se los digo, y los dos bromean con una complicidad que se les nota: «somos una especie de dinosaurios», comenta Gabriela Mateucci, «gabi», para todos los que van y vienen dentro del caluroso galpón repleto de tocados y espaldares. Bromas aparte, los dos cargan en sus espaldas, los últimos 25 años del carnaval gualeyo.


La charla, amena y fluida, ocurre en las entrañas del galpón que Si Si ocupa este año en 5 esquinas. Ella, directora de Si Si, no deja de dar indicaciones. Él, Alberto «beto» Ronconi, locutor, presentador y cantante, también en Si Si desde hace 10 años, habla pausado, y fuma despacio.Gabriela habla con vehemencia, la voz de Alberto es apenas un susurro.Nos remontamos, casi sin quererlo, a sus primeras noches en el Carnaval.


Gabriela: «Era la tercer Si Si, yo iba a ser la reina de la Comparsa, y pasé de Reina a directora, de un saque. Y pensé que iba a ser por un año. Pero ese año perdimos contra Macumba, y dije: No me puedo quedar con la derrota. Así que me quedé. Solo un año me retiré, cuando nació mi segunda hija, pero al año siguiente me volvieron a llamar. Y volví…y ya van 27 años como Directora. Parece mentira»

Alberto: «Yo el primer año que salí, tendría 14 o 15 años. Fue en Macumba. Llegué por curiosidad y me anoté en una batucada. Y al año siguiente me ofrecieron dirigir la batucada»… Alberto Ronconi acaba de nombrar a Macumba. Y hace una pausa, y me mira. Es que Macumba fue, en los carnavales gualeyos, «enemiga» acérrima de Si Si. Y la pregunta queda implícita en ese silencio que hacemos los tres…y «beto» entonces, fiel a su estilo, no escapa: «Dirigí la batucada hasta que me fui. En realidad, me fueron por gremialista». Sonríe y vuelve a hacer una pausa, como si estuviera pensando las palabras. Como evaluando si ha dicho, tal vez, algo inconveniente. Pero sigue… «eran las épocas en que las comparsas viajaban mucho, y había pibes de la batucada que salían de Gualeguay por primera vez. Y así como yo tenía otra situación económica, veía que mis compañeros iban de viaje y no tenían ni un peso para comprarse una gaseosa, o un paquete de cigarrillos. Y como pertenecía al círculo íntimo de los que organizaban la comparsa, y tenía acceso a las reuniones de la Comisión, osé preguntar ¿cuánto cobraba la comparsa por cada viaje? Ahora no recuerdo el número, pero sí recuerdo que yo había hecho el cálculo que se le podían dar 5 pesos a cada uno de los chicos para que gastaran en los viajes. ¿Y sabés que me echaron por eso?»…

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

La pregunta surge inevitable. Una vez más, Gabriela toma la iniciativa de la palabra… «Yo siempre discuto sobre este tema con los periodistas, o con la gente que piensa que aquellos Carnavales eran mejores. Ojo, respeto mucho la época de Si Si y de Macumba, porque fue una época hermosa que yo también la viví. Pero estoy convencida de que el Carnaval de Gualeguay ha ido evolucionando para mejor. Todavía hay gente que me dice que este Carnaval de Gualeguay es inferior a aquél carnaval. Pero si uno mira bien los videos de la época, y las fotos, hay que tener en cuenta que se actuaba en plena calle San Antonio y no en un Corsódromo como éste que tenemos, que con sus dimensiones te consume todo. Yo miro las carrozas de Si Si de aquella época, y veo las de los últimos años, por ejemplo. La diferencia es abismal. Aquellas carrozas eran siempre columnas, fuera el tema que fuera. Y siempre hechas a las apuradas y en los últimos días. Este es otro carnaval, completamente».

¿Y qué es lo que se ha perdido de aquellos carnavales?

Gabriela: «Algo que se perdió, por ejemplo, es el compromiso familiar que había en aquellos Carnavales. Eso se perdió. Es decir, antes, cuando alguien salía en la comparsa, toda la familia o los amigos se comprometían con los bordados de los trajes. Eso ahora se perdió. Yo he visto padres de Reinas, bordando trajes noches y noches. Y he visto madres, tías, hermanos o amigos de chicas que salían en la comparsa, trabajar meses. Ahora ese apoyo ya no existe».

A. Ronconi: «También ha cambiado el compromiso de los integrantes. Antes los ensayos eran multitudinarios. Y era poco frecuente que los chicos se cambiaran todos los años de Comparsa. En aquellos años, los integrantes teníamos puesta la camiseta. Ahora eso se perdió. Hoy, figuras emblemáticas de una comparsa pueden cambiarse a otra. No digo que sea bueno o malo, digo que es así y que antes no lo era. Otra cosa fundamental que ha cambiado, es el tema de las batucadas. Hoy, las batucadas se han profesionalizado. Son todas pagas. Y se han perfeccionado. Son profesionales y están en un nivel altísimo, y cada año se perfeccionan más. También en esto, los carnavales de hoy soy muy superiores a los de antes. Hoy, los instrumentos son otros. Y los ritmos de antes, si uno los escuchara, se daría cuenta que eran muy básicos. Muy rústicos. Hoy los chicos de las batucadas hacen talleres y seminarios con gente de afuera, y eso se nota» Gabriela: «Lo que sigue igual es el contacto con el público y la calidez»

Competencia

Gabriela: «Yo te digo algo, en estos últimos años, ha vuelto por suerte a renacer la competencia. Pasaron muchos años en que no la había, y eso le sacaba un poco el incentivo. Yo te digo la verdad, estamos a horas del Carnaval, y tengo miedo, por decirlo de alguna manera. He vuelto a vivir ese sentimiento de otras épocas, y estoy ansiosa por ver qué es lo que han hecho las otras comparsas. Y creo que a los demás le pasa lo mismo, Y eso es bueno».

Ronconi: «Yo estoy convencido que el nuestro es un Carnaval muy bueno para el presupuesto que tiene. Es decir, muchas veces queremos compararnos con Gualeguaychú, pero el premio que se lleva la comparsa ganadora de Gualeguaychú, es un millón de pesos. Y entonces, es incomparable. Y a uno le da bronca pensar que a Gualeguaychú le enseñamos nosotros. Nosotros fuimos allá con nuestras comparsas. Y ellos aprendieron mejor. Tuvieron una mejor dirigencia, más estable y mejor preparada, que supo ver el negocio. Yo creo que, cuando arrancaron Si Si y Macumba, Gualeguay tuvo la oportunidad de oro. Pero falló la dirigencia. Y me refiero a la dirigencia de las dos Comparsas. Nosotros, los integrantes éramos chicos. Nos peleábamos, discutíamos, pero después quedaba todo ahí. En cambio, los grandes se lo tomaron más a pecho. Los dirigentes de Macumba y de Si Si se tomaron en serio la pelea, y eso boicoteó de alguna manera el gran espectáculo a que se encaminaba el Carnaval de Gualeguay. La anécdota más patética que recuerdo, fue cuando una vez vino Canal 9 a promocionar los Carnavales de Gualeguay. Ahora no me acuerdo exactamente el año. Pero lo que sí me acuerdo, es que se montó un corso en el sector de palcos de San Antonio Norte, en un día que no había corso. Era todo armado para la televisión. Y bueno, aquella noche, terminamos todos a las trompadas, fue una batalla campal por copar las tribunas más cercanas al palco. Una vergüenza.»

Gabriela: «Mirá, yo te lo voy a decir crudamente, Gualeguay siempre boicotea todo lo bueno que tiene. Y lo hace con el Carnaval, como antes lo hizo con el Encuentro Cultural de la Juventud, por ejemplo. Yo no puedo entenderlo. Pero es así»

La charla discurre entre recuerdos y anécdotas. Con reproches cruzados por viejas historias de jurados «arreglados». Aparece entonces el ya famoso Minaglia, aquél jurado sospechado por la gente de Macumba. Y también se recuerda la historia del jurado mendocino que, se dijo, fue «comprado» por Macumba. Gabriela recuerda un viaje de Si Si a Las Leñas, y su emoción al ver cómo los chicos se revolcaban en la nieve que nunca habían visto. «Esas cosas son impagables».



Gabriela: «En la balanza, tal vez sean más los sinsabores que los buenos momentos. Fines de semana sin descanso. Veranos sin vacaciones. Y tiempo, mucho tiempo dedicado al carnaval». A pesar de todo, estos dos históricos, luchadores incansables del Carnaval de Gualeguay, coinciden en que nada hay, como ese momento en que se anuncia la Comparsa, ese segundo en que el locutor da el pase, y las luces del Corsódromo imponente los encandila, y las miradas sorprendidas del público se posan sobre la comparsa. Ambos se emocionan, a los dos se les eriza la piel.Gabriela: «estoy ansiosa, siento este año una cierta presión, de que si no gana Si Si, me tengo que ir».

Resulta difícil imaginar a Si Si sin Gabriela Mateucci.

Ronconi: «Siempre se puede salir adelante. Me acuerdo el año que Marabá se llevó todo lo de Macumba, los integrantes de Macumba se pusieron a trabajar en El Cerco, una confitería, para recaudar fondos. Y fue un milagro que aquella comparsa saliera. Y no solo salió, sino que además, ganamos» Este fin de semana, como desde hace mas de 25 años, nuevamente saldrán al ruedo. A pesar de todo. Contra viento y marea. Llevan el Carnaval en las venas. Y se les nota.

Horacio Ricardo Palma