EL CAMPO…DE BATALLA
HAN COMENZADO LA COSECHA
“Tengo un odio profundo a los blancos de Barrio Norte y Recoleta…no tendría problemas en matarlos a todos (Luis D`elía en Plaza de Mayo)
“Tengo un odio profundo a los blancos de Barrio Norte y Recoleta…no tendría problemas en matarlos a todos (Luis D`elía en Plaza de Mayo)
Tras tantos vientos sembrados, el gobierno cosecha ahora sus primeras tempestades.
El gobierno de los Kircnher, que también son Fernández, armó su estructura de poder a fuerza de aprietes, dádivas y una represión parapolicial bien estructurada con grupos piqueteros de choque, y barrabravas del oficialista gremio de los camioneros.
Los Kirchner amontonaron poder, sentados sobre una enorme alcancía que sólo ellos controlan, un súper poder que les permite la impunidad de no tener que rendirle cuentas a nadie. El botón de muestra, son los intangibles 500 millones de dólares que Menem les otorgó en los 90, cuando el matrimonio regenteaba las extensiones petroleras de Santa Cruz.
Caprichos del destino, casi todos los gobernadores, debido a este estilo presidencial de hacer política y de acumular superpoderes, han vivido estas horas alejados de los reclamos de su gente. Bajo la inquisidora mirada del centralismo K, debieron transitar la situación desde la vereda de enfrente. Llamados a silencio. El silencio, para los súbditos provinciales de los Kirchner, parece ser un síntoma de buena salud. Allá ellos.
Lo mismo ocurrió con los Diputados y los Senadores provinciales. Y con casi todos los Intendentes. A todos ellos, el gobierno nacional hace rato que los domesticó y los arrió hacia el amplio corral de las dádivas. A los gobernadores, diputados, senadores e intendentes de la “transversalidad” kirchnerista, este reclamo del campo los encontró del lado socialmente equivocado. Pero del económicamente correcto. ¿Me explico?
Entonces, junto al reclamo del campo, también estallaron las broncas ahogadas en las aguas de tanta democracia violada. Ya lo dijo magistralmente el gran Borges: No nos une el amor, sino el espanto. Tanto rejunte de espanto, desempolvó las cacerolas. Muchas Essen…y algunas berretas. Esa mayoría del electorado que no votó al gobierno.
En Gualeguay la cosa es un tanto más complicada. Es que la “casta” ganadera de nuestra ciudad, que ahora se ha vuelto casi toda sojera, desde siempre, ha sido desesperada y tristemente avara, egoísta y conservadora hasta el tuétano. Y también ellos están en su encrucijada.
Vaya a saber por qué, pero la casta gualeya del campo, no se parece a ninguna de las de sus alrededores. Ni a la de Gualeguaychú, ni a la de Urdinarrain…ni siquiera se asemejan un poco a los productores que viven en Galarza. “Gualeguay, es así”.
Frente a la Municipalidad de Gualeguay, un grupo nutrido de ruralistas le reclama al intendente a viva voz. Un conocido productor agropecuario, le grita a Luis Erro, que en definitiva, y aunque calle convenientemente, es uno de ellos: “¿de qué diálogo hablás, si vos no hablás con nadie, turro”. Me da pena. Y la pena me afloja una tristeza enquistada. Todos sabemos que el “colorado”, íntimamente, querría estar junto al reclamo del campo. Pero no puede. Y la imbecilidad ilegal de los cortes de ruta, le da la excusa perfecta para excusarse. Qué pena ese grito que abre una grieta inútil entre iguales. Y qué pena la forzada apatía de nuestros políticos sobre el reclamo justo.
La casta gualeya del campo, grita en la calle 3 de Febrero el grito del tero. En el fondo, sabe bien que el Gualeguay profundo, ese Gualeguay al que siempre ignoró, jamás defenderá sus reclamos. Aunque sean justos.
Aníbal Fernández, vocero oficial de la corte, el mismo que le falló a su “amigo” Luis Erro en su promesa de visita, también grita el grito del tero. Y habla con lengua de fuego ante un reguero de nafta: “El campo no puede cortar las rutas”… ¿por qué el campo no, pero todos los demás sí, ministro? El gobierno por su boca muere.
La presidente y todo su gabinete, intentan disfrazar el caos. Después de todo, es lo que vienen haciendo desde siempre. Es lo que saben hacer mejor. Es la escuela de Néstor, el único ex presidente que acompaña institucionalmente los desastres de este neo peronismo. ¿Curioso no?
Intentan convencernos de que el precio contenido de los combustibles, es una política regia y exclusiva para la producción del campo, y no un acto desesperado para manear la inflación argentina que galopa bajo el triste disfraz de los subsidios.
Intentan convenceros de que el dólar a 3.16, es una ayuda desinteresada del gobierno para con el sector agropecuario, y no una herramienta imprescindible de esta política económica suicida, que necesita de esta ficción cambiaria para que no se funda toda la industria nacional.
Intentan convencernos que las retenciones confiscatorias, que acaban de encender la mecha de la ira popular, son una política peronista de justicia social para una histórica redistribución de la riqueza, y no una gran caja negra de fondos sin control, que maneja la corona para garantizar la obediencia debida, y exacerbar un centralismo inconcebible.
El gobierno de los Kirchner es una fantochada que necesita mentir el caos de la realidad, y fugar hacia adelante. Pero la realidad es más fuerte, y cada tanto rompe el velo de mentiras. Y ahí va el gobierno a intervenir el Indec para mentir los índices de la realidad. Para, con esos índices mentirosos, hacer propaganda. ¡Cuánta desesperación!
El gobierno de los Kirchner es una fantochada que necesita mentir y mentirse la realidad, y fugar hacia delante. Pero la realidad es más fuerte, y cada tanto rompe el velo de las mentiras. Y ahí van entonces los grupos de choque del gobierno, verdaderas fuerzas parapoliciales, a reprimir con la violencia de los palos y la prepotencia, para intentar acallar la protesta de la gente común. Ahí están los Moyano. Y ahí está D`elía, las patas represoras donde se apoya esta democracia ficticia.
Para el gobierno, toda la clase media movilizada espontáneamente, expresando su disconformidad…es anti popular. Para el gobierno, 1.000 patoteros pagos a trompadas limpias frente a la casa de gobierno…es el gobierno popular. Patético.
Sí, siempre hay que apostar al diálogo. Siempre. Estoy convencido que una política de retenciones, convenientemente consensuadas, es necesaria. Pero también estoy convencido de que dichas retenciones deberían ser coparticipables. Para volcarse a las provincias, para que vuelvan a los pueblos. Eso sí sería verdadera justicia social. Y me extraña sobremanera que los intendentes, los senadores y diputados provinciales, y los gobernadores…no den esa batalla. Y que con su silencio obsecuente, sean cómplices del saqueo desvergonzado de las economías regionales, que hiere de muerte al federalismo.
Si la dirigencia del campo hubiera planteado esta lucha, no tengo dudas de que medio país estaría hoy de su lado. Un aparte, solo el socialismo de Hermes Binner y su gente, apostó abiertamente al diálogo desde el principio del conflicto. Claro, ellos están al margen de las dádivas y los aprietes partidarios. Me gustó mucho ver a Leonardo Raimundo sentado junto a Binner reclamando el diálogo. Leonardo es intendente de San Lorenzo, una de las ciudades, junto con Rosario, que más ha crecido industrialmente con el boom sojero. Leonardo Raimundo fue compañero mío en la escuela Martín Miguel de Güemes…y otros varios de mis compañeros de entonces son hoy, importantes representantes del sector rural de la zona. Me alegra mucho verlos en una misma vereda. En una misma lucha…si alguna vez pasan por Rosario o San Lorenzo, verán las gratas consecuencias de un sector comprometido con su pueblo, y de una clase política alejada de los aprietes y las dádivas. Verán las bondades de las cosechas…cuando se siembran “entre todos”.
El gobierno de los Kircnher, que también son Fernández, armó su estructura de poder a fuerza de aprietes, dádivas y una represión parapolicial bien estructurada con grupos piqueteros de choque, y barrabravas del oficialista gremio de los camioneros.
Los Kirchner amontonaron poder, sentados sobre una enorme alcancía que sólo ellos controlan, un súper poder que les permite la impunidad de no tener que rendirle cuentas a nadie. El botón de muestra, son los intangibles 500 millones de dólares que Menem les otorgó en los 90, cuando el matrimonio regenteaba las extensiones petroleras de Santa Cruz.
Caprichos del destino, casi todos los gobernadores, debido a este estilo presidencial de hacer política y de acumular superpoderes, han vivido estas horas alejados de los reclamos de su gente. Bajo la inquisidora mirada del centralismo K, debieron transitar la situación desde la vereda de enfrente. Llamados a silencio. El silencio, para los súbditos provinciales de los Kirchner, parece ser un síntoma de buena salud. Allá ellos.
Lo mismo ocurrió con los Diputados y los Senadores provinciales. Y con casi todos los Intendentes. A todos ellos, el gobierno nacional hace rato que los domesticó y los arrió hacia el amplio corral de las dádivas. A los gobernadores, diputados, senadores e intendentes de la “transversalidad” kirchnerista, este reclamo del campo los encontró del lado socialmente equivocado. Pero del económicamente correcto. ¿Me explico?
Entonces, junto al reclamo del campo, también estallaron las broncas ahogadas en las aguas de tanta democracia violada. Ya lo dijo magistralmente el gran Borges: No nos une el amor, sino el espanto. Tanto rejunte de espanto, desempolvó las cacerolas. Muchas Essen…y algunas berretas. Esa mayoría del electorado que no votó al gobierno.
En Gualeguay la cosa es un tanto más complicada. Es que la “casta” ganadera de nuestra ciudad, que ahora se ha vuelto casi toda sojera, desde siempre, ha sido desesperada y tristemente avara, egoísta y conservadora hasta el tuétano. Y también ellos están en su encrucijada.
Vaya a saber por qué, pero la casta gualeya del campo, no se parece a ninguna de las de sus alrededores. Ni a la de Gualeguaychú, ni a la de Urdinarrain…ni siquiera se asemejan un poco a los productores que viven en Galarza. “Gualeguay, es así”.
Frente a la Municipalidad de Gualeguay, un grupo nutrido de ruralistas le reclama al intendente a viva voz. Un conocido productor agropecuario, le grita a Luis Erro, que en definitiva, y aunque calle convenientemente, es uno de ellos: “¿de qué diálogo hablás, si vos no hablás con nadie, turro”. Me da pena. Y la pena me afloja una tristeza enquistada. Todos sabemos que el “colorado”, íntimamente, querría estar junto al reclamo del campo. Pero no puede. Y la imbecilidad ilegal de los cortes de ruta, le da la excusa perfecta para excusarse. Qué pena ese grito que abre una grieta inútil entre iguales. Y qué pena la forzada apatía de nuestros políticos sobre el reclamo justo.
La casta gualeya del campo, grita en la calle 3 de Febrero el grito del tero. En el fondo, sabe bien que el Gualeguay profundo, ese Gualeguay al que siempre ignoró, jamás defenderá sus reclamos. Aunque sean justos.
Aníbal Fernández, vocero oficial de la corte, el mismo que le falló a su “amigo” Luis Erro en su promesa de visita, también grita el grito del tero. Y habla con lengua de fuego ante un reguero de nafta: “El campo no puede cortar las rutas”… ¿por qué el campo no, pero todos los demás sí, ministro? El gobierno por su boca muere.
La presidente y todo su gabinete, intentan disfrazar el caos. Después de todo, es lo que vienen haciendo desde siempre. Es lo que saben hacer mejor. Es la escuela de Néstor, el único ex presidente que acompaña institucionalmente los desastres de este neo peronismo. ¿Curioso no?
Intentan convencernos de que el precio contenido de los combustibles, es una política regia y exclusiva para la producción del campo, y no un acto desesperado para manear la inflación argentina que galopa bajo el triste disfraz de los subsidios.
Intentan convenceros de que el dólar a 3.16, es una ayuda desinteresada del gobierno para con el sector agropecuario, y no una herramienta imprescindible de esta política económica suicida, que necesita de esta ficción cambiaria para que no se funda toda la industria nacional.
Intentan convencernos que las retenciones confiscatorias, que acaban de encender la mecha de la ira popular, son una política peronista de justicia social para una histórica redistribución de la riqueza, y no una gran caja negra de fondos sin control, que maneja la corona para garantizar la obediencia debida, y exacerbar un centralismo inconcebible.
El gobierno de los Kirchner es una fantochada que necesita mentir el caos de la realidad, y fugar hacia adelante. Pero la realidad es más fuerte, y cada tanto rompe el velo de mentiras. Y ahí va el gobierno a intervenir el Indec para mentir los índices de la realidad. Para, con esos índices mentirosos, hacer propaganda. ¡Cuánta desesperación!
El gobierno de los Kirchner es una fantochada que necesita mentir y mentirse la realidad, y fugar hacia delante. Pero la realidad es más fuerte, y cada tanto rompe el velo de las mentiras. Y ahí van entonces los grupos de choque del gobierno, verdaderas fuerzas parapoliciales, a reprimir con la violencia de los palos y la prepotencia, para intentar acallar la protesta de la gente común. Ahí están los Moyano. Y ahí está D`elía, las patas represoras donde se apoya esta democracia ficticia.
Para el gobierno, toda la clase media movilizada espontáneamente, expresando su disconformidad…es anti popular. Para el gobierno, 1.000 patoteros pagos a trompadas limpias frente a la casa de gobierno…es el gobierno popular. Patético.
Sí, siempre hay que apostar al diálogo. Siempre. Estoy convencido que una política de retenciones, convenientemente consensuadas, es necesaria. Pero también estoy convencido de que dichas retenciones deberían ser coparticipables. Para volcarse a las provincias, para que vuelvan a los pueblos. Eso sí sería verdadera justicia social. Y me extraña sobremanera que los intendentes, los senadores y diputados provinciales, y los gobernadores…no den esa batalla. Y que con su silencio obsecuente, sean cómplices del saqueo desvergonzado de las economías regionales, que hiere de muerte al federalismo.
Si la dirigencia del campo hubiera planteado esta lucha, no tengo dudas de que medio país estaría hoy de su lado. Un aparte, solo el socialismo de Hermes Binner y su gente, apostó abiertamente al diálogo desde el principio del conflicto. Claro, ellos están al margen de las dádivas y los aprietes partidarios. Me gustó mucho ver a Leonardo Raimundo sentado junto a Binner reclamando el diálogo. Leonardo es intendente de San Lorenzo, una de las ciudades, junto con Rosario, que más ha crecido industrialmente con el boom sojero. Leonardo Raimundo fue compañero mío en la escuela Martín Miguel de Güemes…y otros varios de mis compañeros de entonces son hoy, importantes representantes del sector rural de la zona. Me alegra mucho verlos en una misma vereda. En una misma lucha…si alguna vez pasan por Rosario o San Lorenzo, verán las gratas consecuencias de un sector comprometido con su pueblo, y de una clase política alejada de los aprietes y las dádivas. Verán las bondades de las cosechas…cuando se siembran “entre todos”.
4 comentarios:
Que corto tu análisis sobre el conflicto rural. Esto está mas allá de Moyano y D´Elia y los caceroleros. El problema es mucho mas problemático.
anónimo, qué corta tu lectura...solo les dediqué a los susodichos un par de renglones del medio centenar...
Un abrazo
Horacio
Kristi go home
"Go...Calafate`s home"
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