martes, 18 de diciembre de 2007

REFLEXIONES EN UNA SALA DE ESPERA

LOS CONSEJOS PARA EL DÍA DESPUÉS
“...¡Y pensar que he desperdiciado años enteros de mi vida, que he querido morirme, que he sentido el amor más grande por una mujer que no me gustaba, que no era mi tipo!” (Un Amor de Swann – M. Proust)
Estoy en una sala de espera ojeando revistas para olvidar la espera que colma la sala. Me asombro al ver la cantidad de publicaciones que se esmeran en aconsejar a las mujeres. Tengo en mis manos una revista de esas en que los famosos posan en casas prestadas, y declaran intimidades con total descaro; la gran nota central es un rosario de consejos para las mujeres divorciadas...¿Consejos para mujeres divorciadas?.
Se me hace que las mujeres, divorciadas o no, lo que menos necesitan son consejos. No obstante, no hay revista que no quiera aconsejarlas, y se esmeran en poner a las mujeres debajo de una lupa para ver si tienen traumas, miedos, sarpullidos...o esos promocionados dolores de cabeza. Todas las revistas utilizan una táctica parecida; primero, un test berreta, y luego, 10 consejos más berretas.
Pero es evidente que los principales editores gráficos abocados al mercado femenino piensan que hay que aconsejar a las minas...pues decenas de revistas, de esas que atestan los revisteros de consultorios y peluquerías, derrochan litros de tinta y gastan kilos de papel en darles consejos. Y dale que te dale con los consejos.
Ya no les basta con todas las zalamerías que escriben en víspera de los recontra promocionados días, como el de la madre o el día internacional de la mujer...¿a quién se le ocurre festejar un día internacional de la mujer?. Miren, seré brutal pero me debo sinceridad: A los hombres, el día de la mujer nos importa un pito (pero ni se nos ocurre decirlo en público). Y sospecho (tras haber observado con detenimiento ciertas caras femeninas de inocultable fastidio) que las mujeres también aborrecen ese tonito paternalista con que las adulan, y con que se las recuerda en esos sospechosos días festivos que solo sirven para que ellas nos echen muchas cosas en cara, aprovechando la impunidad festiva...no nos engañemos, ellas perciben perfectamente toda esa falsedad masculina que se esconde entre tanta pomposidad y regalos de ocasión a que nos obliga el almanaque comercial. Perciben la falsedad, pero la callan por conveniencia.
Viudas, divorciadas, lactantes, casadas en estado idílico, casadas en estado de coma, o adolescentes...hay consejos para todas. Las revistas dan consejos como si las mujeres anduvieran por la vida con cara de estar mendigando un consejo. Pero mucha culpa tienen ellas por comprar revistas cuyas notas titulan: “Hay vida más allá del divorcio”, ¡ja!...como si las mujeres fueran retrasadas mentales y no lo supieran.
Ahora caigo en la cuenta que a los hombres nos aconsejan poco y nada...a nosotros las revistas nos conforman con un par de señoritas desnudas o de jovatas sugerentes. ¿Será porque no hacemos caso de los consejos, o porque creen que los hombres solo pensamos en “eso”?...como sea, hacen bien en no aconsejarnos, pues sería cómico que alguien escribiera un artículo sugiriéndole a un hombre divorciado, el modo en que debe rehacer su vida, y la manera en que debe cuidarse del “qué dirán” retaceando o escondiendo las salidas nocturnas y las nuevas amistades. No, definitivamente ninguna revista osará decirle a los hombres divorciados que se abstengan de salir con una mujer hoy y con otra mañana, para que la gente de su entorno, o las lenguas filosas no vayan a pensar o a comentar que él es uno de esos “tipos fáciles”, o, parafraseando la revista que leo ahora: “un cualquiera”. No señor...esos son motes que se conjugan en femenino.
CONSEJEROS DE PARTE
Otra cosa me causa gracia en la nota que leo...son esas frasecitas condescendientes con que intentan animar a las mujeres divorciadas para que vuelvan a confiar en el amor. Frases como: ¡Animo! ¡un tropezón no es caída! ¡siempre debes apostar al amor! y otras por el estilo. ¡Qué ridiculez tan grande!, frasecitas que jamás les dirían a un divorciado, ni aún a esos divorciados convertidos en piltrafas humanas. No lo dicen, tal vez porque los hombres somos muy pavos y, luego del divorcio, seguimos confiando en el amor y en las mujeres...no precisamente en la mujer que acabamos de dejar o que nos acaba de abandonar, claro, sino en todas las demás mujeres (incluidas las que otros han dejado)...
Las divorciadas piensan también así pero...casi siempre tienen a su lado algún consejero de parte. De parte interesada. No me imagino al padre de un divorciado, cuestionando moralmente a su hijo porque este anda de baile en baile o de brazo en brazo. Pero no necesito mucho para imaginar al padre, al hermano, al hijo, o al ex de una divorciada, recitando una ristra de consejos acerca de las ventajas del recato femenino luego de “semejante” desliz sensual. Resabios de aquella sociedad machista y protectora.
Estos consejeros de parte se presentan ante la mujer divorciada y le aconsejan: “Claro que tienes derecho a recuperarte ¡cómo no!, pero con medida y decoro, sin despeinarte, dentro de ciertos límites”. Así tratan de imponerse los ex maridos, los hijos, los hermanos o los padres de las mujeres divorciadas. Aconsejando lo mejor...para ellos.
Es un afán machista incontrolable por querer seguir controlando, por querer continuar ejerciendo un poder que no es ya como antes era. Porque las mujeres de hoy son independientes y ganan dinero y hacen lo que se les canta (muchas veces, y por suerte, se les canta con nosotros los hombres). Ya resulta difícil aplastarlas u oprimirlas desde el trauma. Ya no funciona ni el cuentito místico, ni trabajarle la culpa de la mala madre, ni el verso del qué dirán...cuentos con los que, subrepticiamente, intentamos los hombres machacarles durante tanto tiempo para imponer algunos límites a nuestras ex, nuestras hermanas, nuestras hijas o nuestras madres...
En estos tiempos, dichos intentos resultan inútiles y suenan cavernícolas. Aunque siguen siendo el caballito de batalla sobre el que se montan la mayoría de los machistas incurables, o de los ex maridos que se arrogan aún el derecho de decidir con quién, y con cuánta frecuencia, desea que pueda salir esa mujer que alguna vez formó parte de su vida. Pero ya no hay vuelta atrás en esto de la liberación femenina...y resulta un golpe duro para toda esa carga machista con que venimos cargados los mayores de 30.
No...si yo al final tenía razón che, lo mejor es no dar consejos, pues pienso que las mujeres, divorciadas o no, lo que realmente necesitan es que las dejen en paz, y no las pongan constantemente debajo de una lupa para ver si tienen traumas, miedos, sarpullidos o esos dolores de cabeza con que tantas veces han salvado a su marido o a su amante de un papelón (aquí me incluyo, claro)...
Camaradas de género: ¡Resignación!. Deberíamos asumir la situación y tratar a nuestras mujeres divorciadas, del mismo modo como tratamos a nuestros hombres divorciados; sin retorcimientos, y sin hacerlas sentir como si estuvieran enfermas de lepra o confinadas al destierro sensual. Eso sería justo. Dejarlas que ellas se encarguen por sí solas de hallar su camino, y busquen sin presiones sociales lo que más les convenga o les guste. Dejemos que decidan si salen todos los días con un amigo diferente sin que nadie las critique ni les llame “mujeres fáciles” en alguna revista de morondanga o en alguna peluquería de barrio o en algún zaguán repleto de chusmería barata. Y que si lo desean, elijan no salir nunca. O si se les canta, que decidan reflexionar desde la tranquilidad de su casa, junto a un hombre, o a quince. O si prefieren, quedarse solas y desterrar al hombre para siempre (esperemos que esto no ocurra).
Cierro la revista pues la secretaria del consultorio acaba de gritar mi nombre. Camino hacia la puerta verde. La abro, y una mujer sonriente me invita a tomar asiento en el patíbulo dental...canta en voz baja una bella canción. “Buen día doctora”, le digo. Ella me contestó: “Muy buen día, querrá decir...acabo de divorciarme del idiota de mi marido”...quedé con la boca abierta. Y eso, facilitó su trabajo.

500 - SEMANARIOS - 500




MISTERIO GOZOSO

“Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.”

(Mariano Moreno)



Parece que hoy el Semanario está de festejo.
Si la sucesión de números naturales con la que han ido numerando los Semanarios no miente, la de hoy es la Edición número 500.
Mi historia con Gualeguay al Día es bastante particular. Hace muchos años, recuerdo, cansado de hablarle a las hojas, de protestar al aire luego de leer alguna nota, y de rezongar ante tantas opiniones ajenas que no compartía, me dije: “¿por qué no escribo yo, y que protesten los demás?”.
Claro, el punto era encontrar, en una ciudad tan “especial” como Gualeguay, un lugar donde escribir en libertad. No quiero decir con esto que Gualeguay sea una isla entre tantas otras ciudades, ni que sea una mancha negra en el mapa, sino que escribir en una ciudad donde todos nos conocemos, tiene sus desventajas concretas.
Y así, tras un paso fugaz por el lugar equivocado, de donde me fletaron muy diplomáticamente tras haber criticado a Montiel y sus bonos Federales (también yo, ¡criticar la quintaesencia de la caradurez!), recalé en el novísimo Gualeguay al Día.
Caminé una mañana gélida de invierno hacia el edificio de Radio Gualeguay, subí esa escalera interminable que amedrenta las tabas. Transité las maderas crujientes del primer piso hasta el despacho del Director. Y me presenté. Y me aceptaron.
Y así comencé a colaborar con Gualeguay al Día, hace muchos años…tantos, que ni siquiera los llevo contados.
Escribir lo que uno piensa en una ciudad como Gualeguay, aunque creo haberlo hecho siempre respetuosamente, ha sido para mí algo traumático.
Por escribir lo que pienso, muchos me han quitado el saludo (tal vez, creyendo que con eso, hacían algo importante), varias veces han molestado a mi familia, me han denunciado a la justicia, y hasta me han cruzado los autos con la promesa de matarme a trompadas. Gajes del oficio, decía mi abuelo.
Pero claro, lo que ninguno de todos los amedrentadores de turno sospecha, es que cuando uno hace lo que le gusta, está dispuesto a insistir, que es una manera de resistencia, hasta las últimas consecuencias. Calma, cuando digo “hasta las últimas consecuencias”, lo digo en sentido figurado y no literalmente, claro. Cuando uno hace lo que le gusta, no hay trompadas, ni apretadas, ni llamadas furtivas en la madrugada, que nos hagan desistir. Vocación, que le dicen.
En los primeros tiempos, ahora lo recuerdo con una sonrisa, varios me confundían con mi viejo. Por eso probé poniendo mi nombre completo, luego adosé mi número de documento, y como eso tampoco despejaba completamente las dudas de los lectores distraídos, tuve que poner una foto.
Lo de mi viejo, con quién compartí durante mucho tiempo las cosas que publicaba, fue algo especial. El estaba luchando contra esa enfermedad cruel que al final lo llevó a la tumba. Y la enfermedad le había concedido esa inteligencia definitiva de la última hora: preocuparse sólo por las cosas importantes. Él ya estaba de vuelta en un montón de cosas. El viejo se ofendía si yo no le enviaba primero la nota antes de publicarla. Todavía recuerdo sus caras mientras leía mis borradores. Su sonrisa, su ceño fruncido. Su “estás loco…te van a matar”. Y sus eternas correcciones de estilo. Pero yo, que soy dócil en todo, nací terco para la escritura. Y ni siquiera él lograba cambiarme una coma.
Sí, la verdad es que lo de mis viejos, los dos, fue algo especial. Ellos recibieron, estoicamente, la primera catarata de reproches e insultos sobre mí persona. “Che, decile a tu hijo que….” Y aún así, jamás me esbozaron siquiera un reproche. Como si los hubiese curado el espanto.
Es curioso, ahora recuerdo exactamente una charla con mi viejo, una noche de mutuo insomnio, en su habitación post operatoria del Hospital Británico. El no entendía cómo, personas que había admirado toda su vida por su inteligencia, insistían en llamarlo por teléfono, para que “le diga al nene que deje de escribir”. Si, el “nene” era yo, un semejante paparulo de treinta y tantos años. En fin…pero me estoy yendo de tema.
Lo que quería contar, es que luego de hablar con el Director del Semanario aquella mañana fría, caí entonces al Semanario con mis notas bajo el brazo. Allí conocí a la gente que hace cada domingo este Semanario. Gente joven con la pasión en estado puro. Gente joven con ganas, que han ido aprendiendo el oficio, a puro trabajo. Comprometidos, serios, capacitados. Con vocación. Ahí está la clave del éxito, creo.
Quien alguna vez haya visitado las entrañas del Semanario, “la cocina”, como se dice vulgarmente, habrá notado, sobre todo, eso. Vocación. Y cuando hay vocación, se nota.
La vocación es lo que hace que uno trabaje con pasión, aún contra la corriente. Aún cuando se lucha en lucha desigual contra un montón de contratiempos. La vocación es lo hace la notable diferencia, ella hace que uno encare el trabajo cada día, como si fuera la primera vez.
Todos saben que yo no vivo en Gualeguay. Sin embargo, eso nunca ha sido un impedimento para recalar cada domingo en esta página del Semanario. Y esta es, creo, otra clave del éxito del Semanario. La buena predisposición de quines lo piensan, y lo hacen y lo venden, para con la tecnología. Porque una cosa es alabar la tecnología, y otra cosa muy distinta es utilizarla. Imaginen. El Semanario Gualeguay al Día se puede leer cada semana en Internet. Es decir, cualquier gualeyo puede acceder por computadora, desde cualquier lugar del mundo, al último Semanario publicado. Imaginen, yo escribo mis notas desde mi casa, desde mi escritorio las envío por Internet. También por Internet se manda a imprimir el Semanario, y esa misma nota que yo envío el sábado a la tarde, usted puede leerla impresa el domingo temprano, sentado en el living de su casa.
Pero además de todo esto, está también la intuición de quienes arman el Semanario. El oficio, que agudiza el olfato por encontrar la tapa más interesante, y la nota que la gente busca, y la foto que todos quieren ver, y la noticia que la gente está esperando. Y la tolerancia militante de aceptar todas las opiniones. Pero de verdad.
Contrariamente a lo que uno podría creer, y a pesar de las limitaciones presupuestarias y técnicas, quien haya estado en algún cierre de Edición de Gualeguay al Día, una siesta de un sábado cualquiera, encontrará un ambiente distendido. Alegre. Feliz. Todos abocados al trabajo, pero con esa alegría que trasciende cuando uno está contento con lo que hace. Lo que decía. La vocación.
Nada es fruto de la casualidad. Y en algo tan sensible como lo es la opinión publicada, este Semanario ha sabido abrirse camino, y hacerse un lugar. A pesar de todo. A pesar de aquellos que lo han llamado “ese semanario de cuarta”, o “ese pasquín de porquería”. A pesar de todos aquellos que militaron en su contra, con argumentos infames.
Por eso, 500 domingos de hoy son algo grandioso. Porque es la victoria del esfuerzo y la elegía de la vocación por sobre todas las cosas. Y mientras la gente que hace Gualeguay al Día, mantenga ese “misterioso gozo” por su profesión, que trasciende sus páginas y le pone una especie de alma al Semanario…el Semanario seguirá siendo el referente periodístico indiscutido de cada domingo gualeyo.
Felicitaciones a sus mentores

NORBERTO COZZANI - PRESO POLITIKO DEL RÉGIMEN

Apreciados Amigos y Amigas:

Vivimos un mes especial, mes en el que aflora en mis sentimientos de forma aguda, el valor tan sagrado de la libertad. La libertad de recibir la Nochebuena en familia, con mis “poquitos”, o muchos seres queridos en otros casos, ésta será para mi la quinta Nochebuena, en otros más y en otros menos.

En este mes especial, uno se siente mucho más preso que en otros del calendario, máxime cuando soy un prisionero político que no he de callar.

Preso por haber contribuido, con errores y virtudes, cuando la sociedad y los políticos lo solicitaron, defender la libertad de mis conciudadanos y las Instituciones de la República.

A los veinte años, no estaba en nosotros, el analizar lo legal o ilegal de las órdenes de operaciones emanadas por la Junta Militar.

Fuimos bomberos voluntarios convocados orgánicamente para apagar el fuego descontrolado.

No cargo en mi mochila, ni muertos ni desparecidos, como tampoco sustracción de menores, por ello sería una falsedad de mi parte no comentar el dolor que uno siente cuando observa que nos han dejado casi solos, librados a suerte y verdad, en las garras de una pretendida revolución socialista, que, de manera inteligente, elegante y con el auxilio de numerosos jueces complacientes, y acomodaticios, está casi lograda.

Somos prisioneros de un ascendente negocio político financiero, somos los perseguidos de aquellos que ayer arengaban desde las tribunas o las universidades, de los empresarios subsidiados de siempre y de una sociedad que perdió la memoria.

¿ Que harán por nosotros las distintas ONG , Centros, Círculos, Unión de Promociones, Foros de Generales, Almirantes y Brigadieres, los Colegios de Abogados, etc.?, sinceramente no lo se.

Ruego a los amigos y amigas, una oración en esta Nochebuena por la memoria de MARCOTE, DEVOTO, PENNA, MAIRE, CRUCCIANI, PERREN, NEUEMDORF, MOLINARI, VIDELA, FEBRES, STIGLIANO, SUAREZ MASON, DEL CERRO, EKLUND, SIFOMODICA, PRETTI, ANADON, ROUSSE, FERRER, HERRERA y TABERNERO, más otros que por falta de información dada mi situación pude olvidar.

Todos fallecidos en la nueva embestida pseudo jurídica, en la telaraña del rencor, en el triunfo de la guerra perdida.

Junto a todo lo triste, amargo, pero sincero, vaya el mejor de los deseos para ustedes y sus familias. FELIZ NAVIDAD, FELIZ AÑO NUEVO.
NORBERTO COZZANIPRISIONERO POLITICOC.P.F.Nº 2 MARCOS PAZ