miércoles, 21 de noviembre de 2007

VERBITSKY Y CEFERINO NAMUNCURÁ...MUY BUENA NOTA DE CLAUDIO CHÁVEZ

LAS MENTIRAS DE VERBITSKY,
SU FFRACASO Y LA VERDAD HISTÓRICA

El periodista de Página 12 le dedicó el domingo pasado su tradicional sermón dominguero a la Iglesia, a Roca y al Ejército. Su ensañamiento no asombra, es lo que viene haciendo desde comienzos del siglo XX la izquierda, que el representa, y todo el arco de la progresía "bien pensante". En la historia de la intelectualidad vernácula hay una larga fila de procesantes que se pelean por castigar a la Iglesia y al Ejército. En la oportunidad su musa intelectual ha sido Ceferino Namuncurá. Indudablemente el joven no le cae simpático, no le perdona su conversión al catolicismo y su ingreso a la congregación salesiana. Conducta que se le antoja de humillación y escarnio. Con motivo de su beatificación el periodista descarga su artillería de agravios, continuidad de su antigua labor desoladora, pero por otros métodos. Verbitsky tiene la sicología del devastador y como tal es un perdedor. El rencor en dosis permanente y en pociones se vuelve contra uno. Corroe el alma. Expulsado junto a sus feroces amigos de la Plaza de Mayo por el General Perón, rodaron al abismo. El Ejército los abatió como a moscas. Se metieron en una guerra creyendo que los muertos los sumaría el otro bando. No fue así. ¡La vida te da sorpresas! Y la muerte el silencio. Pero Verbitsky no calló. Retorna por la palabra. Lo que perdió con las armas en la mano y odio en el corazón pretende recobrarlo con el discurso. Felizmente su quimera yerma y devastada se desmoronó. Aquel paraíso que nos prometían se pobló de demonios enloquecidos. ¿Porque voy a contestarle a un zombi? me pregunto. Para rendir un tributo a la verdad histórica y a nuestros héroes constructores de la patria.

LA CAMPAÑA AL DESIERTO
La acción militar contra el indio fue un reclamo permanente de todo el arco social de fines del siglo XIX. Desde los poderosos estancieros hasta el gaucho más pobre veían la necesidad de terminar con esa plaga. Como muestra del fastidio social puede leerse el Martín Fierro y su opinión sobre el indio, que era en general la del pobrerío rural. ¿Porque esta unanimidad? Muy sencillo. Los indios pampas eran ladrones, no otra cultura. Es un grueso error explicar esta guerra atribuyéndolo a una lucha intercultural. Los indígenas estaban colgados a lo peor de nuestra civilización: el alcohol, el robo, la violencia y el vicio. Las entradas indígenas ocasionaban todo tipo de males. Robaban cuanto podían incluyendo el secuestro de hombres, mujeres y niños que usaban en sus tolderías para las labores más viles, lograban venderlos por algunas monedas en Chile, o pedían rescate a sus familiares directos. Practicaban el secuestro extorsivo. Apuraban a los distintos gobiernos para lograr de ellos una paga que comprara su irrecuperable conducta. Plagados están nuestros archivos históricos de estos acuerdos pampas. Sueldos para los caciques, sueldos para los caciquejos, sueldos para los capitanejos y sueldos para todos. Un regalo inexplicable para mantener una paz que jamás se cumplía. Se les regalaba, también, azúcar, yerba, tabaco, alcohol y ganado. Fortunas inmensas se gastaban para comprar su apriete. Los florecientes pueblos y villorrios que recostados sobre las fronteras de la civilización sufrían el permanente acoso de los malones pedían a gritos acabar con el problema. En su artículo, Verbitsky, nos presenta un Calfucurá tierno y amistoso, con ciertos rasgos de humana religiosidad. Casi un abuelo familiero. Este "dulce y enternecedor" anciano poco antes de morir dirigió un gigantesco malón de seis mil indios sobre los partidos de Alvear, 25 de Mayo y 9 de Julio. Saqueó establecimientos y poblaciones, donde se apoderó de 200.000 cabezas de ganado, 500 cautivos y mató a unos 300 pobladores luego de incendiar sus viviendas. Como puede apreciarse un espléndido ejemplo de modelo social alternativo. Causa extrañeza que un representante de la izquierda ortodoxa haga una ponderación de la marginalidad y el lumpenaje (como eran los pampas) elevándolos al nivel de sujetos de la historia. El pensamiento marxista argentino es de una pobreza secular. Sujetos de la historia para el marxismo verdadero han sido los obreros no los delincuentes. ¿En que abismo de barbarie intelectual han caído los actuales representantes de esta corriente que consideran a la marginalidad y la delincuencia portadores de principios capaces de construir una sociedad mejor? Cuando en el mismo artículo el periodista afirma que los indígenas fueron vencidos para edificar un modelo económico agroexportador, como si esto fuera el peor de los maleficios, me pregunto ¿es que acaso los indígenas promovían un modelo alternativo? ¿Alguien en el país fomentaba otra opción? La idea de una nación industrial autocentrada destruida por el liberalismo del 80', tal como nos los sugiere Verbitsky citando a EE.UU., es un invento retrospectivo, de corrientes histórico-polí ticas del siglo XX. Es forzar la realidad. Es mentira, también, cuando afirma que la tuberculosis diezmó a los pampas. El general Lucio Mansilla en su magnífico libro "Una Excursión a los indios Ranqueles" relata que el doctor Jorge Macías (residente durante varios años en las tolderías) aseveraba que el asado de yegua (ingesta diaria de los ranqueles) era lo que los hacía inmunes al bacilo de la tuberculosis.

EL GENERAL ROCA
Respecto de este General se ha erigido una especie de unión democrática en donde todas las tendencias descargan en él su malestar y desprecio. Desde el liberalismo mitrista, pasando por el nacionalismo en todas sus variantes y la izquierda portuaria todos son coincidentes en señalarlo como el mayor vendepatria de nuestra historia, vocero de la oligarquía, agente del imperialismo británico y constructor del Estado expoliador al servicio de la injusticia y la desigualdad. ¡No es cierto! Su primer Presidencia fue exitosa. Inmigración, inversiones extranjeras, aumento de las exportaciones, desarrollo exponencial de las vías férreas. Primer Congreso Pedagógico y Ley 1420. Creación del Consejo Nacional de Educación, el Registro Civil, fundación de seiscientas escuelas. En síntesis creación del Estado Nacional. Su segunda Presidencia fue memorable. Replanteo del sistema educativo nacional mediante la Ley Magnasco. Primer intento de legislación obrera rechazada en el Senado por la oposición. Monumental informe de los sectores del trabajo conocido como informe Bialet Masse y, finalmente, la Doctrina Drago. Entender el roquismo implica entender a Alberdi. El tucumano afirmaba que el conflicto central de los argentinos en el siglo XIX había sido el enfrentamiento entre provincianos y porteños. Roca fue expresión y síntesis del provincianismo en la etapa del crecimiento del mercado mundial y de la inserción argentina en él. ¿Qué hay de malo en eso?

LA IGLESIA CATOLICA
No es una novedad este ataque. El periodista nos tiene acostumbrados a sus diatribas anticlericales. Lo singular de este caso es el esfuerzo por acomodar los hechos a su gusto, violentando la realidad. La Iglesia participó desde el comienzo en la vida del continente americano. Sus denuncias y su acción humanista permitieron la morigeración de las leyes de Indias y frenar la violencia de los conquistadores. Como ejemplo podemos citar a Fray Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria, Bernardino de Sahagún, Montesinos, entre otros. La labor de los Jesuitas fue otra de las acciones encomiables. La participación del clero en las guerras de la Independencia y el acompañamiento hasta nuestros días en la lucha por los valores y los principios cierra un ciclo. En lo que a los Salesianos respecta, su labor, luego de la conquista del desierto, fue gigantesca. Baste decir que los mismos caciques llevaban a sus hijos a las escuelas fundadas por los padres. Sayhueque llegó con el suyo a Carmen de Patagones, solicitando, además, sacerdotes y escuelas para su gente en el "país de las manzanas".

COLOFÓN
Sin embargo el disgusto que se percibe en su artículo guarda un secreto profundo. Un íntimo remordimiento. El Ejército y los Salesianos al triunfar sobre la marginalidad dieron, a los vencidos, un espacio en la nueva situación. Namuncurá padre devino en oficial superior del Ejército y Ceferino en Salesiano. Esta rendición y acomodamiento a la novel realidad es lo que enloquece a Verbitsky. Es un espejo en el cual se mira y se avergüenza. Al fin y al cabo ¿que ha ocurrido con él, caramba? Simple. De montonero a periodista del sistema. De vencido a la integración. Claro. Lo atormenta la culpa.

CLAUDIO CHAVES